“Colombia no puede darse el lujo de renunciar a la minería”, advierte el presidente de la ACM al arrancar el Congreso Nacional de Minería
El evento busca reactivar la exploración y fortalecer la seguridad jurídica en el sector minero colombiano.

El sector minero colombiano inició este 3 de septiembre su encuentro gremial más importante del año, el Congreso Nacional de Minería, organizado por la Asociación Colombiana de Minería (ACM) en el Hotel Hilton de Cartagena, con la expectativa de hacerse escuchar por el nuevo Gobierno nacional en torno a la reactivación de la exploración y el desarrollo de nuevos proyectos dentro del territorio colombiano.
El encuentro llega en un momento particularmente oportuno para el sector, justo cuando el Congreso de la República discute el presupuesto para la vigencia de 2027, debate dentro del cual la minería ha vuelto a mencionarse como una fuente importante de recursos fiscales para el país. Según explicó Juan Camilo Nariño, presidente de la Asociación Colombiana de Minería, si el nuevo Gobierno logra acelerar los trámites de aquellos proyectos que ya se encuentran en etapas avanzadas de exploración, que cuentan con licencia vigente o que están próximos a cumplir con los requisitos ambientales exigidos, podrían llegar al país cerca de US$3.600 millones en inversión minera durante los próximos años.
Un sector golpeado durante los últimos cuatro años
Aunque en términos generales el sector privado colombiano se sintió atacado por el gobierno saliente, la minería fue uno de los sectores económicos que más golpes recibió, a través de medidas restrictivas dirigidas especialmente hacia segmentos como el carbón, los hidrocarburos y la gran minería. Pese a esto, también se adelantaron durante ese periodo políticas puntuales de formalización minera, seguridad y promoción de minerales estratégicos, como lo sustentaba en distintos escenarios la propia Agencia Nacional de Minería (ANM).
Según explicó Nariño, durante los cuatro años del gobierno anterior el sector minero experimentó la mayor caída del Producto Interno Bruto entre todas las actividades económicas del país, con una contracción del 18%. A esto se sumó una reducción del 88% en el flujo de inversión extranjera directa hacia el sector, una disminución que el dirigente gremial atribuye directamente a la proliferación de más de 150 instrumentos regulatorios —entre decretos, resoluciones, nuevos tributos y leyes— que, según su lectura, terminaron erosionando la certeza jurídica de los proyectos mineros en todo el país.
Frente a este panorama, el gremio que agrupa a las empresas mineras del país tiene una petición expresa dirigida al nuevo Gobierno nacional: "reordenar la casa" y recuperar la seguridad jurídica que, según explican, se perdió durante el periodo anterior. Para Nariño, el país ha dejado atrás ese entorno de incertidumbre y ahora cuenta con un nuevo capítulo político y económico que representa una oportunidad real para reactivar la exploración, fortalecer la institucionalidad del sector y recuperar la confianza de los inversionistas, tanto locales como internacionales.
El futuro del carbón, uno de los grandes debates
Uno de los principales temas de discusión durante este congreso será, precisamente, el futuro del carbón dentro de la matriz minera y energética del país. Según explicó Nariño, el mundo continúa dependiendo de este mineral, y Colombia puede mantener un papel relevante dentro de ese mercado global, siempre que se generen las condiciones adecuadas para su desarrollo sostenible.
El dirigente gremial también considera estratégica la continuidad del complejo de exportación Cerrejón, uno de los proyectos carboníferos más importantes del país, cuyo contrato de operación se extiende hasta 2034, y del cual dependen, según sus propias cifras, cerca de 12.000 empleos directos e indirectos dentro de la región donde opera.
La transición energética no significa abandonar la minería
Nariño fue enfático al señalar que, aunque es plenamente consciente de que el mundo se ha embarcado en un proceso de transición energética, esto no significa que se deba reducir ni mucho menos abandonar la actividad minera. Por el contrario, explicó el dirigente, tecnologías clave para esta transición, como los paneles solares y la generación eólica, requieren minerales específicos como el cobre y el tungsteno, en los que Colombia cuenta con importantes oportunidades de desarrollo, ya que el mundo está demandando de manera simultánea tanto más energías alternativas como más minerales y energéticos convencionales.
Otro de los grandes desafíos que enfrenta el país en materia de minerales, según explicó Nariño, tiene que ver con el oro, cuya explotación legal se ha visto seriamente afectada por el crecimiento sostenido de la minería ilegal en distintas regiones. A juicio del dirigente gremial, la falta de proyectos legales y de presencia institucional efectiva en las zonas con potencial aurífero facilita que organizaciones al margen de la ley terminen ocupando esos espacios, privando al Estado colombiano de regalías, inversión formal y generación de empleo legal en esas comunidades.
Un país que apenas conoce el 2% de su potencial minero
Entre los mensajes centrales que ha venido defendiendo Nariño en distintos espacios previos a este congreso se encuentra la idea de que Colombia solo conoce actualmente cerca del 2% de todo su territorio con potencial minero, lo que evidencia, según su análisis, el enorme margen que todavía existe para desarrollar nuevos proyectos de exploración dentro del país, siempre bajo condiciones de rigor técnico y responsabilidad ambiental.
Según explicó el dirigente en declaraciones previas al inicio del congreso, la elección del nuevo Gobierno, junto con sus mensajes y sus primeras acciones durante este corto periodo de gestión, ha enviado una señal positiva hacia el sector, razón por la cual el Congreso de la ACM de este año llega con una expectativa considerablemente mayor entre las compañías colombianas, los grupos directivos de las firmas más grandes del mundo en materia minera, y los analistas de inversión que siguen de cerca el comportamiento de este sector en la región.
Colombia, un país minero con potencial de regalías
Para Nariño, es momento de que Colombia vuelva a asumirse plenamente como un país minero, aprovechando el potencial que representan sus recursos naturales, los cuales, puestos al servicio de un proceso de industrialización responsable, podrían convertirse en un motor importante tanto para el crecimiento regional como para el desarrollo económico nacional en su conjunto.
Según sus propios cálculos, solamente el carbón, el níquel y el oro podrían llegar a generar entre $4,5 y $5 billones de pesos anuales en regalías para el país, si se logran las condiciones adecuadas de inversión, control estatal y desarrollo tecnológico dentro del sector. Por esta razón, insiste el dirigente gremial, la discusión pública no debería plantearse como una disyuntiva entre minería y sostenibilidad ambiental, sino más bien enfocarse en cómo aprovechar de manera responsable los recursos minerales del país, combinando rigor técnico, inversión adecuada, control estatal efectivo y la incorporación de nuevas tecnologías dentro de toda la cadena productiva.
Un congreso con expectativas de reactivación
El Congreso Nacional de Minería 2026, que se extiende hasta el 4 de septiembre en la ciudad de Cartagena, reunió a representantes del Gobierno nacional, empresas del sector, autoridades regionales, académicos y especialistas internacionales, con el propósito central de analizar los principales retos y oportunidades que enfrenta actualmente la actividad minera en Colombia.
Durante este encuentro se discutirán, entre otros temas, reformas regulatorias orientadas a simplificar los trámites del sector, distintos estímulos posibles para reactivar la exploración minera, y metas concretas de inversión que, según los organizadores del evento, podrían llegar a representar varios cientos de millones de dólares en inversión anual adicional para el país, si se logran implementar las condiciones que actualmente reclama el gremio minero colombiano.
Con este congreso, la Asociación Colombiana de Minería busca sentar las bases de una hoja de ruta que le permita al país revertir la caída que ha registrado tanto el Producto Interno Bruto del sector como la inversión extranjera directa durante los últimos años, en un momento que sus dirigentes describen como una oportunidad histórica para reposicionar a Colombia como un actor relevante dentro del panorama minero regional e internacional.





















