María Claudia Lacouture
María Claudia Lacouture Universidad Externado

María Claudia Lacouture, presidenta de la Cámara Colombo Americana, AmCham Colombia, se pronunció sobre el ajuste fiscal que actualmente plantea el Gobierno nacional para intentar corregir el rumbo de las finanzas públicas del país. Según explicó la dirigente gremial, este ajuste debe estar necesariamente acompañado de una estrategia clara para atraer inversión y generar los recursos adicionales que el país requiere para su sostenibilidad económica.

Lacouture destacó, en primer lugar, la importancia de conocer con mayor precisión la situación real de las finanzas públicas colombianas. "Esa verificación y esa verdad fiscal es realmente importante ponerla sobre la mesa", afirmó la dirigente al referirse al escenario fiscal que enfrenta actualmente el país.

El reto de recuperar la credibilidad fiscal

Para la presidenta de AmCham Colombia, el siguiente gran desafío que deberá enfrentar el Gobierno nacional será recuperar la credibilidad sobre las cuentas públicas y sobre la capacidad real del Ejecutivo para cumplir con las medidas de ajuste que ha venido anunciando en las últimas semanas. "Ahora viene un proceso que va a ser doloroso y es la credibilidad fiscal", sostuvo Lacouture.

Esta advertencia se produce en un momento en que el país ya venía enfrentando cuestionamientos previos sobre la sostenibilidad de sus cuentas públicas. Meses atrás, la propia dirigente había alertado sobre la existencia de una brecha fiscal de $45 billones, junto con $10 billones adicionales que quedaban condicionados a una ley de financiamiento que, en su momento, todavía no había sido presentada formalmente por el Gobierno nacional, una situación que, según explicó entonces, incrementaba la incertidumbre y enviaba señales preocupantes tanto a los mercados como a las agencias calificadoras de riesgo.

Colombia necesita pasar de las oportunidades a los proyectos concretos

En materia de inversión, Lacouture aseguró que Colombia cuenta actualmente con activos y proyectos que tienen el potencial de atraer capital extranjero hacia el país. Sin embargo, la dirigente consideró necesario que el país logre pasar de simplemente identificar oportunidades de inversión, a concretar efectivamente esos proyectos en el terreno. "Tenemos que dejar de hablar de oportunidad para volvernos concretos", afirmó.

La presidenta de AmCham Colombia también señaló que existe un interés genuino por parte de empresas estadounidenses, así como de otros países, por conocer con mayor detalle los proyectos de inversión que actualmente se están gestando dentro del territorio colombiano.

Adicionalmente, Lacouture destacó que Estados Unidos ha puesto en marcha, a través de su banco de desarrollo, distintos mecanismos orientados específicamente a identificar oportunidades de inversión en países como Colombia. "Ahí hay un mecanismo que puede llevar a que el presupuesto tenga unos resultados que le ayuden", explicó la dirigente gremial, refiriéndose al potencial que este tipo de instrumentos financieros internacionales podría representar para complementar los recursos que actualmente necesita el país.

La inversión no será suficiente por sí sola

Pese a destacar el papel fundamental que puede jugar la inversión extranjera dentro de la estrategia fiscal del país, Lacouture fue clara al advertir que este mecanismo, por sí solo, no resultará suficiente para resolver los desafíos financieros que enfrenta actualmente el Estado colombiano. Según explicó la dirigente, eventualmente deberá retomarse la discusión pública sobre una reforma tributaria, un tema que ha estado presente de manera recurrente dentro del debate económico del país durante los últimos años.

Para la presidenta de AmCham Colombia, este proceso de reforma tributaria debe construirse necesariamente a través de acuerdos concretos entre el Gobierno nacional y el sector privado colombiano. "Cómo logramos que desde el punto de vista público, del gobierno, se trabaje con el sector privado para lograr generar ese consenso", planteó Lacouture, dejando claro que, a su juicio, cualquier reforma en esta materia debe surgir de un diálogo genuino entre ambas partes, y no de decisiones unilaterales por parte del Ejecutivo.

La importancia de construir consensos

Finalmente, Lacouture señaló que la construcción de este tipo de consensos entre el sector público y el sector privado resultará determinante para fortalecer la confianza general en las finanzas públicas colombianas, tanto a nivel nacional como internacional. "Si no se hace ese proceso, va a ser muy difícil que el gobierno pueda tener un proceso de credibilidad fiscal no solamente nacional, sino también internacional", concluyó la dirigente gremial.

Un llamado consistente con advertencias previas del gremio

Estas declaraciones de Lacouture se enmarcan dentro de una serie de advertencias que la propia AmCham Colombia ha venido formulando de manera reiterada sobre la situación fiscal del país durante los últimos meses. En ocasiones anteriores, la dirigente gremial ha insistido en la necesidad de una política económica coherente y responsable, basada en austeridad, priorización del gasto público, reglas estables para la inversión y el empleo formal, y una agenda clara de productividad y formalización empresarial.

La presidenta de AmCham Colombia también ha señalado en el pasado que el aparato estatal colombiano ha venido registrando una expansión acelerada, a través de la creación de puestos de trabajo públicos que, según su análisis, no siempre generan retornos productivos claros para la economía del país. Frente a este panorama, la dirigente ha insistido en que no se trata de proponer una parálisis de la inversión social, sino de avanzar hacia una optimización técnica del gasto público, en la que los subsidios estatales se asignen bajo criterios verificables y de eficiencia, alejados de consideraciones ideológicas o de intereses de carácter electoral.

Con este nuevo pronunciamiento, AmCham Colombia reitera su llamado al Gobierno nacional para que el actual proceso de ajuste fiscal no se quede únicamente en el recorte del gasto público, sino que venga acompañado de una estrategia integral que combine inversión, credibilidad institucional y, eventualmente, una reforma tributaria construida sobre la base del consenso entre el sector público y el sector privado del país.