Oficina de la empresa de energía Air-e.
Oficina de la empresa de energía Air-e. Air-e Intervenida.

El costo de la energía eléctrica para los usuarios de Air-e aumentará de aproximadamente $873 a $936 por kilovatio hora, un incremento cercano al 7 % que se reflejará en las facturas correspondientes al consumo de noviembre. La compañía atribuyó el ajuste a medidas transitorias adoptadas por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) para enfrentar la disminución de las reservas hídricas del país en medio del fenómeno de El Niño.

El incremento afecta principalmente a los usuarios atendidos por Air-e en los departamentos de Atlántico, Magdalena y La Guajira. La empresa presta el servicio a cerca de 1,3 millones de usuarios en esta zona, donde el precio de la electricidad constituye una preocupación recurrente para hogares, comercios e industrias.

De acuerdo con la explicación de Air-e, el ajuste está relacionado con el componente de restricciones de la tarifa eléctrica. Este rubro recoge costos asociados a las condiciones operativas necesarias para garantizar que la demanda de energía pueda atenderse de manera confiable.

La reducción de los niveles de los embalses ha llevado a las autoridades energéticas a reforzar la participación de las plantas termoeléctricas en la generación nacional. Estas instalaciones producen electricidad mediante combustibles y permiten reducir la presión sobre las reservas de agua, especialmente cuando las condiciones climáticas limitan la generación hidroeléctrica.

La medida regulatoria quedó establecida en la Resolución 101 127 de 2026 de la CREG y comenzó a aplicarse desde la operación del 7 de septiembre. Según Air-e, permanecerá vigente mientras las condiciones de los embalses no permitan garantizar la confiabilidad del sistema eléctrico.

La empresa aclaró que el aumento no representa un incremento generalizado de todos los componentes de la tarifa. El cambio se concentra en el componente de restricciones y responde a las necesidades operativas del sistema ante las condiciones climáticas. Sin embargo, el impacto concreto en cada factura depende del consumo, el tipo de usuario y las condiciones tarifarias aplicables.

El ajuste ha generado preocupación entre organizaciones de usuarios de servicios públicos, que advierten sobre la presión que los costos de la energía ejercen sobre el presupuesto de los hogares de la región Caribe. Los representantes de estas organizaciones también han cuestionado la persistencia de componentes tarifarios que, a su juicio, deberían revisarse para aliviar la carga económica de los consumidores.

La situación se produce en medio de los desafíos financieros de Air-e, empresa que permanece intervenida por el Gobierno nacional. La compañía ha enfrentado dificultades para cumplir sus obligaciones con agentes del sector energético, lo que ha complicado su capacidad de asegurar contratos de suministro de largo plazo y ha aumentado su exposición a las variaciones del mercado.

Frente al nuevo escenario, Air-e afirmó que trabaja para ampliar las compras de energía mediante contratos bilaterales con generadores. La estrategia busca disminuir su dependencia del mercado de bolsa, cuyos precios pueden fluctuar según las condiciones de oferta y demanda, y contribuir a una mayor estabilidad tarifaria.

La empresa también recomendó a los usuarios residenciales, comerciales e industriales adoptar medidas de consumo eficiente. Aunque reducir el uso innecesario de electricidad puede ayudar a moderar el valor final de las facturas, el efecto del ajuste tarifario dependerá de los componentes que se apliquen a cada usuario.

El aumento vuelve a poner sobre la mesa el debate acerca de la seguridad energética de Colombia y el costo de mantener la confiabilidad del sistema durante periodos de bajas reservas hídricas. Para los usuarios de la región Caribe, el desafío consiste en afrontar los cambios tarifarios mientras las autoridades y los agentes del sector buscan garantizar el suministro y mejorar la estabilidad financiera del servicio.