El Niño y la escasez de gas elevan la presión sobre las tarifas de energía en Colombia
La menor disponibilidad de agua, el gas importado y la creciente demanda elevan la presión sobre el sistema eléctrico, aunque el impacto en las facturas dependerá de cada comercializador.

Los efectos del fenómeno de El Niño y las dificultades para asegurar suficiente gas natural están aumentando la presión sobre los costos de generación eléctrica en Colombia. Directivos de Enel Colombia, Grupo Energía Bogotá y Erco Energía advirtieron el 21 de octubre que el sistema deberá afrontar mayores exigencias durante los próximos meses, en un escenario marcado por la demanda creciente, niveles de embalses inferiores a sus promedios históricos y la entrada de nueva capacidad de generación por debajo de lo esperado.
Las advertencias, recogidas por el diario económico La República, no significan que se haya anunciado un incremento uniforme de las facturas para todos los usuarios. El impacto dependerá de factores como los contratos de compra de energía, la exposición de los comercializadores al mercado de bolsa, la disponibilidad de generación hidráulica y térmica, y las decisiones regulatorias que se adopten para proteger la continuidad del servicio.
El riesgo central es que una menor disponibilidad de agua reduzca la generación hidroeléctrica y obligue a utilizar más plantas térmicas, cuyo funcionamiento puede resultar más costoso cuando el gas natural escasea o debe importarse a precios superiores a los del suministro nacional.
Menos respaldo hídrico y mayor presión sobre la generación térmica
Colombia depende de manera importante de la generación hidroeléctrica. Durante los periodos de sequía asociados con El Niño, la reducción de los aportes de agua puede limitar la producción de estas plantas y aumentar la necesidad de recurrir a otras fuentes de energía.
Las centrales térmicas cumplen una función de respaldo en esas circunstancias, pero su operación requiere combustibles y una infraestructura capaz de garantizar el abastecimiento. Si el gas nacional no resulta suficiente para cubrir la demanda, la necesidad de acudir a suministros importados puede elevar los costos de generación.
La CREG ha advertido que los usuarios atendidos por comercializadores con exposición a los precios de bolsa podrían enfrentar incrementos fuertes y volátiles en el componente de generación de sus tarifas durante el fenómeno de El Niño de 2026-2027. La entidad también ha promovido medidas transitorias para facilitar contratos de suministro y reducir esa exposición.
El comportamiento de los precios mayoristas será, por tanto, una variable determinante. Si los generadores disponen de suficiente energía contratada y las plantas térmicas pueden operar con combustible asegurado, la presión puede moderarse. Si esas condiciones se deterioran, el sistema podría enfrentar costos más elevados.
El gas, una pieza clave para la seguridad energética
La disponibilidad de gas natural es uno de los puntos sensibles del escenario. El combustible no solo abastece hogares e industrias, sino que también resulta esencial para una parte de la generación térmica que puede compensar la reducción de la producción hidroeléctrica.
La necesidad de importar gas plantea desafíos de costo y logística, además de la dependencia de infraestructura de regasificación y de las condiciones de los mercados internacionales. En consecuencia, la seguridad energética no depende exclusivamente de cuánta energía puede producir el país, sino también de que las plantas dispongan oportunamente de los combustibles necesarios para operar.
El sector eléctrico ha pedido mayor seguridad jurídica y una gestión más eficiente de la demanda. La estabilidad regulatoria resulta relevante para que las empresas puedan planear inversiones, contratar suministro y desarrollar proyectos de generación y transmisión con horizontes de largo plazo.
No obstante, las dificultades de abastecimiento no deben interpretarse como prueba de que Colombia se quedará sin gas o sin electricidad. Para determinar el riesgo real de interrupciones se necesitan datos operativos actualizados sobre embalses, disponibilidad de plantas, contratos de suministro y proyecciones de demanda.
Las medidas para reducir el riesgo
El Gobierno ha anunciado medidas preventivas para reforzar la confiabilidad del sistema ante El Niño. Entre ellas se encuentra el Decreto 1491 del 6 de octubre de 2026, orientado a ampliar las alternativas de abastecimiento de combustible para las plantas térmicas cuando se presenten dificultades en el suministro habitual.
La CREG también ha adoptado medidas transitorias para facilitar la contratación de energía y reducir la exposición de los comercializadores a los precios de bolsa. Estas decisiones buscan mejorar la cobertura de la demanda regulada y limitar la volatilidad que puede trasladarse al componente de generación de las tarifas.
Su efectividad dependerá de la implementación, de la respuesta de las empresas y de las condiciones climáticas. La regulación puede facilitar contratos y mejorar los incentivos, pero no sustituye la disponibilidad física de agua, gas, infraestructura y capacidad de generación.
Qué deben observar los usuarios
Para los hogares y las empresas, el efecto no será necesariamente igual en todas las regiones. Las tarifas dependen de la estructura de costos de cada mercado, de los contratos de los comercializadores y de los componentes regulados que conforman la factura. Por eso, las advertencias del sector no permiten anticipar por sí solas cuánto pagará cada usuario.
En el corto plazo, los indicadores más importantes serán la evolución de los embalses, la disponibilidad de gas para las plantas térmicas, los precios de la energía en bolsa y las medidas que adopten las autoridades para asegurar el suministro.
El desafío para Colombia consiste en atravesar el periodo climático con suficiente energía disponible y costos manejables, sin trasladar de manera abrupta toda la presión del sistema a los consumidores. La respuesta exigirá coordinación entre el Gobierno, los reguladores, los generadores, los comercializadores y los usuarios.
El Niño no determina por sí solo una crisis energética. Sin embargo, combinado con una oferta limitada de gas, una demanda creciente y retrasos en nueva capacidad, puede aumentar la vulnerabilidad del sistema. La capacidad de anticipación y la transparencia en las decisiones serán fundamentales para reducir los riesgos de suministro y de mayores costos para la economía.

