XM alerta que Colombia estuvo cerca de un racionamiento eléctrico
La estrechez del sistema durante el 28 y 29 de septiembre obligó a recurrir a plantas térmicas no programadas, mientras disminuyen las reservas hídricas.

Colombia estuvo cerca de enfrentar un racionamiento eléctrico a finales de septiembre, luego de que la capacidad disponible del sistema llegara a su límite y fuera necesario recurrir a plantas térmicas que no tenían prevista su operación para esas jornadas. La advertencia fue presentada el 15 de octubre por Juan Carlos Morales, gerente general de XM, durante el Congreso de Mercados de Energía Mayorista.
Según el operador del Sistema Interconectado Nacional, la situación se presentó los días 28 y 29 de septiembre. Sin la generación adicional de esas plantas, el país podría haber enfrentado restricciones en el suministro eléctrico. Morales también señaló que las condiciones del sistema generan preocupación de cara a 2027, debido a la posible disminución de las reservas hídricas y a la presión que podría ejercer el fenómeno de El Niño.
La advertencia no significa que exista un racionamiento nacional confirmado ni que se hayan anunciado horarios de cortes para los hogares. Se trata de una alerta sobre el margen de disponibilidad del sistema y sobre los riesgos que podrían materializarse si coinciden condiciones hidrológicas desfavorables, una demanda elevada y una menor disponibilidad de las centrales generadoras.
Menos agua y más presión sobre el sistema
La generación hidroeléctrica tiene un papel central en la matriz eléctrica colombiana. Esto permite aprovechar los recursos hídricos para producir energía, pero también hace que el sistema sea sensible a las variaciones de las lluvias y a la cantidad de agua almacenada en los embalses.
Cuando disminuyen los aportes hídricos, las centrales hidroeléctricas pueden disponer de menos agua para generar electricidad. En esas circunstancias, las plantas térmicas adquieren mayor importancia porque permiten complementar la oferta, aunque su operación depende de la disponibilidad de combustibles, de la infraestructura y de sus costos de generación.
El reporte de XM citado por El Espectador mostró un deterioro de los indicadores hídricos durante la segunda mitad de octubre. Entre el 14 y el 31 de octubre, los aportes de agua a los embalses cayeron más del 35 %, mientras que la capacidad útil disminuyó un 9,46 % y el volumen útil diario se redujo un 6,60 %. El nivel de los embalses frente a su promedio histórico registró, además, una caída del 23,56 %.
Estas cifras deben interpretarse dentro del periodo señalado por el operador y no como una medición permanente del sistema. Los niveles cambian con las lluvias, las descargas y la operación de las centrales. Sin embargo, muestran por qué el seguimiento de las reservas hídricas es determinante para evaluar la seguridad energética.
El fenómeno de El Niño puede agravar la situación al reducir las precipitaciones en determinadas regiones y elevar las temperaturas. El calor también puede incrementar la demanda de electricidad por el uso de ventiladores, aires acondicionados y otros equipos de refrigeración, especialmente en las zonas más cálidas del país.
Las plantas térmicas, una reserva decisiva
La operación de las plantas térmicas fue determinante para evitar que la estrechez del sistema a finales de septiembre se tradujera en restricciones del servicio. Estas instalaciones utilizan combustibles para producir electricidad y pueden complementar la generación hidroeléctrica cuando los aportes de agua disminuyen.
Sin embargo, su disponibilidad no está garantizada únicamente por la existencia de las plantas. También depende del suministro de gas natural u otros combustibles, de la capacidad de transporte, del mantenimiento de los equipos y de las condiciones operativas de cada instalación.
Por eso, la seguridad energética requiere que las distintas fuentes de generación puedan responder cuando el sistema las necesita. Si la generación hidroeléctrica disminuye, las plantas térmicas deben contar con los recursos necesarios para compensar parte de la reducción.
El desafío consiste en mantener suficiente capacidad disponible para atender la demanda incluso bajo escenarios hidrológicos adversos. La experiencia de finales de septiembre mostró que el margen de respuesta puede estrecharse cuando coinciden una alta utilización de los recursos y una menor disponibilidad de generación.
El riesgo para 2027
La preocupación de XM no se limita a los episodios de finales de septiembre. El operador advirtió que podrían presentarse riesgos de racionamiento en 2027 si los embalses registran niveles bajos y el sistema no dispone de suficiente generación para cubrir la demanda.
El panorama depende de varias variables. Entre ellas están la intensidad y duración de El Niño, el comportamiento de las lluvias, la evolución del consumo eléctrico, la disponibilidad de las centrales y la entrada oportuna de nuevos proyectos de generación y transmisión.
La situación también exige atención a la infraestructura de transporte de electricidad. La energía disponible debe poder llegar a las regiones donde se consume; por eso, los retrasos en proyectos de transmisión pueden limitar la capacidad de respuesta del sistema, incluso cuando existen plantas capaces de producir electricidad.
La advertencia debe leerse como un riesgo que requiere seguimiento y medidas preventivas, no como una predicción inevitable. La evolución de las condiciones hidrológicas y las decisiones operativas de los próximos meses serán fundamentales para establecer si el margen de seguridad mejora o se deteriora.
¿Qué significaría un racionamiento para la economía?
Una restricción eléctrica puede tener consecuencias que van mucho más allá de la interrupción del servicio en los hogares. Para las empresas, la falta de energía puede detener procesos productivos, afectar la conservación de mercancías, interrumpir servicios digitales y obligar a reorganizar turnos y operaciones.
Los sectores que dependen de equipos eléctricos de manera continua, como la industria manufacturera, la minería, el comercio y algunos servicios, pueden enfrentar costos adicionales si deben recurrir a plantas de respaldo o suspender actividades. También podrían producirse efectos sobre los hogares, especialmente en regiones de temperaturas elevadas, donde la electricidad es fundamental para la refrigeración.
Además, una mayor utilización de generación térmica puede elevar los costos de operación del sistema, dependiendo del precio y la disponibilidad de los combustibles. El impacto final sobre las tarifas, no obstante, depende de las reglas del mercado eléctrico, de las condiciones de contratación y de otros factores regulatorios; no puede deducirse automáticamente de una alerta sobre el abastecimiento.
Por eso, la prevención resulta menos costosa que responder a una emergencia una vez se haya reducido demasiado el margen de generación disponible.
Las medidas necesarias para evitar restricciones
La respuesta requiere coordinación entre el operador del sistema, las empresas generadoras, las autoridades energéticas y los responsables de la infraestructura de transmisión. El seguimiento permanente de los embalses y de la demanda permite anticipar escenarios críticos y ajustar la operación cuando sea necesario.
También será importante garantizar la disponibilidad de combustibles para las plantas térmicas, revisar los mantenimientos de las centrales y acelerar los proyectos que contribuyan a ampliar la capacidad de generación y transmisión. La diversificación de fuentes puede reducir la dependencia de las condiciones hidrológicas, siempre que los proyectos estén conectados y puedan aportar energía de manera efectiva.
Para los ciudadanos y las empresas, el uso eficiente de la electricidad también ayuda a reducir la presión sobre el sistema durante los periodos de mayor demanda. No obstante, el ahorro individual debe entenderse como una medida complementaria y no como un sustituto de las inversiones y decisiones operativas necesarias para asegurar el suministro.
La advertencia de XM pone de relieve la importancia de actuar antes de que las condiciones del sistema lleguen nuevamente a un punto crítico. Colombia aún debe determinar cómo evolucionarán las lluvias y la demanda en los próximos meses, pero el episodio de septiembre demuestra que la seguridad energética requiere vigilancia continua, disponibilidad de generación y una ejecución oportuna de los proyectos previstos.

