Colombia activa racionamiento programado por falla en planta de gas
Los trabajos correctivos en Cartagena podrían tardar entre siete y ocho días; el Gobierno priorizará a hogares, servicios esenciales y generación térmica.

Colombia enfrenta una nueva contingencia en el abastecimiento de gas natural tras una falla operativa en la terminal de regasificación de la Sociedad Portuaria El Cayao (Spec LNG), ubicada en Cartagena. Los trabajos correctivos en uno de los cuatro trenes de regasificación podrían prolongarse entre siete y ocho días y reducir temporalmente la disponibilidad del combustible en el mercado nacional. Ante esta situación, el Ministerio de Minas y Energía estableció un racionamiento programado para administrar los volúmenes disponibles y priorizar a los usuarios esenciales.
La contingencia se presentó el 26 de octubre, cuando la empresa identificó una condición operativa que requería intervención técnica en uno de los equipos de su unidad flotante de almacenamiento y regasificación. Según la compañía, durante las reparaciones la terminal podrá continuar funcionando con una capacidad máxima de 400 millones de pies cúbicos diarios de gas natural.
La reducción de capacidad representa un desafío para el sistema energético colombiano, que ha incrementado su dependencia de las importaciones ante la disminución de la producción nacional. De acuerdo con cifras citadas por medios económicos y representantes del sector, el faltante estimado podría alcanzar los 133 millones de pies cúbicos diarios, equivalente a cerca del 12 % de la producción nacional fiscalizada utilizada como referencia en esos cálculos.
Spec cumple una función estratégica en el abastecimiento del país porque permite recibir gas natural licuado importado y transformarlo nuevamente en estado gaseoso para incorporarlo al sistema nacional. La infraestructura también respalda el suministro destinado a plantas termoeléctricas que contribuyen a la generación de electricidad, especialmente cuando la disponibilidad de recursos hídricos es limitada.
Para administrar la contingencia, el Ministerio de Minas y Energía expidió la Resolución 40585 del 26 de octubre de 2026, que establece prioridades para distribuir el gas disponible mientras se superan las dificultades operativas. La medida busca proteger la demanda esencial y atender los requerimientos de generación térmica y de determinadas actividades industriales vinculadas al transporte de crudo para refinación.
La priorización contempla, entre otros usuarios, a los hogares y pequeños establecimientos comerciales, así como los servicios asociados al funcionamiento del sistema de transporte de gas y otras actividades esenciales. La atención de los demás sectores dependerá de las condiciones de disponibilidad y de las reglas establecidas durante el racionamiento.
El sector industrial aparece entre los más expuestos a posibles restricciones, debido a que una menor disponibilidad de gas puede obligar a ajustar consumos o buscar alternativas energéticas. Los usuarios de gas natural vehicular también deberán seguir las comunicaciones de sus proveedores y las disposiciones aplicables durante el periodo de contingencia.
Sin embargo, la declaración de un racionamiento programado no significa que todos los consumidores vayan a experimentar cortes. Su objetivo es ordenar la distribución del combustible y establecer qué demandas deben recibir prioridad si la oferta disponible resulta insuficiente. El impacto efectivo dependerá de las reparaciones, de los volúmenes que puedan conseguirse mediante otras fuentes y de la coordinación entre las autoridades y los agentes del mercado.
La situación ocurre en un momento de preocupación por la seguridad energética del país. La disponibilidad de gas es relevante tanto para los hogares y las actividades productivas como para las plantas térmicas que respaldan el sistema eléctrico. Una interrupción prolongada podría aumentar la presión sobre el abastecimiento y exigir ajustes adicionales en la operación del mercado.
Spec informó que adelanta las labores con personal especializado y bajo protocolos técnicos, operativos y de seguridad. La empresa trabaja en coordinación con los usuarios de la terminal y las autoridades competentes para atender las necesidades energéticas durante la intervención. La normalización del servicio dependerá de la culminación de las reparaciones y de la verificación de las condiciones necesarias para recuperar la capacidad operativa.
La contingencia vuelve a poner en el centro del debate la dependencia de Colombia de la infraestructura de importación de gas y la necesidad de fortalecer la confiabilidad del abastecimiento. Mientras avanzan los trabajos, el seguimiento de las autoridades y la evolución de la disponibilidad del combustible serán determinantes para conocer el alcance de las restricciones y el momento en que pueda levantarse el racionamiento.

