Deuda de Afinia pone en riesgo el suministro eléctrico en la región Caribe
XM evalúa limitar el suministro a la filial de EPM, que atiende a cerca de 1,4 millones de usuarios en la región Caribe. Hasta ahora no se han confirmado cortes.

La continuidad del servicio eléctrico en parte de la región Caribe enfrenta una nueva señal de alerta por la crisis financiera de Afinia, filial del Grupo EPM. La compañía tiene obligaciones pendientes por aproximadamente 131.000 millones de pesos con el sistema eléctrico y debe resolverlas antes del viernes 30 de octubre para evitar que avance un procedimiento que podría limitar el suministro de energía.
La situación involucra a cerca de 1,4 millones de usuarios atendidos por la empresa. El operador del mercado eléctrico, XM, evalúa las medidas que podrían aplicarse si no se normalizan los pagos. Aunque existe el riesgo de restricciones, al 26 de octubre no se había confirmado que los usuarios fueran a sufrir cortes por esta causa.
Una deuda que amenaza la continuidad del servicio
La deuda pendiente corresponde a obligaciones relacionadas con la compra de energía. Según los reportes publicados el 26 de octubre, Afinia incumplió un acuerdo de pagos y no habría realizado giros desde el 8 de octubre.
La compañía debe responder por sus compromisos con los agentes que participan en el mercado eléctrico, entre ellos los encargados de generar y comercializar la energía. Cuando una empresa distribuidora o comercializadora incumple determinadas obligaciones, pueden activarse mecanismos regulatorios destinados a limitar su exposición financiera y proteger el funcionamiento del mercado.
En este caso, XM analiza una posible limitación del suministro para Afinia. De concretarse, la medida podría traducirse en restricciones del servicio para los usuarios atendidos por la empresa.
Los reportes señalan que las limitaciones podrían comenzar con periodos de tres horas diarias y aumentar si la situación de incumplimiento se prolonga. Sin embargo, el alcance definitivo dependerá de las decisiones que adopten las entidades responsables y de si se alcanza una solución antes del vencimiento del plazo.
Una empresa con dificultades de liquidez
La obligación de 131.000 millones de pesos es apenas una parte de los problemas financieros de Afinia. Según declaraciones de directivos de EPM y de la propia compañía, la filial enfrenta un déficit de caja mensual cercano a los 400.000 millones de pesos.
El gerente general de EPM, John Maya Salazar, ha explicado que Afinia recupera aproximadamente 57 pesos por cada 100 pesos que destina a comprar energía para atender su mercado. Esta diferencia reduce su capacidad para cumplir oportunamente con proveedores, contratistas y otros participantes de la cadena eléctrica.
A las dificultades de recaudo se suman las pérdidas de energía, las conexiones ilegales, los costos de compra y las obligaciones acumuladas. La empresa también ha señalado que necesita recursos adicionales para garantizar su operación durante los últimos meses de 2026.
EPM calcula que la deuda de entidades oficiales con Afinia ascendía a unos 420.000 millones de pesos a septiembre. Estos compromisos pendientes representan otra presión sobre el flujo de caja, aunque no sustituyen la obligación inmediata con XM.
La junta directiva de EPM fue convocada para evaluar alternativas de financiación y definir cómo atender los compromisos más urgentes. La discusión no se limita al pago de octubre: también busca determinar cómo sostener la operación de la filial y reducir la posibilidad de nuevas dificultades de liquidez.
¿Qué ocurriría si no se alcanza un acuerdo?
Una eventual limitación del suministro no debe confundirse con un anuncio de apagón nacional ni con la suspensión inmediata de la energía en toda la región Caribe.
El procedimiento se relaciona con las obligaciones de una empresa específica dentro del mercado eléctrico. No obstante, debido al número de usuarios atendidos por Afinia, sus consecuencias potenciales podrían afectar hogares, establecimientos comerciales, industrias y servicios que dependen de un suministro continuo.
Los reportes periodísticos indican que las restricciones podrían aplicarse en determinados horarios si no se resuelve la deuda. Las condiciones definitivas, así como las áreas y los usuarios que podrían verse afectados, dependen de la evolución del proceso y de las decisiones oficiales.
En situaciones de esta naturaleza, la claridad de la información es esencial. Las autoridades y la empresa deben comunicar si se logra un acuerdo, qué obligaciones se han pagado y cuáles medidas regulatorias permanecen vigentes. Hasta que se confirme una decisión, los escenarios anunciados deben presentarse como riesgos y no como hechos consumados.
El Gobierno busca alternativas para el sector eléctrico
La crisis de Afinia ocurre en un contexto de dificultades financieras más amplias en el mercado energético colombiano. El costo de la compra de energía, las obligaciones pendientes y las necesidades de financiación de distintas empresas han generado presión sobre la cadena de pagos.
El Ministerio de Minas y Energía anunció previamente recursos por 1,5 billones de pesos para contribuir al pago de obligaciones corrientes con generadores térmicos durante lo que resta de 2026. La medida forma parte de una estrategia más amplia para reducir las presiones financieras del sector y proteger la continuidad del servicio.
Sin embargo, los recursos anunciados para el sector no deben interpretarse automáticamente como dinero asignado para cancelar la deuda específica de Afinia con XM. Para determinar si esa obligación será cubierta mediante apoyo público, financiación empresarial u otros mecanismos, es necesario conocer los acuerdos y las decisiones concretas de las entidades involucradas.
La Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios y el Gobierno nacional también participan en las conversaciones dirigidas a buscar alternativas y evitar afectaciones a los usuarios.
Un problema financiero con consecuencias regionales
La situación de Afinia evidencia la relación directa entre la estabilidad financiera de las empresas energéticas y la continuidad de los servicios públicos. Aunque el problema inmediato se concentra en una obligación pendiente, las dificultades de liquidez, el recaudo insuficiente y los costos de operación plantean interrogantes sobre la sostenibilidad de la compañía.
Para los hogares, la prioridad es evitar interrupciones y contar con información oportuna. Para el sector productivo, la incertidumbre sobre el suministro puede afectar la planificación de actividades, los costos de operación y la prestación de servicios.
El plazo del 30 de octubre se convierte así en una fecha clave para conocer si Afinia consigue los recursos necesarios, si se alcanza un acuerdo con los agentes del mercado y si XM decide avanzar con las restricciones previstas.
La resolución de la deuda podría evitar una afectación inmediata, pero no resolvería por sí sola los problemas estructurales de la empresa. Garantizar la estabilidad del servicio requerirá medidas financieras y regulatorias sostenibles, mejores condiciones de recaudo y una coordinación efectiva entre la compañía, sus accionistas y el Gobierno.

