Los Santanderes llevan ocho proyectos estratégicos al Plan Nacional de Desarrollo
La agenda regional incluye corredores viales, trenes, agua, logística, energía y transformación productiva, aunque cada iniciativa todavía debe superar estudios técnicos y definir sus recursos.

Santander y Norte de Santander buscan que ocho apuestas regionales en infraestructura, agua, energía, logística y transformación productiva sean consideradas en el Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2026–2030. La agenda fue construida con la participación de ProCúcuta, ProSantander, los comités intergremiales y la Región Administrativa y de Planificación (RAP) El Gran Santander, con el propósito de presentar una posición conjunta ante el Gobierno nacional.
La propuesta volvió a la discusión pública el martes 20 de octubre, cuando La República informó que ProCúcuta trabaja para que los proyectos priorizados avancen dentro del proceso de formulación del nuevo plan. La iniciativa se relaciona con los encuentros regionales promovidos por el Departamento Nacional de Planeación (DNP), espacios en los que autoridades, empresarios, académicos y representantes de la sociedad civil presentan sus necesidades y propuestas.
La inclusión en el PND sería un paso importante para posicionar las iniciativas en la agenda nacional, pero no significa que todas estén aprobadas, financiadas o listas para ejecutarse. Cada proyecto deberá avanzar en su estructuración técnica, definir sus fuentes de recursos y cumplir los procedimientos correspondientes.
Ocho apuestas para integrar la región
La agenda compartida reúne proyectos que buscan mejorar la conectividad entre los dos departamentos y fortalecer su capacidad productiva. Entre las propuestas se encuentran el corredor vial Bogotá–Bucaramanga–Pamplona–Cúcuta–frontera y el Circuito Vial del Oriente, pensado para conectar municipios como Cúcuta, Ocaña, Aguachica, San Alberto y Bucaramanga.
La iniciativa también contempla un sistema ferroviario regional que articule proyectos como el Tren del Catatumbo y el Tren del Carare. Sus promotores consideran que una mejor conexión entre carreteras, ferrocarriles, zonas logísticas y mercados puede contribuir a reducir costos de transporte y facilitar el movimiento de mercancías.
En el ámbito del agua, la agenda incluye la actualización de los estudios de factibilidad del embalse de Cínera y otras iniciativas relacionadas con la protección de cuencas, el abastecimiento y el tratamiento de aguas residuales. La propuesta responde a la necesidad de planificar el suministro de agua con una visión regional, considerando tanto el crecimiento de las ciudades como las necesidades de las actividades productivas.
Las otras apuestas incluyen la competitividad minero-energética, el desarrollo de zonas francas y plataformas logísticas, la modernización del sistema aeroportuario del oriente y una plataforma de transformación agroindustrial, bioenergética, biotecnológica y exportadora.
En conjunto, las iniciativas buscan conectar la infraestructura con la producción y el comercio, en lugar de abordar cada proyecto de manera aislada.
El agua y la infraestructura, prioridades de largo plazo
La actualización de los estudios del embalse de Cínera ocupa un lugar relevante dentro de la agenda hídrica. El proyecto ha sido planteado como una alternativa para responder a las necesidades de abastecimiento, pero su desarrollo requiere información técnica actualizada, evaluaciones ambientales y económicas, y decisiones sobre su viabilidad.
En materia vial, los promotores plantean mejorar los corredores que conectan las capitales de los Santanderes con el centro del país y la frontera con Venezuela. La conectividad es especialmente importante para una región en la que el comercio fronterizo, la actividad industrial, el transporte de carga y la producción agropecuaria dependen de la movilidad entre municipios y mercados.
La integración ferroviaria, por su parte, forma parte de una visión logística de mayor alcance. Su eventual avance exigiría estudios de demanda, definición de trazados, inversión de capital y coordinación entre entidades nacionales y territoriales. Por eso, la presentación de la propuesta constituye una etapa inicial de gestión, no una confirmación de que las obras se ejecutarán durante el cuatrienio.
La articulación regional ante el Gobierno nacional
El trabajo conjunto de ProCúcuta y ProSantander busca dar mayor coherencia a las solicitudes de los dos departamentos. En lugar de presentar una lista de necesidades separadas, las organizaciones promueven una agenda compartida que permita identificar proyectos con impacto regional y facilitar la coordinación entre los sectores público y privado.
El DNP informó después del encuentro regional celebrado en Cúcuta el 13 de octubre que las iniciativas consolidadas en los Santanderes se integrarían a un portafolio nacional de proyectos estratégicos. La entidad señaló que las propuestas avanzarían en su estructuración técnica para ser consideradas dentro del Plan Plurianual de Inversiones.
El director del DNP también indicó que se proyectan inversiones por $13,4 billones para los Santanderes durante el cuatrienio. Esa cifra corresponde a la proyección anunciada por la entidad y no debe interpretarse como el presupuesto ya asignado a los ocho proyectos presentados por las organizaciones regionales.
La diferencia es importante: una proyección de inversión para un territorio puede abarcar distintos programas y fuentes de financiación, mientras que cada proyecto debe contar con su propia definición presupuestal y técnica.
De las propuestas a la ejecución
El reto de los Santanderes será mantener la coordinación regional y convertir la agenda en proyectos con responsables, cronogramas, estudios y mecanismos de financiación. También será necesario establecer cuáles iniciativas pueden avanzar primero y cómo se articularán con las necesidades de los municipios y las comunidades.
La incorporación de una propuesta en la planeación nacional puede facilitar su discusión y darle visibilidad institucional, pero no sustituye las decisiones presupuestales ni los requisitos técnicos y ambientales. La ciudadanía y los sectores productivos podrán evaluar los avances a partir de los documentos oficiales, los recursos asignados y los hitos que se cumplan.
La agenda de los Santanderes refleja una apuesta por pensar la infraestructura, el agua, la energía y la producción como partes de una misma estrategia de desarrollo. Su impacto dependerá de que la articulación entre departamentos y Gobierno nacional se traduzca en decisiones verificables y proyectos que respondan a las necesidades reales del territorio.

