Banco de la República.
La mayoría de analistas prevé que la junta directiva del Banco de la República, en su reunión del próximo viernes, aumentará las tasas GUILLERMO TORRES REINA

La inflación volvió a acelerarse y mantiene la presión sobre la política monetaria. Mientras la mayoría de los analistas anticipa un nuevo incremento de las tasas de interés, otros expertos plantean una pausa para evaluar el comportamiento de la economía colombiana.

La Junta Directiva del Banco de la República se reunirá este viernes 30 de octubre para decidir si aumenta nuevamente la tasa de interés de política monetaria o si mantiene el nivel actual del 12,25 %. La decisión llega en un momento de preocupación por el comportamiento de la inflación, las presiones sobre los precios de los alimentos y los servicios, y la incertidumbre sobre el desempeño de la economía nacional.

De acuerdo con la encuesta de Anif sobre la tasa de intervención, el 68,4 % de los analistas consultados espera un incremento de 25 puntos básicos, que llevaría la tasa al 12,50 %. El 31,6 % restante considera que el Banco podría mantenerla sin cambios mientras evalúa los efectos de los ajustes anteriores.

El debate enfrenta dos preocupaciones económicas: por un lado, la necesidad de contener la inflación y evitar que las expectativas de aumentos de precios se mantengan elevadas; por otro, el impacto de unas tasas altas sobre el crédito, el consumo, la inversión y la recuperación de la actividad productiva.

La junta directiva del Banco de la República se reunirá.
La junta directiva del Banco de la República se reunirá a finales de octubre para tomar decisiones sobre política monetaria, frente a las presiones que tiene la inflación. Adobe Stock / Banco de la República

La inflación vuelve a presionar las decisiones del Banco

Uno de los factores determinantes para la reunión será el dato de inflación de septiembre. Según las cifras citadas por Anif, la variación anual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) llegó al 6,29 %, frente al 6,24 % registrado en agosto. La variación mensual fue del 0,37 %.

El resultado anual se mantiene por encima del rango objetivo del Banco de la República, cuya meta de inflación es del 3 %, con un margen de tolerancia de un punto porcentual hacia arriba o hacia abajo. La persistencia de los precios elevados dificulta que la autoridad monetaria considere una reducción de las tasas en el corto plazo.

Anif señala que los servicios y los alimentos concentraron el 72 % del resultado anual de la inflación en septiembre. Ambos componentes continúan siendo relevantes para explicar las presiones sobre el costo de vida de los hogares colombianos.

En el caso de los servicios, una parte importante de los precios se ajusta tomando como referencia la inflación pasada o el incremento del salario mínimo. Este mecanismo de indexación puede prolongar las presiones inflacionarias, incluso cuando otros componentes de la economía muestran señales de moderación.

Los alimentos también representan un riesgo. La variación anual de los alimentos perecederos llegó al 14,14 %, de acuerdo con las cifras recogidas en el análisis de Bancolombia. Las condiciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño podrían afectar la oferta agrícola, presionar los precios y trasladar esos incrementos a otros componentes de la canasta familiar.

¿Por qué los analistas esperan una nueva subida?

Para quienes anticipan un incremento de las tasas, el principal argumento es que la inflación todavía no muestra una convergencia suficientemente clara hacia la meta del 3 %.

Bancolombia espera un aumento de 25 puntos básicos en octubre y considera que el deterioro del panorama inflacionario justifica mantener una postura monetaria restrictiva. La entidad destaca las presiones provenientes de los servicios, los alimentos y las expectativas de inflación, así como la incertidumbre relacionada con el ajuste fiscal y el comportamiento del salario mínimo.

Las expectativas de inflación para el cierre de 2026 se ubican alrededor del 6,8 %, según las estimaciones citadas por los analistas. Este nivel supera ampliamente la meta del Banco de la República y constituye una señal de alerta para la autoridad monetaria.

Además, el fenómeno de El Niño podría extenderse hasta el segundo trimestre de 2027, lo que aumentaría la incertidumbre sobre los precios de los alimentos y algunos servicios regulados. A esto se suman las decisiones fiscales pendientes y la posibilidad de que un incremento elevado del salario mínimo intensifique los ajustes de precios.

Desde esta perspectiva, una nueva subida de las tasas buscaría moderar la demanda, limitar las presiones inflacionarias y contribuir a que las expectativas regresen gradualmente al objetivo del banco central.

El fenómeno de El Niño representa el principal riesgo.
El fenómeno de El Niño representa el principal riesgo al alza de la inflación para final de este año e inicios de 2027. G Graphic & Motion - stock.adobe

La otra postura: mantener la tasa en 12,25 %

No todos los analistas consideran necesario un nuevo incremento inmediato. Corficolombiana espera que la Junta Directiva mantenga la tasa en el 12,25 % durante la reunión de octubre, aunque aclara que una pausa no significaría necesariamente el final del ciclo de aumentos.

Entre los argumentos a favor de mantener la tasa se encuentran la desaceleración de algunos indicadores económicos, la moderación de ciertas medidas de inflación básica y la conveniencia de evaluar los efectos acumulados de las decisiones anteriores.

Corficolombiana señala que la actividad económica ha mostrado señales de menor dinamismo y que el mercado laboral también presenta factores que deben ser considerados. En agosto, la tasa de desempleo se ubicó en el 9,4 %, frente al 8,6 % registrado un año antes, según los datos citados en su análisis.

Desde esta posición, una pausa permitiría observar cómo responden los precios y la actividad económica a los aumentos acumulados durante 2026, antes de adoptar nuevas medidas.

Sin embargo, Corficolombiana también advierte que persisten riesgos inflacionarios. Las expectativas siguen por encima de la meta, mientras que el comportamiento de los alimentos, el fenómeno de El Niño, la situación fiscal y la negociación del salario mínimo podrían justificar nuevas alzas más adelante.

¿Cómo afectan las tasas de interés a los colombianos?

La tasa de intervención es uno de los instrumentos que utiliza el Banco de la República para influir sobre las condiciones financieras de la economía. Sus movimientos repercuten, con diferencias según el producto y el plazo, en los costos de financiación de hogares y empresas.

Cuando las tasas permanecen elevadas, los créditos de consumo, las tarjetas de crédito y algunas modalidades de financiación pueden resultar más costosos. Esto reduce la capacidad de compra de los hogares y puede llevar a que las familias pospongan decisiones como adquirir un vehículo, comprar vivienda o financiar otros gastos.

Las empresas también pueden enfrentar mayores costos para solicitar préstamos, ampliar sus operaciones o invertir en maquinaria y nuevos proyectos. En determinadas circunstancias, esto puede moderar la contratación y el ritmo de crecimiento de algunos sectores.

No obstante, las tasas altas también cumplen una función dentro de la estrategia para controlar la inflación. Al moderar el crédito y la demanda, el Banco busca reducir las presiones sobre los precios y preservar el poder adquisitivo de la moneda.

Por eso, la Junta debe evaluar el equilibrio entre controlar la inflación y evitar que las condiciones monetarias restrinjan excesivamente la actividad económica.

El ajuste fiscal y el salario mínimo, otros factores determinantes

La decisión de octubre también estará condicionada por la evolución de las cuentas públicas y las expectativas sobre el salario mínimo para 2027.

La incertidumbre fiscal puede influir sobre el costo de financiación del Gobierno y las condiciones del mercado financiero. La definición de medidas para ajustar las cuentas públicas será relevante para evaluar los riesgos que enfrenta la economía y la trayectoria futura de las tasas.

Por su parte, un aumento del salario mínimo puede repercutir en los ingresos de los trabajadores, el consumo de los hogares y los costos empresariales. El efecto sobre la inflación dependerá, entre otros factores, de la magnitud del ajuste, la productividad y la capacidad de las empresas para absorber los mayores costos sin trasladarlos a los precios.

A estos elementos se suma el comportamiento de la economía internacional. La política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos influye sobre las condiciones financieras globales y puede incidir en los flujos de capital y el comportamiento de las monedas emergentes. Sin embargo, las decisiones de la Reserva Federal y del Banco de la República responden a las condiciones particulares de cada economía.

Diciembre podría ser otra fecha clave

Las perspectivas de los analistas también apuntan a que la reunión de diciembre podría ser determinante para definir el rumbo de la política monetaria durante los próximos meses.

Bancolombia contempla la posibilidad de otro incremento de 25 puntos básicos en diciembre, que llevaría la tasa al 12,75 %, mientras que Corficolombiana considera que para entonces habrá más información sobre el comportamiento de la inflación, los efectos del fenómeno de El Niño y las decisiones fiscales.

Estas proyecciones son estimaciones de las entidades financieras y no decisiones anticipadas del Banco de la República. La Junta Directiva evaluará la información disponible en cada reunión y tomará sus determinaciones de acuerdo con su análisis de los riesgos para la inflación y la actividad económica.

La decisión del viernes será, por tanto, una señal importante sobre la respuesta de la autoridad monetaria ante las presiones inflacionarias. Un aumento reforzaría la estrategia de mantener condiciones restrictivas para contener los precios; una pausa permitiría evaluar los efectos de las medidas adoptadas hasta ahora.

En cualquier caso, el desafío central seguirá siendo lograr que la inflación descienda de manera sostenida hacia la meta del 3 %, sin perder de vista las condiciones del crecimiento económico, el empleo y el acceso al crédito en Colombia.