Economía plateada y Natalidad
Economía plateada y Natalidad. Imagen generada con Inteligencia Artificial - ChatGPT

Un estudio de Banca de las Oportunidades identificó sesgos en la evaluación de clientes mayores de 60 años. La situación plantea desafíos para que bancos y otras entidades financieras ofrezcan condiciones de acceso más equitativas.

Las personas mayores de 60 años enfrentan obstáculos para acceder al crédito formal en Colombia, en parte por prejuicios relacionados con la edad que pueden influir en las decisiones de los asesores financieros. Aunque los bancos evalúan factores como los ingresos, el historial crediticio y la capacidad de pago, investigaciones recientes advierten que los estereotipos asociados al envejecimiento también pueden intervenir en la valoración de los solicitantes.

El tema vuelve a poner sobre la mesa la inclusión financiera de los adultos mayores, una población que necesita alternativas para financiar proyectos personales, cubrir gastos imprevistos, mejorar su vivienda o desarrollar actividades productivas durante la etapa de jubilación.

Un estudio experimental de Banca de las Oportunidades, realizado con 200 asesores comerciales de distintas entidades financieras en Colombia, examinó cómo los sesgos cognitivos y las percepciones sobre la edad pueden influir en la evaluación de clientes mayores de 60 años. Los resultados identificaron valoraciones negativas sistemáticas hacia los grupos de edades más jóvenes y mayores, con especial atención a las personas que superan los 60 años.

La investigación encontró que, aunque variables técnicas como los ingresos, la ocupación y el historial crediticio siguen siendo determinantes, la edad también puede adquirir un peso relevante en las decisiones, incluso por encima de algunos indicadores tradicionales de riesgo. El hallazgo evidencia la necesidad de fortalecer criterios objetivos de evaluación y reducir prácticas que puedan limitar injustificadamente las oportunidades de financiación de esta población.

Los prejuicios por edad pueden influir en las decisiones financieras

Uno de los principales desafíos identificados consiste en evitar que la edad se convierta en un indicador automático de riesgo. Los adultos mayores conforman un grupo heterogéneo: algunos cuentan con pensiones estables, propiedades, ahorros e historiales de pago sólidos, mientras que otros tienen ingresos limitados o dependen económicamente de sus familiares.

Por esa razón, evaluar a todos los solicitantes bajo una misma percepción sobre el envejecimiento puede desconocer diferencias importantes en su situación económica y capacidad para asumir obligaciones.

Entre los prejuicios que pueden influir en las decisiones financieras se encuentran las suposiciones de que una persona mayor tendrá dificultades para utilizar canales digitales, que sus ingresos serán insuficientes o que su edad impedirá cumplir con un préstamo durante todo el plazo establecido.

Estas percepciones no necesariamente reflejan la situación particular de cada solicitante. La evaluación de una solicitud requiere considerar información financiera verificable y las condiciones específicas del crédito, en lugar de apoyarse únicamente en generalizaciones relacionadas con la edad.

El estudio de Banca de las Oportunidades no significa que todas las entidades financieras discriminen a sus clientes mayores ni que cada rechazo de crédito obedezca a un prejuicio. Sí identifica, sin embargo, un riesgo de trato diferenciado que merece atención por parte de las instituciones y los organismos responsables de promover la inclusión financiera.

¿Por qué puede ser más difícil obtener un préstamo después de los 60 años?

Además de los posibles sesgos en la evaluación de los solicitantes, existen condiciones económicas y contractuales que pueden dificultar el acceso al crédito durante la vejez.

Una de ellas es la disminución de los ingresos después del retiro laboral. Aunque muchas personas reciben una pensión, otras dependen de rentas, ahorros, ayudas familiares o actividades independientes. Cuando los ingresos son reducidos o variables, la entidad financiera puede considerar que existe una menor capacidad para asumir nuevas obligaciones.

También pueden influir el plazo del préstamo, las condiciones de los seguros asociados, las garantías exigidas y las políticas internas de cada institución. En determinados productos, las restricciones relacionadas con la edad al finalizar el crédito pueden afectar las opciones disponibles para una persona mayor.

Sin embargo, es importante distinguir entre una evaluación objetiva del riesgo y una exclusión basada en estereotipos. La edad, por sí sola, no permite determinar si una persona tiene capacidad de pago: para ello deben analizarse sus ingresos, gastos, obligaciones vigentes, historial crediticio y demás circunstancias relevantes.

Las condiciones de aprobación varían según el tipo de préstamo y la entidad. Por tanto, no existe una única edad máxima aplicable de manera general a todos los créditos del sistema financiero colombiano.

La inclusión financiera debe responder a una población que envejece

El debate sobre el acceso al crédito se relaciona con los cambios demográficos del país. El aumento de la esperanza de vida y la mayor participación de las personas mayores en la actividad económica hacen necesario adaptar los productos y servicios financieros a las necesidades de una población diversa.

En febrero de 2026, Banca de las Oportunidades publicó la hoja de ruta Cerrando brechas: inclusión financiera de las personas mayores en Colombia, una iniciativa que plantea orientaciones para desarrollar modelos financieros más inclusivos y centrados en las necesidades de esta población.

El documento propone revisar productos, canales, procesos de atención y mecanismos de comunicación para reducir las barreras que enfrentan las personas mayores. También promueve reconocerlas como participantes activos de la economía, con necesidades de ahorro, crédito, seguros y planificación financiera que pueden cambiar a lo largo de la vida.

La inclusión no se limita a permitir que una persona abra una cuenta bancaria o reciba su pensión. También implica que pueda acceder a servicios apropiados, comprender sus condiciones y tomar decisiones financieras con autonomía.

Qué pueden hacer las entidades financieras para reducir las barreras

Los resultados de la investigación plantean la necesidad de revisar cómo se evalúan las solicitudes de crédito y cómo se atiende a los clientes mayores. Entre las medidas que pueden contribuir a reducir las brechas se encuentran la capacitación de los asesores, el uso de criterios de evaluación consistentes y la revisión de políticas que puedan generar exclusiones desproporcionadas.

También es importante que las entidades ofrezcan información clara sobre los requisitos, las tasas de interés, los plazos, los seguros y las condiciones de aprobación. Una atención accesible debe contemplar tanto los canales digitales como las alternativas presenciales, de manera que la tecnología no se convierta en una barrera para quienes prefieren recibir asesoría directa.

La revisión de los procesos no implica eliminar las evaluaciones de riesgo ni aprobar automáticamente las solicitudes. El objetivo es que las decisiones se fundamenten en la capacidad de pago y las características reales de cada cliente, con procedimientos transparentes y un trato respetuoso.

La Superintendencia Financiera de Colombia dispone de orientaciones para promover una atención justa y accesible a la población mayor de 50 años, con recomendaciones para reducir el edadismo, mejorar la experiencia de los usuarios y fortalecer su autonomía financiera.

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Economía plateada. iStock

Un desafío para el sistema financiero colombiano

Las barreras que enfrentan los adultos mayores reflejan una dimensión de la inclusión financiera que va más allá de la cobertura de oficinas o la disponibilidad de productos bancarios. También involucra la forma en que se evalúan las solicitudes, se diseñan los servicios y se reconoce la diversidad de las personas que necesitan financiación.

Para los adultos mayores, acceder a un crédito puede representar una herramienta para conservar su independencia económica, afrontar gastos importantes o desarrollar un negocio. No obstante, el préstamo debe responder a sus posibilidades reales de pago y contar con condiciones comprensibles que eviten situaciones de sobreendeudamiento.

El reto para las entidades financieras consiste en equilibrar la gestión responsable del riesgo con la eliminación de barreras injustificadas. Esto requiere evaluar a los solicitantes de manera individual, identificar posibles sesgos y garantizar que las decisiones estén sustentadas en criterios pertinentes y verificables.

La investigación de Banca de las Oportunidades aporta evidencia para continuar esa discusión. Reducir los prejuicios asociados a la edad y adaptar los servicios financieros a una población que vive más años son pasos importantes para avanzar hacia un sistema que ofrezca oportunidades de financiación más equitativas, sin desconocer las condiciones económicas de cada persona.