Gobierno convoca mesa territorial por suspensión de contratos en plantas
Gobierno convoca mesa territorial por suspensión de contratos en plantas de Risaralda y Valle del Cauca Caracol Radio

La suspensión de contratos laborales en dos plantas de Nestlé en Colombia abrió un conflicto entre la compañía y organizaciones sindicales que reclaman la reincorporación de los trabajadores afectados. La controversia, originada después del terremoto del 10 de agosto de 2026, llevó al Ministerio del Trabajo a convocar una mesa territorial para revisar las condiciones de las suspensiones y buscar acuerdos que permitan proteger el empleo.

Las instalaciones involucradas son la planta de Comestibles La Rosa, ubicada en Dosquebradas, Risaralda, y la fábrica de Bugalagrande, en el Valle del Cauca. Ambas registraron afectaciones en su infraestructura y capacidad productiva después del movimiento sísmico, que tuvo su epicentro en el departamento del Chocó.

La empresa sostiene que las suspensiones obedecen a razones de seguridad y a la imposibilidad temporal de desarrollar determinadas actividades en las áreas afectadas. Los sindicatos, por su parte, cuestionan que la medida continúe mientras se han recuperado parcialmente las operaciones y exigen garantías para los trabajadores que dejaron de recibir sus salarios.

Diferencias sobre el número de trabajadores afectados

Uno de los puntos centrales de la controversia es la cantidad de contratos suspendidos. En Comestibles La Rosa, la gerencia informó que 146 trabajadores tenían sus contratos suspendidos y que otros 220 continuaban activos. Según Fernando Gómez, gerente de Recursos Humanos de la compañía, el terremoto afectó inicialmente el 70 % de la capacidad instalada de la planta y, durante las tres semanas siguientes, se logró recuperar aproximadamente el 30 % de la operación.

La organización sindical Sinaltrainal presenta una cifra diferente. Según sus registros, en esa instalación se habrían suspendido 221 contratos, frente a los 146 reportados por la empresa. La diferencia evidencia la necesidad de establecer un balance verificable sobre el número de trabajadores afectados y las condiciones particulares de cada caso.

En Bugalagrande, el sindicato ha denunciado la suspensión de más de 380 contratos laborales. La empresa, según la información disponible, no ha divulgado una cifra equivalente que permita contrastar públicamente ese dato.

La discusión también se concentra en los apoyos económicos ofrecidos durante la contingencia. En Bugalagrande, Nestlé anunció un auxilio extralegal no salarial de $600.000 mensuales para los trabajadores suspendidos, además del mantenimiento de algunos beneficios y aportes patronales. Sin embargo, algunos empleados consideran insuficiente esa ayuda frente a la pérdida de sus ingresos habituales.

En Dosquebradas, la compañía informó que entregó un apoyo equivalente a dos salarios mínimos a 50 trabajadores cuyas viviendas resultaron afectadas por el terremoto. También señaló que habilitó acompañamiento psicológico y asesoría para adelantar reclamaciones ante las aseguradoras.

Los sindicatos cuestionan la continuidad de las suspensiones

Las organizaciones sindicales sostienen que la recuperación parcial de las plantas debería permitir el regreso de más trabajadores a sus puestos. También han solicitado información sobre las pólizas de seguros que cubrirían los daños materiales y la interrupción de las operaciones, pues consideran que esos recursos deberían contribuir a la recuperación de las instalaciones y a la protección de los empleos.

En Bugalagrande, integrantes de Sinaltrainal iniciaron una huelga de hambre el 28 de octubre frente a la fábrica. Entre sus exigencias se encuentran el levantamiento de las suspensiones, el pago de salarios y prestaciones, el cumplimiento de compromisos económicos con trabajadores afectados por daños en sus viviendas y garantías para el ejercicio de la actividad sindical.

Estas afirmaciones corresponden a las reclamaciones de la organización sindical y deben entenderse como parte de la controversia. La cantidad exacta de trabajadores afectados, la situación de cada contrato y las condiciones técnicas de las instalaciones requieren verificación por parte de las autoridades competentes.

El Ministerio del Trabajo entra en la controversia

El Ministerio del Trabajo convocó una mesa territorial para el viernes 6 de noviembre, con participación de representantes de Nestlé, trabajadores, organizaciones sindicales y funcionarios de las direcciones territoriales de Risaralda y Valle del Cauca.

La entidad anunció que revisará las condiciones en las que se realizaron las suspensiones para determinar si se ajustan a la legislación laboral vigente. También indicó que vigilará el respeto de la libertad sindical y las garantías de negociación colectiva.

La ministra del Trabajo, Natalia López Fuentes, señaló que la prioridad institucional es proteger el empleo y garantizar los derechos laborales mediante el diálogo entre las partes. El Ministerio también planteó la necesidad de establecer compromisos verificables y mecanismos de seguimiento.

La intervención adquiere especial importancia porque la legislación colombiana contempla la suspensión del contrato por fuerza mayor o caso fortuito cuando un acontecimiento impide temporalmente su ejecución. Sin embargo, la ocurrencia de un desastre natural no produce automáticamente la suspensión de todos los contratos: debe existir una imposibilidad real, temporal y directamente relacionada con el evento.

En sus orientaciones laborales expedidas después del terremoto, el Ministerio recordó que las circunstancias deben comprobarse y que el empleador debe cumplir los procedimientos legales correspondientes. Por tanto, la discusión no se limita a establecer si ocurrió un terremoto, sino a determinar cómo afectó cada actividad laboral y si las suspensiones aplicadas cumplen los requisitos legales.

Una disputa que pone en juego la estabilidad laboral

El caso de Nestlé refleja uno de los desafíos que enfrentan las empresas y los trabajadores después de una emergencia: recuperar la infraestructura y la producción sin trasladar de manera desproporcionada las consecuencias económicas a las familias.

Mientras la compañía argumenta que debe garantizar condiciones seguras antes de permitir el retorno a determinadas áreas, los sindicatos reclaman que la recuperación parcial de las operaciones esté acompañada de soluciones para quienes continúan sin trabajar.

La mesa convocada por el Ministerio representa un nuevo escenario de diálogo, pero no equivale a una decisión definitiva sobre la legalidad de las suspensiones ni garantiza, por sí sola, la reincorporación de los empleados. El resultado dependerá de la información técnica, laboral y contractual que presenten las partes, así como de las actuaciones que adelante la autoridad.

La evolución de este caso será relevante para cientos de familias de Risaralda y Valle del Cauca, y para el debate nacional sobre la protección del empleo en situaciones de emergencia. El reto consiste en encontrar una salida que permita recuperar las operaciones industriales sin dejar en segundo plano la estabilidad económica y los derechos de los trabajadores.