Abelardo de la Espriella.
Abelardo de la Espriella. Sebastian Barros/NurPhoto via Getty Images) / NurPhoto

El Gobierno nacional estableció nuevos lineamientos de austeridad para regular el uso de los recursos públicos durante las celebraciones navideñas y las actividades de cierre de año en las entidades estatales. La disposición quedó consignada en la Circular Externa 10 de 2026, expedida por el Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (DAPRE), con el propósito de priorizar el presupuesto institucional y evitar gastos que no estén debidamente justificados.

El documento, dirigido a ministros, directores de departamentos administrativos, superintendentes, gerentes y representantes legales de las entidades de la Rama Ejecutiva del orden nacional, plantea seis lineamientos para fortalecer los controles administrativos, presupuestales y contractuales durante la temporada de fin de año.

La medida no establece una prohibición general de las celebraciones navideñas. Sin embargo, señala que las actividades exclusivamente festivas no constituyen, por sí mismas, una justificación suficiente para comprometer recursos del Estado.

Seis lineamientos para controlar el gasto

Entre las principales disposiciones se encuentra la instrucción de racionalizar y restringir la destinación de recursos públicos para financiar celebraciones, agasajos, recepciones, banquetes y otras actividades cuya finalidad sea exclusivamente recreativa.

La circular también solicita a las entidades abstenerse de promover procesos de contratación, celebrar convenios u órdenes de compra destinados principalmente a financiar este tipo de eventos. La restricción contempla servicios de alimentación, bebidas, decoración, espectáculos, alquiler de espacios y logística cuando no exista una necesidad institucional debidamente justificada ni fundamento jurídico suficiente.

Otro aspecto importante es el carácter voluntario de las actividades de integración. Ningún servidor público o contratista podrá ser obligado a asistir a las celebraciones ni a realizar contribuciones económicas para financiarlas.

Además, el documento plantea fortalecer los mecanismos de revisión presupuestal, contractual y administrativa para evitar que los recursos destinados a actividades festivas sean tramitados mediante contratos con otras denominaciones, como bienestar, comunicaciones, logística o eventos institucionales.

Los dos lineamientos restantes hacen referencia al respeto de las obligaciones legales y contractuales previamente adquiridas, así como a la responsabilidad de los representantes legales y ordenadores del gasto de adoptar medidas administrativas de austeridad dentro de sus respectivas competencias.

¿Quedan prohibidas las fiestas de Navidad?

Uno de los puntos que merece mayor claridad es que la circular no elimina las celebraciones ni establece una prohibición legal general para que las instituciones realicen actividades de integración.

El documento precisa que sus disposiciones no crean por sí mismas nuevas prohibiciones legales, no sustituyen las competencias de las entidades destinatarias ni modifican las normas presupuestales, contractuales y reglamentarias vigentes.

En consecuencia, cada institución deberá evaluar sus actividades de acuerdo con su autonomía administrativa, sus obligaciones legales y la disponibilidad presupuestal. Las celebraciones podrán desarrollarse bajo criterios de voluntariedad y sin comprometer recursos públicos cuando su finalidad sea exclusivamente festiva y no exista justificación institucional suficiente.

Esta precisión resulta relevante porque diferencia una directriz de austeridad de una prohibición absoluta. La responsabilidad de aplicar los lineamientos recae en los representantes legales y funcionarios encargados de autorizar los gastos.

Austeridad en medio de las presiones fiscales

La decisión se conoce en un contexto de discusión nacional sobre el manejo de las finanzas públicas, las necesidades de ajuste presupuestal y las medidas propuestas por el Gobierno para fortalecer los ingresos del Estado.

En este escenario, la administración busca transmitir un mensaje de racionalización del gasto y priorización de los recursos destinados al cumplimiento de las funciones institucionales.

Aunque el impacto económico directo de las celebraciones de fin de año no representa por sí solo una solución a los desafíos fiscales del país, la disposición introduce una discusión sobre la responsabilidad de las entidades públicas en la utilización de los recursos provenientes de los contribuyentes.

La aplicación de estos lineamientos será un aspecto importante para evaluar la coherencia entre los llamados del Gobierno a la austeridad y las decisiones de gasto de sus propias instituciones. Más allá de las celebraciones de diciembre, el desafío consiste en fortalecer una cultura administrativa en la que cada recurso público tenga una finalidad clara, verificable y orientada al interés general.