La colombiana que murió en el accidente de un jet en Florida había comprado regalos para su madre un día antes de la tragedia
La joven bogotana, de 23 años, trabajaba como niñera y viajaba con la familia para la que laboraba cuando el avión privado se estrelló en Palm Beach.

Ana María Ramírez Cetina, de 23 años, fue una de las nueve personas que perdieron la vida cuando un avión privado se estrelló en el condado de Palm Beach. Un amigo reveló que la joven había salido de compras para llevarle obsequios a su mamá, un gesto que hoy cobra un significado especial para su familia.
La historia de Ana María Ramírez Cetina, la colombiana que murió en el accidente de un avión privado en Florida, ha comenzado a conocerse a través de los testimonios de sus amigos y de los mensajes de despedida de quienes la conocieron. En medio de la tragedia, un detalle de sus últimas horas ha conmovido especialmente: un día antes del siniestro, la joven había comprado varios regalos para su madre.
La información fue revelada por un amigo cercano de Ana María, quien se comunicó con el periodista Yesmani Gómez para compartir detalles sobre la colombiana y expresar su dolor por lo ocurrido. En un audio difundido por el comunicador, el hombre contó que ella había salido de compras el día anterior al accidente y había adquirido obsequios para su mamá.
"Es lamentable, realmente, porque el día anterior ella salió a comprar algunos regalos para su madre", relató el amigo.
Ese gesto, aparentemente cotidiano, se convirtió en uno de los últimos recuerdos conocidos de la joven antes de abordar el avión que terminó estrellándose en el sur de Florida.
¿Quién era Ana María Ramírez Cetina?
Ana María tenía 23 años, había nacido en Bogotá y residía en Colorado, Estados Unidos, de acuerdo con información publicada por medios colombianos. Trabajaba como niñera para una familia estadounidense y acompañaba a sus empleadores durante el viaje en el que ocurrió el accidente.
La joven estaba a cargo del cuidado de Emma, de cuatro años, y Charlie, de dos, hijos del empresario tecnológico Adam Robinson y su esposa, Helen Sharp. Los cuatro también fallecieron en el siniestro.
La familia de las víctimas difundió un mensaje conjunto en el que destacó el vínculo que Ana María había construido con los pequeños. En la declaración, sus allegados la recordaron como una persona que cuidaba de los niños con cariño y dedicación, y que se había convertido en parte de la familia.
El reconocimiento permite dimensionar que la colombiana no era simplemente una trabajadora que acompañaba a sus empleadores: había construido una relación cercana con los menores y con las personas con quienes compartía su vida cotidiana.
Nueve personas murieron en el accidente
El siniestro ocurrió el domingo 1 de noviembre de 2026 en el condado de Palm Beach, en Florida, Estados Unidos. La aeronave involucrada era un Learjet 60, un avión privado que había despegado del Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom, en Texas, y se dirigía hacia las Bahamas.
A bordo viajaban nueve personas: siete pasajeros y dos integrantes de la tripulación. Además de Ana María, estaban Adam Robinson, su esposa Helen Sharp, sus hijos Emma y Charlie, y dos amigas de la pareja, identificadas como Rachael Reed y Charmi Fehr. Los dos pilotos también fallecieron.
La aeronave cayó en una zona residencial cercana a Greenacres. El impacto provocó una explosión y generó una emergencia en el sector, mientras los organismos correspondientes atendían la situación.
Las nueve personas que viajaban en el avión murieron. De acuerdo con los reportes conocidos, no se registraron fallecimientos entre quienes se encontraban en tierra.
La familia viajaba hacia las Bahamas
El vuelo tenía como destino el aeropuerto de North Eleuthera, en las Bahamas. La familia Robinson viajaba acompañada por sus dos hijos y personas cercanas, entre ellas Ana María, quien trabajaba como niñera de los menores.
Adam Robinson era un empresario del sector tecnológico y se desempeñaba como director ejecutivo y cofundador de compañías como Retention.com y RB2B. La noticia de su muerte, junto con la de su esposa y sus hijos, también generó reacciones entre personas de su entorno empresarial y familiar.
Los allegados de las víctimas pidieron respeto por la privacidad de las familias durante el proceso de duelo. En el mensaje de despedida destacaron especialmente la dedicación de Ana María hacia Emma y Charlie.
¿Qué se sabe sobre las causas del accidente?
Las autoridades estadounidenses adelantan las investigaciones para establecer qué provocó la caída del Learjet 60. La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) y la Administración Federal de Aviación (FAA) participan en el proceso.
La información preliminar conocida indica que la tripulación reportó condiciones de turbulencia y formación de hielo durante el vuelo. También se conoció que los pilotos solicitaron autorización para ascender y que, poco después, comunicaron una situación de emergencia.
Los datos de seguimiento del vuelo mostraron un descenso extremadamente rápido antes de que se interrumpiera la señal. El gobernador de Florida, Ron DeSantis, describió la caída como un objeto que parecía un misil descendiendo, una comparación que circuló ampliamente después del accidente.
Sin embargo, las autoridades todavía deben establecer qué ocurrió técnicamente y cuál fue la secuencia de acontecimientos que llevó al impacto. Por ahora, no existe una conclusión definitiva que permita atribuir el siniestro a una causa específica.
El llamado de un amigo: evitar las especulaciones
El amigo de Ana María también manifestó su molestia por las teorías que comenzaron a circular en redes sociales después del accidente, incluidas versiones que afirmaban que la aeronave habría sido alcanzada por un misil.
El hombre pidió tener consideración con las familias de las víctimas y recordó que detrás de las imágenes y los comentarios difundidos en internet hay personas que están atravesando una pérdida irreparable.
Su mensaje fue especialmente dirigido a quienes han compartido versiones sin confirmar sobre lo sucedido. La investigación está en manos de las autoridades aeronáuticas y serán sus resultados los que permitan conocer las causas reales del accidente.
Mientras avanzan las indagaciones, la historia de Ana María se ha conocido a través de un recuerdo sencillo y profundamente humano: había comprado regalos para su madre poco antes de emprender el viaje.
La joven colombiana tenía 23 años y perdió la vida junto con otras ocho personas. Para sus familiares y amigos, aquel detalle representa hoy uno de los últimos gestos de cariño que dejó antes de la tragedia.

