Ecopetrol
Ecopetrol Daniel Guerrero

La imagen de la principal compañía petrolera del país enfrenta cuestionamientos en medio de los desafíos de abastecimiento energético. La caída de las reservas de gas, la necesidad de aumentar las importaciones y las inquietudes sobre la seguridad energética mantienen encendido el debate sobre el rumbo del sector.

La reputación de Ecopetrol y la percepción sobre la industria petrolera colombiana atraviesan un momento de contrastes. Mientras la compañía enfrenta cuestionamientos sobre su imagen, el país también debe responder a una preocupación cada vez mayor: cómo garantizar el suministro de gas natural y energía en los próximos años.

El panorama combina factores empresariales, económicos y energéticos. Ecopetrol es una compañía estratégica para las finanzas públicas, el empleo, la producción de hidrocarburos y el abastecimiento nacional. Por eso, cualquier deterioro en su reputación o en sus perspectivas operativas puede tener repercusiones que van más allá del mercado petrolero.

La reputación de Ecopetrol, bajo presión

La percepción sobre una empresa como Ecopetrol no depende únicamente de sus resultados financieros. También está relacionada con la confianza de los ciudadanos, los trabajadores, los inversionistas y las comunidades donde desarrolla sus operaciones.

En marzo de 2026, la Unión Sindical Obrera (USO) expresó preocupación por el deterioro reputacional de la compañía y solicitó a su junta directiva adoptar medidas frente a los cuestionamientos que rodeaban a su entonces presidente, Ricardo Roa Barragán.

En esa comunicación, el sindicato citó cifras del Monitor Empresarial de Reputación Corporativa (Merco), según las cuales Ecopetrol habría descendido del segundo al decimoséptimo puesto entre 2023 y 2025.

La organización sindical relacionó esa caída con los cuestionamientos públicos y las investigaciones que involucraban al directivo. Sin embargo, se trata de una valoración presentada por el sindicato y no de una conclusión judicial sobre la responsabilidad de las personas mencionadas.

El debate sobre la imagen de la industria petrolera también presenta matices. El Barómetro Petrolero 2025, elaborado por Arteaga Latam con el Centro Nacional de Consultoría y el respaldo de gremios del sector, encontró que el 80 % de los colombianos tenía una percepción positiva de la industria. No obstante, en los municipios productores disminuyó el respaldo a que se desarrollen actividades de exploración, producción y transporte de hidrocarburos: pasó del 70 % en 2024 al 64 % en 2025.

Esto muestra que la discusión no se limita a un rechazo generalizado al petróleo. La industria conserva respaldo ciudadano, pero enfrenta tensiones en los territorios y cuestionamientos sobre su relación con las comunidades, su gestión y su futuro.

El gas natural se convierte en una de las principales alertas

Uno de los mayores desafíos para Colombia está en el abastecimiento de gas natural. Las cifras oficiales muestran una reducción importante de las reservas y de la producción nacional, lo que ha incrementado la necesidad de acudir a fuentes externas.

De acuerdo con información divulgada por Ecopetrol, las reservas probadas de gas pasaron de 2.817 gigapies cúbicos al cierre de 2022 a 1.717 gigapies cúbicos al cierre de 2025. Esto representa una disminución cercana al 39 %.

En el mismo periodo, la producción comercializada anual cayó de 392 a 290 gigapies cúbicos, una reducción aproximada del 26 %.

La situación genera preocupación porque el gas es fundamental para los hogares, el comercio, la industria y las plantas térmicas que producen electricidad cuando disminuye la generación hidroeléctrica.

La menor disponibilidad de producción nacional obliga a buscar gas importado, cuyo precio depende de las condiciones del mercado internacional, los costos de transporte y la infraestructura necesaria para recibirlo y distribuirlo.

Las importaciones pueden presionar los costos

El aumento de las compras externas representa un desafío económico. Cuando Colombia necesita importar una mayor proporción del gas que consume, queda más expuesta a las variaciones de precios internacionales y a los costos logísticos asociados con el transporte y la regasificación.

En enero de 2026, el presidente de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), Alejandro Castañeda, advirtió que la estrechez en la disponibilidad de gas y energía podía traducirse en precios más altos para los consumidores industriales.

Por su parte, Andrés Bitar, vicepresidente de Estrategia y Asuntos Regulatorios de la Asociación Colombiana de Petróleo y Gas (ACP), había señalado que el país podría necesitar importar entre el 25 % y el 30 % del gas requerido en 2027, según las proyecciones que presentó en ese momento. Se trata de una estimación sectorial, no de una cifra definitiva de importaciones.

El impacto potencial no se limita a las facturas de los hogares. Los sectores industriales que utilizan gas como combustible o materia prima también pueden enfrentar mayores costos de operación, con efectos sobre la competitividad y los precios de bienes y servicios.

Ecopetrol y los proyectos para recuperar la oferta

Ante este panorama, la empresa ha señalado la necesidad de fortalecer la producción nacional y acelerar proyectos estratégicos para el abastecimiento futuro.

En octubre de 2026, Ecopetrol anunció que busca impulsar el desarrollo de Sirius y otros activos estratégicos para contribuir a la seguridad energética del país. La compañía también indicó que continuará evaluando alternativas de suministro importado, siempre que las condiciones comerciales permitan atender la demanda sin asumir compromisos que comprometan su rentabilidad o terminen trasladando costos excesivos a los usuarios.

Sin embargo, los proyectos de exploración y producción requieren tiempo, inversiones, permisos ambientales e infraestructura. Por esa razón, los nuevos desarrollos no representan una solución inmediata a las necesidades de abastecimiento.

El desafío consiste en atender la demanda de corto plazo mientras se construyen alternativas que permitan recuperar la capacidad de producción nacional.

La seguridad energética, un asunto que va más allá del petróleo

La preocupación por el gas también está conectada con el funcionamiento del sistema eléctrico colombiano. Una parte importante de la generación de electricidad depende de las hidroeléctricas, por lo que los periodos de sequía pueden aumentar la necesidad de utilizar plantas térmicas.

En ese escenario, contar con suficiente gas y combustibles líquidos es fundamental para respaldar la generación eléctrica y reducir el riesgo de dificultades en el suministro.

Durante el Congreso Anual de la Andi, realizado en agosto de 2026, representantes empresariales alertaron sobre los retrasos en proyectos de generación y transmisión, así como sobre la necesidad de acelerar inversiones en infraestructura energética. También advirtieron que un eventual fenómeno de El Niño podría aumentar la presión sobre el sistema.

Por eso, el debate energético no se limita a decidir cuánto petróleo debe producir Colombia o qué tan rápido debe avanzar la transición energética. También implica garantizar que hogares, empresas e industrias dispongan de energía suficiente y a precios competitivos.

Un reto para la confianza y el futuro económico del país

La situación de Ecopetrol y las dificultades del sector energético plantean un desafío de largo alcance. La compañía necesita fortalecer su reputación, mantener la confianza de sus inversionistas y demostrar capacidad para responder a las necesidades de abastecimiento del país.

Al mismo tiempo, Colombia debe definir una estrategia que permita combinar la producción nacional, las importaciones, el desarrollo de nuevas fuentes energéticas y la expansión de la infraestructura.

La discusión tiene implicaciones fiscales y económicas: los hidrocarburos representan una fuente importante de ingresos para el Estado y las regiones, mientras que la disponibilidad de gas y electricidad influye directamente en los costos de producción y en la competitividad empresarial.

El reto será recuperar la confianza en una de las compañías más importantes del país y evitar que la reducción de la oferta energética se convierta en un problema mayor para los hogares y la economía colombiana.