Colombia creó 322.000 empleos en septiembre, pero la informalidad sigue por encima del 54 %: así llega el país al debate del salario mínimo de 2027
La tasa de desempleo bajó al 8 % y nueve sectores aumentaron su ocupación, aunque los analistas advierten que la recuperación aún es moderada y desigual.

El mercado laboral mostró señales de recuperación después del deterioro registrado en agosto. La tasa de desempleo nacional bajó al 8 %, nueve de los 13 sectores económicos aumentaron su ocupación y el empleo formal creció más que el informal. Sin embargo, los analistas advierten que la generación de puestos de trabajo continúa por debajo de sus niveles históricos y que más de la mitad de los ocupados sigue trabajando en la informalidad.
El mercado laboral colombiano llega a noviembre con resultados que muestran avances, pero también importantes desafíos. Las cifras de septiembre de 2026, publicadas por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), reflejan una recuperación en la generación de empleo frente al comportamiento observado en agosto, justo cuando el Gobierno, los empresarios y las centrales obreras se preparan para discutir el aumento del salario mínimo para 2027.
De acuerdo con los análisis de BBVA Research, Corficolombiana y Bancolombia, durante septiembre se crearon aproximadamente 322.000 puestos de trabajo frente al mismo mes de 2025. Esto representa un crecimiento anual de la ocupación del 1,3 %.
La tasa de desempleo nacional se ubicó en 8 %, frente al 8,2 % registrado en septiembre del año anterior. Aunque el resultado representa una reducción, los expertos advierten que no todo el descenso se explica por la creación de nuevos puestos de trabajo: también influyó una menor participación de la población en el mercado laboral.
El panorama deja una pregunta importante para la negociación salarial que se aproxima: ¿cómo lograr un incremento que proteja el poder adquisitivo de los trabajadores sin generar mayores dificultades para la contratación formal?

El desempleo bajó, pero la recuperación todavía es moderada
Uno de los datos más destacados del informe es la reducción de la tasa de desempleo nacional, que pasó del 8,2 % al 8 % en la comparación anual.
BBVA Research también encontró una disminución en la tasa desestacionalizada, que pasó del 9,7 % en agosto al 8,7 % en septiembre. Este indicador permite comparar el comportamiento del empleo eliminando ciertos efectos estacionales que pueden alterar las cifras de un mes a otro.
Sin embargo, el resultado todavía se encuentra por encima del 8,3 % registrado en julio.
Para Corficolombiana, la ocupación aumentó 1,3 % frente a septiembre de 2025, mientras que el número de personas desempleadas disminuyó 0,8 %. Al mismo tiempo, la población inactiva aumentó 1,6 %.
Este último dato es importante porque una persona que deja de buscar empleo puede salir de la medición de la población económicamente activa. Por eso, una reducción del desempleo no necesariamente significa que todas las personas que dejaron de aparecer como desempleadas hayan conseguido trabajo.
En otras palabras, el comportamiento del mercado laboral debe analizarse teniendo en cuenta tanto la cantidad de empleos creados como la participación de las personas en la búsqueda de oportunidades laborales.
Comercio, industria y transporte impulsaron la contratación
La recuperación de septiembre estuvo concentrada principalmente en actividades relacionadas con el comercio, la manufactura, el transporte y los servicios profesionales.
Según el análisis de BBVA Research, nueve de los 13 sectores económicos registraron aumentos en la ocupación.
Bancolombia destacó que comercio y reparación de vehículos, manufactura, logística y actividades profesionales lideraron la generación de empleo, con 418.000 nuevos ocupados en conjunto.
En contraste, los sectores agropecuario, entretenimiento, administración pública y comunicaciones registraron una pérdida conjunta de 277.000 puestos de trabajo, de acuerdo con el análisis citado por Semana.
La caída en algunas ramas de actividad evidencia que la recuperación no está ocurriendo de manera uniforme. Mientras el comercio y la industria muestran una mayor capacidad para absorber trabajadores, otras actividades enfrentan dificultades para mantener sus niveles de ocupación.
Uno de los datos que llamó la atención de los analistas fue la contracción en la rama de administración pública, salud y educación. Según BBVA Research, esta actividad registró su primera reducción desde julio de 2025.
El empleo formal creció más que el informal
Otro aspecto positivo del balance es que los puestos de trabajo formales tuvieron un crecimiento superior al de los informales.
Corficolombiana reportó que en septiembre la ocupación formal aumentó 2,2 % anual, mientras que la informal creció 0,6 %.
Como resultado, la tasa de informalidad nacional se ubicó en 54,2 %, lo que representa una reducción de 0,3 puntos porcentuales frente al mismo mes de 2025.
Bancolombia también destacó que la informalidad continúa siendo uno de los principales problemas estructurales del mercado laboral colombiano.
La diferencia entre el empleo formal y el informal es fundamental. Un trabajador formal generalmente cuenta con afiliación al sistema de seguridad social, aportes a pensión y salud, además de las prestaciones establecidas por la legislación laboral. En cambio, quienes trabajan en la informalidad pueden enfrentar mayores dificultades para acceder a estas garantías.
Aunque la reducción de la informalidad es una señal favorable, el porcentaje sigue siendo elevado: más de la mitad de las personas ocupadas se encuentra en esta condición.
La brecha entre las ciudades y el campo
Las cifras también muestran diferencias importantes entre las zonas urbanas y rurales.
En septiembre, la informalidad se ubicó en 40,7 % en las zonas urbanas, mientras que en las rurales alcanzó el 82,7 %.
Esto significa que la informalidad continúa siendo considerablemente más alta en el campo, donde muchas actividades económicas están relacionadas con labores agropecuarias, trabajos por cuenta propia y ocupaciones que no siempre cuentan con contratos o protección social.
La brecha evidencia que el desafío del empleo no consiste únicamente en reducir el desempleo, sino también en ampliar las oportunidades de trabajo formal en las regiones.
Los trabajadores por cuenta propia también impulsaron la ocupación
El análisis de BBVA Research encontró que el empleo no asalariado creció 1,7 %, frente al aumento de 1 % en el empleo asalariado.
Este comportamiento estuvo impulsado principalmente por trabajadores por cuenta propia y empleadores.
Por su parte, Corficolombiana señaló que los empleados particulares aumentaron en 184.000 personas y los trabajadores por cuenta propia en 144.000 frente a septiembre de 2025.
En contraste, el número de empleados del Gobierno disminuyó en aproximadamente 68.000 personas.
Estas cifras permiten observar que una parte importante de la generación de empleo está relacionada con actividades independientes y con la contratación del sector privado.
Sin embargo, el crecimiento del trabajo por cuenta propia también exige atención, pues no todas estas ocupaciones ofrecen ingresos estables ni las mismas garantías que un empleo asalariado formal.
El salario mínimo de 2027: una negociación marcada por la inflación y la productividad
Los resultados del mercado laboral llegan en un momento decisivo para la economía colombiana: la próxima negociación del salario mínimo de 2027.
La discusión deberá considerar diferentes variables, entre ellas la inflación, la productividad laboral, el crecimiento económico, el comportamiento del empleo y la capacidad de las empresas para asumir mayores costos de contratación.
La inflación anual llegó al 6,29 % en septiembre de 2026, según el DANE. Esta cifra se convierte en una referencia importante para determinar cuánto debería aumentar el salario mínimo con el propósito de proteger el poder adquisitivo de los trabajadores.
Una estimación publicada por Semana señaló que, si el incremento se limitara a compensar esa inflación, el salario mínimo mensual de $1.750.905 pasaría a aproximadamente $1.861.037, sin incluir el auxilio de transporte.
Esto equivaldría a un aumento de $110.132, es decir, del 6,29 %. Sin embargo, ese cálculo es únicamente una referencia matemática y no representa una propuesta oficial ni el porcentaje que finalmente se aprobará.
La discusión también tendrá en cuenta la productividad, que mide qué tanto aumenta la producción en relación con los recursos utilizados para conseguirla.
Para los sindicatos, el incremento debe garantizar que los trabajadores recuperen capacidad de compra y mejoren sus condiciones de vida. Los empresarios, por su parte, suelen advertir sobre el impacto que un aumento elevado puede tener en los costos de nómina, especialmente para las pequeñas y medianas empresas.
El reto del Gobierno será encontrar un punto de equilibrio entre ambas posiciones.
¿Qué advierten los analistas sobre el aumento salarial?
Los análisis económicos coinciden en que la decisión no puede limitarse a observar la tasa de desempleo.
Aunque la creación de 322.000 puestos de trabajo representa una mejora frente a agosto, BBVA Research advierte que el crecimiento de la ocupación continúa por debajo de su promedio histórico y de los niveles observados durante el primer semestre de 2026.
Además, la informalidad sigue por encima del 54 %, lo que demuestra que todavía existe una dificultad importante para convertir el crecimiento del empleo en mejores condiciones laborales.
ANIF también ha advertido que la negociación debe considerar los efectos del incremento salarial aplicado en 2026, así como las presiones sobre los costos empresariales, la inflación y las finanzas públicas.
La discusión deberá evitar que el aumento del salario mínimo termine convirtiéndose en una barrera adicional para la contratación formal, especialmente en los sectores que tienen menores márgenes de operación.
Al mismo tiempo, un incremento insuficiente podría reducir la capacidad de compra de los hogares y afectar su bienestar.
Un mercado laboral con avances, pero con desafíos estructurales
El balance de septiembre deja señales positivas para Colombia: se recuperó parte del empleo perdido en agosto, nueve sectores aumentaron su ocupación y la contratación formal tuvo un mejor comportamiento que la informal.
No obstante, el país todavía enfrenta problemas relacionados con la baja participación laboral, las diferencias entre el campo y las ciudades y la dificultad de generar empleos con garantías de seguridad social.
La negociación del salario mínimo de 2027 tendrá que desarrollarse en medio de estas condiciones. El resultado no solo definirá cuánto recibirán mensualmente millones de trabajadores, sino que también tendrá efectos sobre los costos empresariales, el consumo de los hogares, la inflación y la creación de empleo.
Por ahora, las cifras muestran una recuperación que todavía no es suficiente para dar por superados los problemas del mercado laboral. La verdadera prueba estará en conseguir que los nuevos puestos de trabajo sean sostenibles, formales y capaces de mejorar las condiciones económicas de los colombianos.

