El ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, celebró la aprobación.
El ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, celebró la aprobación de la iniciativa. GUILLERMO TORRES REINA / SEMANA

El Senado aprobó un presupuesto de cerca de $635 billones tras más de 12 horas de debate. La discusión estuvo marcada por el retiro del Pacto Histórico, los cambios en los recursos para salud y los recortes a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

El Congreso de la República protagonizó una extensa jornada de discusión presupuestal el lunes 19 de octubre, durante el segundo debate del Presupuesto General de la Nación para 2027. Después de más de 12 horas de deliberaciones, el Senado aprobó el articulado del proyecto presentado por el Gobierno del presidente Abelardo De La Espriella, por un monto cercano a los $635 billones.

La sesión estuvo marcada por fuertes diferencias entre las bancadas, propuestas de modificación en la distribución de los recursos y cuestionamientos sobre las prioridades del gasto público. Uno de los episodios más relevantes fue el retiro de la bancada del Pacto Histórico, que manifestó su desacuerdo con la decisión del Gobierno de no acoger sus propuestas relacionadas con la educación pública, el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), la atención a las víctimas y la financiación de los departamentos.

Al mismo tiempo, el debate permitió introducir modificaciones en partidas de diferentes sectores, entre ellas un incremento de $3 billones para el Ministerio de Salud, financiado mediante recortes a recursos del Ministerio de Hacienda. Las decisiones reflejaron las diferencias políticas sobre la distribución de los recursos y las prioridades que deberá atender el Estado durante el próximo año.

El representante Julio César Triana cuestionó al Pacto Histórico.
El representante Julio César Triana cuestionó al Pacto Histórico por sus críticas a la presencia del ministro del Interior en el debate y recordó las prácticas burocráticas que atribuyó al Gobierno anterior. Guillermo Torres - Semana

El Pacto Histórico se retiró del debate

Uno de los momentos de mayor tensión ocurrió cuando los congresistas del Pacto Histórico decidieron abandonar la discusión en protesta por la falta de respaldo a sus propuestas presupuestales.

La bancada había presentado más de 700 proposiciones con las que buscaba introducir cambios en la asignación de recursos para la educación pública, el SENA, las víctimas del conflicto armado y las entidades territoriales. Sin embargo, ante la negativa del Gobierno de incorporar esas iniciativas, sus integrantes optaron por retirarse del recinto.

La colectividad también expresó reparos frente a la distribución general del presupuesto y cuestionó algunas de las decisiones adoptadas durante el trámite legislativo. Su posición estuvo relacionada con la necesidad de garantizar recursos suficientes para programas sociales, formación técnica y proyectos regionales.

El retiro se convirtió en uno de los principales hechos políticos de la jornada, pues evidenció las diferencias entre el Gobierno y una bancada que, pese a sus coincidencias históricas con sectores del Ejecutivo anterior, ahora se enfrenta a la administración de De La Espriella.

La discusión, además, dejó en evidencia que la aprobación del presupuesto no depende únicamente de las cifras globales, sino también de la capacidad de las distintas fuerzas políticas para negociar prioridades y modificar la distribución del gasto público.

Salud recibió una adición de $3 billones

Uno de los cambios más destacados fue el aumento de $3 billones en la partida destinada al Ministerio de Salud. La modificación se produjo después de una proposición presentada por el Centro Democrático, cuyos integrantes defendieron la necesidad de reforzar los recursos disponibles para el sector.

La adición se financiaría con recursos recortados del Ministerio de Hacienda, específicamente de partidas relacionadas con el servicio de la deuda, según la información publicada durante el debate. Este incremento se sumó a otros $2 billones que ya habían sido aprobados en las comisiones económicas del Congreso.

El ajuste abrió una discusión sobre la distribución de los recursos públicos y la posibilidad de trasladar parte del dinero inicialmente previsto para otras obligaciones presupuestales hacia sectores considerados prioritarios.

La decisión también puso sobre la mesa la necesidad de establecer cómo se ejecutarán los recursos adicionales, cuáles serán sus destinos concretos y qué mecanismos de seguimiento permitirán verificar su utilización durante 2027.

Aunque la adición representa un incremento en la asignación presupuestal para salud, su impacto dependerá de la ejecución efectiva de los recursos, las necesidades que se prioricen y la capacidad institucional para convertir la apropiación presupuestal en servicios y atención para la población.

La JEP afrontará una nueva reducción presupuestal

Otro de los puntos sensibles del debate fue el recorte adicional de $11.000 millones a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Con esta modificación, la reducción acumulada para la entidad llegó a $181.000 millones.

La decisión generó inquietudes por las posibles consecuencias sobre las actividades de la jurisdicción, encargada de investigar y juzgar los crímenes más graves relacionados con el conflicto armado colombiano, dentro del marco del sistema de justicia transicional establecido por el acuerdo de paz.

Los cambios presupuestales que afectan a la JEP también reabren la discusión sobre la financiación de las instituciones vinculadas con la implementación del acuerdo de 2016 y la atención a las víctimas.

La disminución de recursos no implica automáticamente la suspensión de funciones, pero sí plantea interrogantes sobre la capacidad operativa de la entidad, los proyectos que podrían verse afectados y las medidas que se adoptarán para mantener sus responsabilidades institucionales.

La asignación definitiva y la ejecución del presupuesto serán determinantes para conocer el alcance real de los ajustes.

El debate dejó diferencias entre las bancadas

Las posiciones expresadas durante la jornada mostraron que las discusiones presupuestales estuvieron atravesadas por distintas concepciones sobre la distribución del gasto estatal.

Mientras sectores que respaldaron las modificaciones defendieron la necesidad de reorganizar partidas y fortalecer áreas como salud, integrantes de la oposición cuestionaron la distribución de los recursos y reclamaron mayores asignaciones para programas sociales, educación y regiones.

En el Senado también se discutieron proposiciones relacionadas con inversión pública, financiación de entidades y cambios en artículos específicos del proyecto. El trámite estuvo acompañado por intervenciones de los ponentes y del Gobierno, que buscaron reunir los votos necesarios para sacar adelante la iniciativa.

En la Cámara de Representantes, entretanto, la discusión estuvo afectada por interrupciones y dificultades para avanzar de manera continua. El Partido Liberal también se retiró en distintos momentos de la sesión, lo que complicó el desarrollo del debate y las negociaciones para mantener el cuórum.

Estas diferencias evidenciaron la complejidad de alcanzar acuerdos en torno a un presupuesto que debe responder a las necesidades de funcionamiento del Estado, inversión pública, deuda y financiación de programas sociales.

¿Qué representa el presupuesto para 2027?

El Presupuesto General de la Nación establece los recursos que el Estado espera recaudar y los gastos que podrá ejecutar durante el año fiscal. Su distribución incide en la financiación de sectores como salud, educación, defensa, infraestructura, justicia y atención social, además de las obligaciones relacionadas con la deuda pública.

Por eso, los cambios introducidos durante el debate tienen implicaciones que van más allá de la confrontación política. Las asignaciones aprobadas definen los márgenes de acción de las entidades estatales y condicionan la ejecución de programas y proyectos durante el año siguiente.

El presupuesto también debe analizarse en el contexto de las restricciones fiscales del país. Las decisiones sobre recortes, reasignaciones y nuevas partidas requieren revisar tanto las necesidades de cada sector como la disponibilidad efectiva de recursos y las obligaciones financieras del Estado.

La aprobación del articulado en el Senado constituyó un paso central en el trámite legislativo, mientras la discusión en la Cámara y la consolidación del texto definitivo resultaban determinantes para completar el proceso. De acuerdo con los reportes posteriores, el Congreso aprobó finalmente el presupuesto para 2027 por cerca de $634,9 billones.

Un presupuesto que refleja las prioridades del Gobierno

La jornada dejó en evidencia las tensiones que acompañan la definición del gasto público y la importancia de las negociaciones entre el Ejecutivo y las distintas fuerzas políticas. El retiro del Pacto Histórico, el aumento de los recursos para salud y la reducción presupuestal de la JEP se convirtieron en los principales puntos de discusión.

Más allá de las posiciones partidistas, el reto estará en garantizar que los recursos aprobados se ejecuten de manera eficiente, transparente y conforme a las necesidades de la población. El seguimiento a las partidas, los resultados de los programas y el cumplimiento de las metas presupuestales serán fundamentales para evaluar el impacto de las decisiones adoptadas.

Con la aprobación del presupuesto, el debate político se trasladará ahora a la ejecución de los recursos y a la vigilancia sobre las entidades responsables de administrarlos. La distribución definitiva del dinero público será uno de los factores que marcarán la agenda económica y política del país durante 2027.

La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) recibió un recorte.
La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) recibió un recorte adicional de $11.000 millones, que elevó a $181.000 millones la reducción presupuestal acumulada para la entidad. GUILLERMO TORRES REINA / SEMANA