Jaime Uribe, gerente del Fondo Milagro.
Jaime Uribe, gerente del Fondo Milagro. Redes Sociales Rodrigo Lara/ Portafolio

El Fondo Milagro comenzó a desarrollar su operación con recursos cercanos a un billón de pesos para apoyar la reconstrucción de las regiones afectadas por el terremoto del 10 de agosto de 2026. Durante una intervención ante la Comisión Accidental Bicameral de Seguimiento a la Atención de los Damnificados, el gerente del mecanismo, Jaime Andrés Uribe Tamayo, explicó este jueves 15 de octubre cómo se conformará la disponibilidad inicial y cuáles serán algunas de las herramientas para supervisar el uso de los recursos.

Según la información presentada ante el Congreso y reportada por El Espectador, el fondo contará inicialmente con cerca de $624.000 millones provenientes de un crédito con la banca multilateral, a los que se sumarán aproximadamente $360.000 millones de otra partida. En conjunto, los recursos se acercan al billón de pesos anunciado por el Gobierno.

El fondo fue creado para centralizar y apoyar la financiación de programas de asistencia, recuperación, rehabilitación y reconstrucción en los territorios afectados por el sismo. Entre sus posibles áreas de intervención están las viviendas, los centros educativos y de salud, las vías, los sistemas de acueducto y otras infraestructuras dañadas.

Aunque el Gobierno anunció el inicio de operaciones del mecanismo el 7 de octubre, la intervención de su gerente ante el Congreso aporta nuevos detalles sobre el origen de los recursos, la organización de los procedimientos y los instrumentos previstos para hacer seguimiento a los proyectos.

¿De dónde proviene el dinero?

La disponibilidad inicial combina recursos de distintas fuentes. De acuerdo con lo explicado por Uribe Tamayo, cerca de $624.000 millones provienen de un crédito con la banca multilateral, mientras que otros $360.000 millones corresponden a una partida adicional.

Esta composición es relevante porque el monto anunciado no debe interpretarse como una donación íntegra ni como dinero privado recaudado para los damnificados. Una parte corresponde a financiación mediante crédito, por lo que resulta necesario identificar las condiciones de esa operación y su tratamiento dentro de las finanzas públicas.

El detalle de las fuentes permite entender mejor la capacidad inicial del fondo y establecer qué recursos se encuentran efectivamente disponibles para respaldar las intervenciones. También será importante diferenciar el dinero comprometido, el que se encuentre habilitado para contratación y los pagos que se hayan realizado por obras o servicios ejecutados.

La creación del fondo busca reunir y organizar recursos destinados a responder a una emergencia que afecta a múltiples territorios y sectores. Sin embargo, la disponibilidad financiera constituye solo una etapa del proceso: antes de ejecutar los proyectos se necesitan diagnósticos, priorización de necesidades, contratación y supervisión.

Un mecanismo fiduciario para administrar los recursos

El Fondo Milagro funciona como un patrimonio autónomo constituido por el Ministerio de Hacienda y administrado mediante un esquema fiduciario. La estructura busca separar la gestión de los recursos destinados a la emergencia y establecer procedimientos específicos para financiar las intervenciones aprobadas.

La fiduciaria encargada de administrar el patrimonio autónomo es Fiducoldex, según la información oficial sobre la constitución del fondo. El mecanismo no sustituye las funciones de las entidades nacionales y territoriales que tienen responsabilidades en vivienda, infraestructura, educación, salud o gestión del riesgo.

El gerente del fondo señaló que las autoridades territoriales serán aliadas en la identificación de necesidades y proyectos. Esa coordinación es esencial porque los daños y las condiciones de recuperación varían de un municipio a otro, y las administraciones locales cuentan con información directa sobre las comunidades afectadas.

El Decreto 1379 de 2026, que creó el Fondo Milagro, establece funciones de dirección, criterios para priorizar intervenciones, seguimiento de proyectos y mecanismos de control. También contempla que los recursos se desembolsen conforme a las obligaciones y los procedimientos definidos, en lugar de transferir anticipadamente todo el dinero a la fiduciaria.

Un tablero digital para seguir los proyectos

Uno de los instrumentos anunciados por la gerencia es un tablero digital que permitirá consultar información sobre el destino de los recursos y el avance porcentual de los proyectos. La herramienta busca facilitar el seguimiento público de las inversiones y permitir que la ciudadanía conozca cómo se ejecuta el dinero destinado a la reconstrucción.

Para que el tablero cumpla esa función, deberá ofrecer información actualizada y suficientemente detallada. Entre los datos más relevantes estarán el presupuesto asignado a cada intervención, el municipio beneficiado, el contratista responsable, el cronograma, los pagos realizados y el avance físico de las obras.

La transparencia no depende únicamente de publicar cifras agregadas. También requiere que la información sea comprensible, verificable y comparable con los resultados en el terreno. Un proyecto puede tener recursos asignados sin que eso signifique que la obra haya comenzado o que las familias hayan recibido la ayuda.

El marco jurídico del Fondo Milagro contempla, además, la selección de una firma de reconocida trayectoria internacional para realizar una auditoría independiente, sin sustituir las funciones de control fiscal que corresponden a la Contraloría General de la República.

La efectividad de estas herramientas se medirá por su puesta en funcionamiento, la calidad de los datos y la capacidad de las autoridades para responder ante retrasos, inconsistencias o incumplimientos.

Reconstruir también significa reactivar la economía local

El plan del fondo contempla dinamizar la actividad económica en las zonas afectadas, especialmente en sectores como el comercio y la industria. Para ello, la gerencia anunció que se buscará contratar talento y proveedores locales cuando corresponda.

La contratación regional puede ayudar a generar ingresos, recuperar empleos y mantener parte del gasto de reconstrucción dentro de las comunidades que sufrieron los daños. La demanda de materiales, transporte, servicios técnicos y mano de obra puede beneficiar a empresas locales, siempre que existan procesos transparentes y condiciones adecuadas de competencia.

No obstante, esos efectos no son automáticos. Para determinar si la reconstrucción contribuye a la recuperación económica, será necesario conocer cuánto se contrata localmente, cuántos empleos se generan, qué obras se terminan y cuánto tiempo tardan las familias en recuperar sus viviendas y sus actividades productivas.

La priorización también debe atender las necesidades más urgentes. Las familias que perdieron sus hogares, las instituciones educativas que requieren reparaciones y las comunidades con afectaciones en los sistemas de agua necesitan respuestas ajustadas a la gravedad de los daños y a la disponibilidad de soluciones seguras.

El reto de convertir los recursos en resultados

El anuncio del Fondo Milagro representa un paso institucional para organizar la financiación de la reconstrucción, pero su impacto dependerá de la ejecución. La existencia de recursos iniciales no equivale a que todas las obras estén contratadas, que las viviendas hayan sido reparadas o que los servicios públicos hayan recuperado su funcionamiento normal.

El siguiente paso consiste en concluir los manuales operativos y de contratación, consolidar los diagnósticos de daños, definir prioridades y publicar los cronogramas de intervención. Estos elementos permitirán conocer cómo se seleccionarán los proyectos y bajo qué criterios se distribuirán los recursos entre municipios y sectores.

También será fundamental que el Gobierno informe periódicamente cuánto dinero se ha comprometido, cuánto se ha pagado y qué resultados concretos se han alcanzado. Esa información permitirá evaluar si los recursos están llegando a las comunidades que los necesitan y si los plazos de recuperación se están cumpliendo.

El Fondo Milagro comienza una etapa decisiva: pasar de la disponibilidad financiera a la ejecución verificable. Para las personas afectadas por el terremoto, el éxito no se medirá únicamente en el tamaño del presupuesto, sino en la recuperación de sus hogares, sus servicios esenciales y sus medios de vida.