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El sistema de pagos inmediatos Bre-B superó los 36 millones de usuarios registrados y acumuló más de 1.700 millones de transferencias durante su primer año de operación, según el balance divulgado por el Banco de la República. La infraestructura, que permite enviar dinero entre entidades financieras en cuestión de segundos, movilizó más de $262,5 billones y se consolida como una de las principales apuestas del país para modernizar los pagos digitales.

Las cifras, publicadas por el emisor el 6 de octubre y retomadas en un perfil sobre su desarrollo divulgado el 19 de octubre de 2026, muestran la velocidad con la que esta infraestructura ha ganado presencia en el sistema financiero. Bre-B comenzó su operación masiva el 6 de octubre de 2025 y busca que las transferencias inmediatas funcionen entre diferentes entidades, sin depender de que el emisor y el receptor tengan cuentas en la misma institución.

La iniciativa es liderada por el Banco de la República y se construyó mediante la coordinación entre entidades públicas y privadas. Su propósito es facilitar los movimientos de dinero, ampliar las posibilidades de pago para ciudadanos y comercios y fortalecer la interoperabilidad del sistema financiero colombiano.

Una infraestructura que conecta entidades

Antes de la expansión de los pagos inmediatos interoperables, transferir dinero entre entidades podía implicar diferencias en los tiempos de procesamiento, los canales disponibles y las condiciones de cada proveedor. Bre-B busca reducir esas barreras mediante reglas compartidas y una infraestructura común.

El sistema permite utilizar llaves asociadas a productos financieros para identificar al destinatario de una transferencia. De esta manera, los usuarios pueden enviar dinero sin tener que proporcionar todos los datos bancarios tradicionales del receptor, siempre que ambas partes utilicen entidades y servicios participantes.

En el balance de su primer año, el Banco de la República reportó más de 116 millones de llaves registradas. Sin embargo, una llave no equivale necesariamente a una persona: un mismo usuario puede registrar varias. El emisor también informó que 45 millones de llaves habían sido utilizadas para recibir al menos un pago, un indicador que permite distinguir entre registros y uso efectivo.

La red integra bancos, cooperativas, billeteras y otros participantes habilitados. Su alcance depende tanto de la conexión técnica entre las entidades como de la experiencia que estas ofrezcan a sus clientes.

El papel de los pagos cotidianos

El volumen de operaciones muestra que Bre-B no se limita a transferencias de grandes cuantías. Según el balance del Banco de la República, el 62 % de las operaciones correspondió a montos inferiores a $50.000.

Este comportamiento apunta a un uso frecuente en movimientos cotidianos, como enviar dinero a familiares, pagar compras pequeñas o transferir recursos entre personas. Para los comercios, especialmente los de menor tamaño, los pagos inmediatos pueden representar una alternativa para recibir dinero sin depender exclusivamente del efectivo.

No obstante, el crecimiento de las operaciones no significa que el efectivo haya desaparecido ni que todos los establecimientos hayan adoptado los pagos digitales. La expansión del sistema también depende de la conectividad, la disponibilidad de dispositivos, la confianza de los usuarios y la facilidad de uso de las aplicaciones financieras.

La interoperabilidad puede reducir algunas barreras, pero sus beneficios concretos dependerán de las condiciones de cada servicio, incluidas las posibles tarifas que establezcan los proveedores para productos específicos.

Seguridad y confianza, los desafíos de la expansión

A medida que aumentan las transferencias digitales, también adquieren mayor importancia la prevención del fraude y la protección de los usuarios. Los pagos inmediatos ofrecen rapidez, pero esa misma característica exige revisar cuidadosamente los datos del destinatario antes de confirmar una operación.

Los usuarios deben desconfiar de mensajes que soliciten claves, códigos de verificación o información confidencial, y evitar ingresar a enlaces enviados por desconocidos. Las entidades financieras, por su parte, deben mantener mecanismos de autenticación, detección de operaciones sospechosas y atención oportuna de reclamaciones.

Otro desafío consiste en garantizar que la infraestructura funcione de manera confiable para los diferentes participantes. La interoperabilidad requiere coordinación técnica, reglas claras y procedimientos para gestionar incidentes, errores operativos y disputas entre usuarios y proveedores.

El desarrollo de Bre-B también puede aportar información útil sobre los movimientos de dinero de personas y pequeños negocios que antes operaban principalmente en efectivo. Esa trazabilidad podría facilitar el acceso a ciertos servicios financieros, aunque no garantiza automáticamente que todas las personas obtengan crédito ni que desaparezcan las barreras de inclusión.

Un cambio que va más allá de las transferencias

El primer año de Bre-B evidencia que Colombia está avanzando hacia un sistema de pagos en el que la rapidez y la conexión entre entidades tienen un papel cada vez más importante. Su impacto a largo plazo dependerá de que la infraestructura se traduzca en una experiencia segura, accesible y útil para los ciudadanos y las empresas.

El reto para los próximos años será convertir la adopción inicial en un uso sostenido, ampliar la participación de comercios y garantizar que los pagos inmediatos contribuyan a una mayor inclusión financiera. Las cifras de su primer año muestran una expansión significativa; medir su efecto real exigirá observar no solo el volumen de transferencias, sino también quiénes utilizan el sistema, para qué lo hacen y qué barreras siguen enfrentando.