Rodrigo de Gusmao Ribeiro, presidente de Claro Colombia
Rodrigo de Gusmao Ribeiro, presidente de Claro Colombia Claro

La competencia en el sector colombiano de telecomunicaciones está evolucionando más allá de la cobertura móvil y la velocidad de internet. Las empresas buscan consolidar infraestructura capaz de transportar grandes volúmenes de información, alojar aplicaciones, procesar datos y proteger operaciones digitales. En ese escenario, Claro Colombia destacó el 14 de octubre el alcance de su red de fibra óptica, su despliegue de 5G y sus servicios tecnológicos para empresas e instituciones.

Según las cifras divulgadas por la compañía, su infraestructura incluye más de 150.000 kilómetros de fibra óptica, cobertura 4G en el 100 % de las cabeceras municipales y presencia de tecnología 5G en más de 100 ciudades y municipios. La empresa también señaló que desarrolla servicios de centros de datos, computación en la nube, inteligencia artificial y ciberseguridad.

Los datos forman parte de la presentación corporativa de Claro sobre su estrategia tecnológica. Por tanto, describen la capacidad que la compañía afirma haber desplegado y no constituyen, por sí solos, una evaluación independiente de la calidad del servicio, la cobertura efectiva en cada zona o la experiencia de todos sus clientes.

Una infraestructura que va más allá de la conexión

La fibra óptica permite transportar información mediante señales de luz y constituye una infraestructura fundamental para redes fijas, conexiones entre ciudades y servicios digitales que requieren capacidad elevada y estabilidad. Su desarrollo también puede respaldar las redes móviles, pues las estaciones base necesitan conexiones de transporte para llevar el tráfico de los usuarios hacia el resto de la red.

La tecnología 5G, por su parte, está diseñada para ofrecer mayor capacidad y responder a diferentes necesidades de conectividad, aunque sus beneficios dependen de factores como la disponibilidad de espectro, la densidad de antenas, la infraestructura de transporte y la compatibilidad de los dispositivos.

La estrategia descrita por Claro incluye, además, servicios para alojar y procesar información empresarial. Los centros de datos concentran servidores, sistemas de almacenamiento, equipos de red y mecanismos de seguridad que permiten mantener aplicaciones y servicios digitales en funcionamiento. La computación en la nube facilita el acceso flexible a esos recursos, mientras que la inteligencia artificial requiere capacidad de procesamiento, almacenamiento y gestión de datos.

Estas tecnologías pueden ser utilizadas por empresas de distintos tamaños, entidades públicas y organizaciones que necesitan modernizar sus operaciones. Sin embargo, el acceso efectivo depende de los precios, los contratos, las condiciones técnicas y la disponibilidad de servicios en cada mercado.

La conectividad como infraestructura económica

El crecimiento de los servicios digitales aumenta la importancia de contar con redes confiables. Las empresas utilizan internet para procesar pagos, gestionar inventarios, atender clientes, coordinar proveedores y mantener sistemas de información. Una interrupción puede afectar tanto a los usuarios como a actividades económicas que dependen de operaciones digitales continuas.

La infraestructura también puede facilitar la expansión de herramientas de educación virtual, telemedicina y servicios públicos digitales. En zonas con conectividad limitada, una red de transporte más amplia puede ayudar a crear las condiciones necesarias para extender los servicios; no obstante, la existencia de fibra entre municipios no garantiza automáticamente que todos los hogares tengan acceso a internet de alta velocidad.

Para medir el impacto real de las inversiones es necesario observar indicadores como el número de conexiones activas, la cobertura efectiva, la velocidad experimentada por los usuarios, la estabilidad del servicio y los precios. También debe analizarse si los despliegues alcanzan zonas rurales y comunidades que todavía enfrentan barreras de acceso.

Los datos de la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) ofrecen una referencia independiente para examinar la infraestructura de transporte de fibra óptica en el país. Su mapa de redes permite consultar enlaces y nodos reportados por distintos proveedores, aunque la entidad advierte que la información tiene carácter orientativo y puede estar sujeta a validación.

Un mercado que exige inversión y competencia

La expansión de infraestructura requiere inversiones sostenidas en fibra, antenas, equipos, energía, mantenimiento y seguridad. A medida que aumentan las necesidades de procesamiento de datos y los servicios basados en inteligencia artificial, también crece la demanda de capacidad informática y energética.

Al mismo tiempo, el tamaño de las redes puede influir en las condiciones de competencia. En Colombia, la posible integración de infraestructura asociada con Claro y Azteca ha motivado análisis regulatorios sobre el acceso a las redes y los riesgos que podrían surgir si una empresa con una posición relevante controla recursos necesarios para otros operadores.

La CRC y el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones han señalado que las operaciones de este tipo pueden generar oportunidades para ampliar capacidad y cobertura, pero también plantean riesgos que deben evaluarse desde la perspectiva de la competencia y el acceso a la infraestructura.

Este debate muestra que el desarrollo tecnológico no depende exclusivamente de cuántos kilómetros de fibra se desplieguen o cuántas ciudades tengan cobertura 5G. También importa quién puede utilizar esas redes, bajo qué condiciones y con qué garantías para que los operadores más pequeños puedan competir.

Cómo medir los resultados para los usuarios

El principal indicador de una estrategia de infraestructura debe ser su capacidad para mejorar los servicios disponibles. Para los hogares, eso implica conexiones estables, velocidades adecuadas, precios accesibles y atención efectiva cuando se presentan fallas. Para las empresas, significa contar con servicios que respondan a sus necesidades operativas y permitan proteger información sensible.

La expansión de centros de datos y soluciones de ciberseguridad puede fortalecer la capacidad de las organizaciones para procesar información y responder a incidentes digitales. Sin embargo, ninguna infraestructura elimina por completo los riesgos: la protección depende también de los procedimientos internos, la actualización de sistemas y la formación de los usuarios.

En los próximos meses, será relevante contrastar los anuncios corporativos con los indicadores sectoriales y los resultados que perciban los consumidores. Las cifras de cobertura y despliegue ofrecen una referencia sobre la escala de la infraestructura, pero la calidad, la accesibilidad y la competencia serán determinantes para evaluar su aporte a la economía digital.

La apuesta de Claro refleja una transformación más amplia del sector: las empresas de telecomunicaciones buscan convertirse en proveedores de servicios tecnológicos integrales. El éxito de esa estrategia dependerá no solo de su capacidad para construir redes, sino de que esa inversión se traduzca en beneficios verificables para el país.