El insumo es el 40% de la producción total.
Según la empresa, este insumo es el 40% de la producción total de PazdelRío. PAZDELRÍO/EDUARDO DEL TORO

La siderúrgica solicitó al Gobierno conservar la protección arancelaria para las importaciones de alambrón procedentes de países sin tratados de libre comercio. La compañía advierte que eliminar la medida podría afectar la producción nacional, el empleo y la competitividad del sector.

Acerías PazdelRío solicitó al Gobierno nacional mantener el arancel del 35 % aplicado a las importaciones de alambrón provenientes de países con los que Colombia no tiene tratados de libre comercio (TLC), especialmente China y Rusia. La petición se produce ante el vencimiento de la medida que ha estado vigente durante los últimos dos años y en medio del debate sobre cómo proteger la producción siderúrgica colombiana frente a la competencia internacional.

La compañía considera que mantener esta protección es fundamental para equilibrar las condiciones del mercado y evitar que los productores nacionales compitan en desventaja frente a fabricantes extranjeros que, según sostiene, cuentan con apoyos estatales y pueden ofrecer sus productos a precios más bajos.

La solicitud no busca aumentar la tarifa vigente, sino conservar el arancel mediante un mecanismo jurídico diferente al decreto que actualmente regula la medida. Así lo explicó Pedro Blanco, presidente ejecutivo de PazdelRío, quien señaló que la protección arancelaria ha contribuido a reducir las distorsiones del mercado y a mejorar las condiciones de competencia para la industria nacional.

"No estamos solicitando un incremento arancelario. Nuestra petición es concreta: mantener el arancel vigente mediante un mecanismo diferente al decreto que rige hasta hoy", afirmó el directivo, según declaraciones recogidas por medios económicos.

¿Por qué PazdelRío pide mantener el arancel?

Uno de los principales argumentos de la empresa es la diferencia entre las condiciones de producción de las siderúrgicas colombianas y las de algunos competidores internacionales. PazdelRío sostiene que determinados productores extranjeros, particularmente de China, reciben subsidios estatales que les permiten operar con ventajas de costos frente a las empresas nacionales.

De acuerdo con la compañía, esta situación genera distorsiones en los precios internacionales del acero y dificulta que la producción colombiana compita en condiciones similares.

La siderúrgica considera que la continuidad del arancel permitiría proteger la capacidad productiva del país, preservar empleos y fortalecer los encadenamientos económicos vinculados con la industria. También sostiene que contar con producción local es importante para reducir la dependencia de las importaciones y garantizar el abastecimiento de acero para sectores estratégicos.

La empresa aclaró que su solicitud no pretende cerrar el mercado colombiano a los productos extranjeros, sino mantener una medida que, desde su perspectiva, permite acercar las condiciones de competencia entre el alambrón importado y el fabricado en el país.

El alambrón, un insumo clave para la construcción

El alambrón es un producto siderúrgico que se utiliza como materia prima para fabricar distintos elementos metálicos empleados en la construcción y en otras actividades industriales.

Su importancia económica radica en que sirve de insumo para la elaboración de alambres, mallas, elementos de refuerzo y otros productos utilizados en obras de infraestructura, proyectos inmobiliarios y procesos manufactureros.

Según las cifras divulgadas por PazdelRío, el alambrón representa aproximadamente el 40 % de su producción total y equivale a cerca de la mitad del producto que se comercializa en el mercado colombiano.

Por esa razón, la compañía considera que las condiciones de competencia en este segmento tienen consecuencias directas sobre su operación y sobre la continuidad de su actividad industrial.

Una mayor presión de las importaciones podría afectar, según la empresa, los volúmenes de producción nacional y la rentabilidad de la actividad siderúrgica. En contraste, mantener el arancel podría favorecer la demanda de producto local, aunque sus efectos finales dependerán de la evolución de los precios, el consumo interno y las condiciones del mercado.

Su solicitud no busca garantizar que opere un mecanismo equivalente.
Su solicitud no busca garantizar que opere un mecanismo equivalente. PazDelRío

El impacto sobre el empleo y los proveedores

PazdelRío también puso el foco en los efectos que su operación genera sobre otras empresas y trabajadores. La siderúrgica señaló que cerca de 14.000 familias dependen de los encadenamientos productivos asociados con sus compras y actividades económicas.

La compañía indicó que adquiere anualmente más de $1,2 billones en bienes y servicios a aproximadamente 1.500 proveedores, de los cuales el 85 % se encuentra en Boyacá.

Estas relaciones comerciales abarcan diferentes actividades que suministran materiales, servicios y otros recursos necesarios para el funcionamiento de la empresa. Por ello, la discusión sobre los aranceles no se limita a la situación financiera de una siderúrgica, sino que también involucra a empresas proveedoras y trabajadores vinculados directa o indirectamente con la producción.

La compañía sostiene que preservar las condiciones para competir permitiría mantener esos vínculos económicos y contribuir al desarrollo industrial de Boyacá.

Sin embargo, la continuidad de la protección arancelaria también debe evaluarse considerando sus posibles efectos sobre los compradores de acero y las industrias que utilizan el alambrón como insumo. El costo final dependerá de factores como la oferta disponible, la demanda, los precios internacionales y la capacidad de los productores nacionales para atender el mercado.

China y Rusia, en el centro de la discusión comercial

La solicitud de PazdelRío se concentra en las importaciones procedentes de China y Rusia, países que la compañía identifica como competidores relevantes en el mercado del acero.

China ocupa una posición central en la producción mundial de este metal y sus exportaciones han generado debates comerciales en diferentes regiones, debido a la presión que ejercen sobre los precios y a las denuncias de subsidios y sobreoferta internacional.

Según PazdelRío, algunos de estos apoyos estatales permiten a los productores extranjeros vender a precios que las empresas colombianas difícilmente pueden igualar sin afectar sus márgenes.

El presidente ejecutivo de la compañía advirtió que mantener el mercado colombiano sin una protección equivalente a la que aplican otros países podría dejar a los fabricantes nacionales en una posición desfavorable.

La empresa mencionó a Estados Unidos, Canadá, Brasil, México, los países de la Unión Europea e India como economías que mantienen instrumentos de defensa comercial para responder a las distorsiones del mercado siderúrgico internacional.

No obstante, la aplicación de estas medidas depende de las normas comerciales de cada jurisdicción y de los procedimientos que justifican su adopción. En el caso colombiano, la continuidad del arancel deberá contar con un fundamento jurídico y técnico que permita establecer su alcance y compatibilidad con los compromisos comerciales del país.

Un debate entre protección industrial y costos para otros sectores

La petición de PazdelRío se suma a una discusión más amplia sobre la política comercial de Colombia: cómo proteger la industria nacional frente a las importaciones de bajo precio sin generar costos excesivos para los sectores que utilizan acero.

Mientras las siderúrgicas argumentan que los aranceles son necesarios para enfrentar las distorsiones internacionales, representantes del sector de la construcción han advertido que el encarecimiento de los productos siderúrgicos puede elevar los costos de las obras y afectar los proyectos de vivienda e infraestructura.

Este debate cobra relevancia porque el acero es un insumo esencial para la construcción y para numerosas actividades manufactureras. Por ello, cualquier cambio en los aranceles puede repercutir tanto en los productores nacionales como en las empresas compradoras y los consumidores finales.

La decisión del Gobierno deberá considerar el impacto sobre la producción, el empleo, la inversión industrial y los precios internos, además de los requisitos legales para mantener una medida de protección comercial.

¿Qué sigue para el arancel del 35 %?

PazdelRío espera que el Gobierno adopte un mecanismo que permita mantener la tarifa vigente una vez concluya el periodo establecido por la regulación actual.

La solicitud busca evitar que el vencimiento de la medida deje a los productores nacionales expuestos a un incremento de las importaciones procedentes de países sin TLC, especialmente en un contexto de competencia internacional intensa.

La decisión final corresponde a las autoridades competentes, que deberán evaluar los argumentos de la empresa y determinar qué instrumento comercial resulta aplicable.

Por ahora, la petición de la siderúrgica vuelve a poner en el centro del debate la estrategia de reindustrialización del país y el papel de los aranceles en la protección de sectores productivos. El resultado tendrá implicaciones para la industria del acero, sus proveedores y las actividades que dependen de este material, particularmente la construcción.

El desafío será encontrar un equilibrio entre la sostenibilidad de la producción nacional, la competencia en el mercado y los costos que enfrentan las empresas que utilizan acero como materia prima.