El presidente Donald J. Trump responde a una pregunta de
El presidente Donald J. Trump responde a una pregunta de los medios de comunicación. EFE - SHAWN THEW / POOL

El presidente estadounidense, Donald Trump, abrió la posibilidad de retirar el arancel adicional del 12,5 % aplicado a determinados productos colombianos que ingresan al mercado estadounidense. La declaración se produjo el lunes 12 de octubre, cuando periodistas le preguntaron en las afueras de la Casa Blanca si contemplaba eliminar el gravamen.

"Puede que lo haga", respondió el mandatario, según los reportes de la agencia EFE y de medios colombianos. Trump justificó su disposición aludiendo a la relación que mantiene con el presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, a quien calificó como amigo y destacó por su respaldo político.

La declaración representa una señal favorable para los exportadores colombianos que enfrentan el costo adicional. Sin embargo, no constituye una decisión comercial formal: Trump no precisó qué productos serían beneficiados, cuándo entraría en vigor una eventual eliminación ni mediante qué instrumento se aplicaría.

Por ahora, el anuncio debe entenderse como la posibilidad de revisar la medida, no como la confirmación de que los aranceles ya fueron retirados.

¿Qué sectores podrían beneficiarse?

Entre las actividades que pueden verse afectadas por los gravámenes estadounidenses están las flores, las confecciones, el calzado y los alimentos procesados, según los reportes publicados por El Espectador y EFE.

Para los exportadores, un arancel adicional encarece la entrada de sus productos al mercado de destino. Dependiendo de las condiciones comerciales, ese costo puede trasladarse al comprador estadounidense, reducir el margen de ganancia del importador o presionar los precios que recibe el productor colombiano.

En el caso de las flores, Estados Unidos constituye un mercado importante para la producción colombiana. Las confecciones y el calzado, por su parte, compiten con productos de otros países y pueden verse afectados por las diferencias en los costos de importación. Los alimentos procesados también dependen de las condiciones de acceso, los requisitos sanitarios y la competitividad de sus precios.

Una eventual eliminación del gravamen podría mejorar las condiciones comerciales de los bienes incluidos en la medida. No obstante, el beneficio no sería idéntico para todas las empresas: dependería de los productos cubiertos, los contratos vigentes, los costos logísticos, la demanda y la capacidad de cada sector para aprovechar la reducción.

Tampoco puede afirmarse que todos los productos colombianos exportados a Estados Unidos estén sujetos al mismo arancel adicional. La aplicación de las tarifas depende de las disposiciones comerciales vigentes y de las excepciones que correspondan a cada mercancía.

¿Quién termina pagando el arancel?

Aunque suele hablarse de aranceles impuestos a un país, el gravamen se cobra sobre las mercancías cuando ingresan al territorio aduanero estadounidense. El pago directo corresponde al importador, que después puede asumir el costo, negociar un precio menor con el proveedor o trasladar parte del incremento al consumidor.

Por eso, el efecto económico no recae necesariamente en una sola parte. Los exportadores colombianos pueden enfrentar una reducción de su competitividad si los compradores estadounidenses buscan proveedores de otros mercados o exigen descuentos para compensar el impuesto.

En determinados casos, las empresas también pueden decidir absorber parte del costo para conservar sus clientes. Esa estrategia protege temporalmente las ventas, pero puede reducir los márgenes y dificultar la inversión o la contratación de trabajadores.

Si el arancel se elimina, el alivio dependerá de cómo se distribuya el ahorro entre importadores, exportadores y consumidores. Una reducción de la tarifa no garantiza automáticamente que los precios finales bajen en la misma proporción.

El acercamiento político entre Bogotá y Washington

Las declaraciones de Trump se produjeron en un contexto de acercamiento entre Washington y Bogotá desde la llegada de De la Espriella a la Presidencia en agosto de 2026.

El mandatario estadounidense destacó públicamente la relación con su homólogo colombiano y sostuvo que su Gobierno mantiene una disposición favorable hacia él. Ese tono contrasta con las tensiones que marcaron el vínculo bilateral durante la administración anterior.

La cooperación en seguridad también ha ganado relevancia en la agenda entre los dos países. Sin embargo, la relación política y la política comercial deben analizarse por separado: una declaración amistosa no reemplaza los procedimientos administrativos necesarios para modificar los aranceles.

Para que el posible alivio se materialice, será necesario conocer la decisión formal de las autoridades estadounidenses, el alcance de los productos incluidos y la fecha de entrada en vigor. Hasta que esos elementos se publiquen, las empresas no pueden asumir que las condiciones de importación ya cambiaron.

Lo que falta para que el anuncio se convierta en una medida

El principal interrogante es si la declaración presidencial se traducirá en una modificación concreta de la política arancelaria.

Los exportadores y gremios deberán seguir los comunicados oficiales de Washington y las disposiciones aduaneras que definan las tarifas aplicables. También será necesario comprobar si la medida contempla todos los bienes afectados o únicamente determinadas categorías.

Para Colombia, el posible cambio representa una oportunidad para mejorar el acceso de sus productos a uno de sus mercados comerciales más relevantes. Pero el impacto real dependerá del alcance de la decisión y de su aplicación efectiva.

Mientras no exista una disposición formal, los exportadores deberán operar bajo las condiciones vigentes para cada producto. Presentar el anuncio como una eliminación confirmada podría llevar a las empresas a tomar decisiones comerciales sobre una expectativa que todavía no se ha materializado.

Una oportunidad pendiente de confirmación

La declaración de Trump abre una posibilidad de alivio para algunos sectores exportadores colombianos, pero todavía no permite calcular el beneficio económico ni determinar qué empresas se verían favorecidas.

El siguiente paso será comprobar si Washington publica una decisión formal, cuáles mercancías quedan cubiertas y desde qué fecha se aplicaría el cambio. También será importante observar si el anuncio se traduce en mejores condiciones para los exportadores o si surgen nuevas negociaciones sobre el comercio bilateral.

Por ahora, el dato central es claro: Trump manifestó que podría retirar el arancel adicional del 12,5 % a ciertos productos colombianos, pero no anunció que la eliminación ya estuviera aprobada.