Hijo de Tirofijo, quien coordinó el atentado contra Miguel Uribe.
María Claudia Tarazona le dijo a María Isabel Rueda que fue Enrique Marulanda, hijo de Tirofijo, quien coordinó el atentado contra Miguel Uribe. Fotomontaje SEMANA

La viuda del dirigente político aseguró que información recibida por la Fiscalía apunta a Enrique Marulanda, señalado como hijo biológico del antiguo jefe de las Farc, y a posibles conexiones con la Segunda Marquetalia. Las autoridades deberán verificar el alcance de estas revelaciones.

La investigación por el asesinato del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay vuelve a tomar relevancia tras las nuevas declaraciones de María Claudia Tarazona, su esposa, quien dio a conocer información que, según explicó, podría contribuir a esclarecer quiénes estuvieron detrás de la planeación del crimen.

En una entrevista con la periodista María Isabel Rueda, Tarazona se refirió a una nueva pista que vincularía a Enrique Marulanda, señalado como hijo biológico de Manuel Marulanda Vélez, alias 'Tirofijo', con una estructura criminal relacionada con la Segunda Marquetalia. La información, de acuerdo con su relato, plantea interrogantes sobre el origen de la orden para cometer el atentado y los posibles vínculos entre integrantes de esa organización y personas con antecedentes de participación política.

La viuda de Uribe Turbay sostuvo que los nuevos datos podrían ayudar a reconstruir la cadena de decisiones detrás del magnicidio. Sin embargo, se trata de información que debe ser contrastada por la Fiscalía General de la Nación antes de establecer responsabilidades individuales.

La nueva pista que mencionó Tarazona

Durante la entrevista, Tarazona explicó que recibió información sobre una mina ilegal ubicada en una zona de Guainía o Vaupés, sin precisar con certeza cuál de los dos departamentos correspondía. Según la versión que expuso, el lugar estaría bajo la administración de Enrique Marulanda y pertenecería a Géner García Molina, conocido con el alias de 'John 40', señalado como uno de los hombres cercanos a Iván Márquez y vinculado a la Segunda Marquetalia.

Tarazona afirmó que Enrique Marulanda sería hijo biológico de 'Tirofijo' e hijo de crianza de Sandra Ramírez, exintegrante de las Farc y antigua senadora. De acuerdo con la información que dijo haber conocido, Marulanda estaría encargado de custodiar y administrar la explotación minera.

La relevancia de esta pista estaría relacionada con las hipótesis sobre el financiamiento y la coordinación del asesinato de Uribe Turbay. La información conocida por la familia apunta a posibles conexiones entre actividades económicas ilegales y los recursos que habrían financiado el atentado.

No obstante, la mención de una persona en una denuncia o en una línea de investigación no demuestra por sí misma que haya participado en la planeación del homicidio. La Fiscalía deberá establecer si existen pruebas que confirmen los señalamientos, cuál habría sido el papel de cada persona y si los recursos de la actividad minera tuvieron alguna relación con el crimen.

"El rompecabezas empieza a tomar una forma distinta"

Tarazona explicó que la nueva información fue recibida por la Fiscalía hacia el final de la semana anterior a la entrevista. Según su relato, tuvo acceso a los datos y consideró que podían aportar elementos para comprender mejor las posibles conexiones detrás del asesinato.

La viuda señaló que, al conocer la referencia a Enrique Marulanda y su supuesto vínculo familiar con Sandra Ramírez, encontró motivos para examinar con mayor atención la hipótesis de que la orden habría salido del Congreso de la República.

"Cuando a mí me dicen que la orden salió del Congreso y me están diciendo que el hijo de 'Tirofijo' es hijo de crianza de Sandra Ramírez, quien hizo parte del Congreso como senadora, pues me parece que este rompecabezas empieza a tomar una forma distinta", manifestó, según la entrevista.

Sus declaraciones reflejan la interpretación que hace la familia de la información recibida. Para determinar si existe una conexión entre los hechos mencionados, será necesario establecer las relaciones concretas entre los presuntos involucrados, verificar la procedencia de los datos y contrastarlos con los elementos materiales probatorios que reposan en el expediente.

'John 40' y la hipótesis sobre la financiación del magnicidio

Las nuevas declaraciones se conocen después de que se divulgaran otras pistas que apuntan a la posible participación de 'John 40' en la financiación y coordinación del asesinato de Miguel Uribe Turbay.

Según información publicada sobre elementos que estarían en poder de la Fiscalía, una fuente habría señalado que el homicidio contó con recursos provenientes de actividades ilícitas y que la suma destinada a la operación podría ascender a 5.000 millones de pesos. Esa versión también menciona reuniones de planeación y presuntos vínculos entre mandos de la Segunda Marquetalia.

En esas informaciones aparece el nombre de 'John 40', señalado como un posible financiador y articulador de la operación. También se mencionan otros integrantes de esa estructura armada y a Enrique Marulanda dentro de las hipótesis que están siendo examinadas.

Las versiones divulgadas sostienen que una parte de los recursos habría estado relacionada con la minería ilegal y el narcotráfico. Sin embargo, el origen exacto del dinero, su recorrido y la identidad de quienes habrían autorizado o coordinado los pagos deben ser establecidos mediante pruebas financieras, testimonios corroborados y otros elementos de investigación.

La conexión entre una mina ilegal, sus presuntos administradores y el asesinato constituye una línea que requiere verificación. No es posible concluir, únicamente a partir de los señalamientos divulgados, que los ingresos de esa actividad hayan financiado efectivamente el crimen.

La Segunda Marquetalia, en el centro de las investigaciones

La Segunda Marquetalia es una estructura disidente de las antiguas Farc asociada a Iván Márquez. Su posible responsabilidad en el asesinato de Uribe Turbay ha sido uno de los ejes de las informaciones conocidas durante el desarrollo de la investigación.

Los nuevos señalamientos buscan precisar quiénes habrían participado en la toma de decisiones, cómo se habría coordinado el atentado y de dónde habrían provenido los recursos empleados para ejecutarlo.

En ese contexto, las autoridades deben diferenciar entre los responsables materiales, las personas que pudieron facilitar la logística, los eventuales financiadores y quienes presuntamente habrían impartido la orden. Determinar esos niveles de participación es fundamental para reconstruir la cadena de responsabilidades y evitar que la investigación se limite a identificar a quienes ejecutaron directamente el ataque.

Las declaraciones de Tarazona apuntan precisamente a esa necesidad: esclarecer quién habría ordenado el magnicidio y qué personas o estructuras pudieron intervenir en su preparación. La información divulgada, sin embargo, no permite dar por establecida la participación de cada uno de los nombres mencionados.

La Fiscalía deberá corroborar los nuevos señalamientos

La información conocida por la familia de Miguel Uribe Turbay representa una nueva pista para los investigadores, pero su valor judicial dependerá de la posibilidad de verificarla y relacionarla con otras pruebas.

Entre los aspectos que deberán esclarecerse están la identidad y credibilidad de las fuentes, la ubicación y propiedad de la mina mencionada, las relaciones entre las personas señaladas y la eventual conexión entre los recursos de actividades ilegales y el financiamiento del atentado.

También será necesario determinar si los datos aportan evidencia sobre la supuesta orden proveniente del Congreso o si esa afirmación corresponde a una hipótesis que todavía requiere mayor sustento.

El caso continúa bajo investigación y las personas mencionadas deben ser consideradas presuntamente involucradas únicamente en los términos que establezcan las autoridades y las pruebas disponibles. Las acusaciones no equivalen a una condena ni permiten atribuir responsabilidad penal sin el debido proceso.

Las revelaciones de Tarazona vuelven a poner el foco en la búsqueda de los autores intelectuales del asesinato de Miguel Uribe Turbay. El desafío para la Fiscalía será convertir las pistas recibidas en hechos verificables que permitan reconstruir la operación, establecer el origen de los recursos y determinar quiénes tomaron las decisiones que condujeron al crimen.