Omar Bula Escobar y Gideon Sa’ar
Omar Bula Escobar y Gideon Sa’ar EFE

El Gobierno colombiano anunció el 15 de octubre su retiro como Estado miembro y copresidente del Grupo de La Haya, una alianza internacional creada para coordinar medidas jurídicas y diplomáticas relacionadas con la situación en los territorios palestinos ocupados y la guerra en Gaza. La decisión fue comunicada por el Ministerio de Relaciones Exteriores durante la visita del canciller Omar Bula a Israel, en un momento de restablecimiento y fortalecimiento de las relaciones bilaterales entre ambos países.

En el comunicado oficial, el ministro afirmó que Colombia había solicitado formalmente su salida del grupo y cuestionó sus objetivos, al considerar que la alianza fue creada para aislar y atacar a Israel. La declaración representa la posición del Gobierno colombiano sobre el mecanismo y marca una diferencia con la orientación diplomática de la administración anterior.

La decisión también se produce semanas después de que Colombia retirara su declaración de intervención en el proceso ante la Corte Internacional de Justicia relacionado con la aplicación de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio en la Franja de Gaza, iniciado por Sudáfrica contra Israel.

Aunque las dos decisiones están relacionadas con la orientación de la política exterior, corresponden a actuaciones jurídicas distintas. El retiro del Grupo de La Haya modifica la participación de Colombia en una alianza internacional; la retirada de la intervención ante la Corte Internacional de Justicia se refiere a la participación del país en un procedimiento judicial específico.

¿Qué es el Grupo de La Haya?

El Grupo de La Haya fue establecido el 31 de enero de 2025 por varios países que buscaban coordinar respuestas jurídicas y diplomáticas frente a la situación en los territorios palestinos ocupados. Entre sus integrantes fundadores se encontraban Bolivia, Colombia, Cuba, Honduras, Malasia, Namibia, Senegal y Sudáfrica; otras fuentes también registran a Belice y Chile en el grupo inicial de países participantes.

La alianza surgió en el contexto de la guerra en Gaza y de las discusiones internacionales sobre el cumplimiento del derecho internacional humanitario, las obligaciones de los Estados y las decisiones de los tribunales internacionales.

Sus integrantes han promovido medidas coordinadas para responder a las actuaciones de Israel en los territorios palestinos. El alcance concreto de esas iniciativas debe examinarse a partir de las declaraciones y documentos oficiales del grupo, pues sus integrantes pueden adoptar compromisos y medidas diferentes.

La salida de Colombia significa que el país deja de participar como miembro y copresidente de ese mecanismo. No implica, por sí sola, que Colombia abandone el sistema de las Naciones Unidas ni que desaparezcan sus obligaciones internacionales vigentes.

Los argumentos del Gobierno colombiano

La Cancillería justificó la decisión al cuestionar el enfoque del Grupo de La Haya frente a Israel. En su comunicado, el Gobierno sostuvo que Colombia rechaza una estrategia que, en su interpretación, busca aislar al Estado israelí.

Al mismo tiempo, el Ministerio de Relaciones Exteriores afirmó que el país mantiene su compromiso con el multilateralismo, el derecho internacional y la solución pacífica de controversias, y que continuará contribuyendo a la paz, la justicia y la seguridad internacionales dentro del sistema de las Naciones Unidas.

Estas declaraciones reflejan la posición oficial del Ejecutivo. Para evaluar el alcance de la decisión también resulta necesario contrastarlas con los objetivos publicados por el propio Grupo de La Haya y con las medidas que la alianza ha promovido desde su creación.

El cambio de orientación se enmarca en una política exterior que busca fortalecer las relaciones con Israel y ampliar la cooperación bilateral. En ese sentido, el retiro del grupo es una señal diplomática concreta de la nueva posición del Gobierno frente al conflicto y a los mecanismos internacionales vinculados con él.

El acercamiento entre Colombia e Israel

El anuncio se produjo durante una visita oficial del canciller Omar Bula a Israel. En esa agenda, el ministro participó en la apertura de la embajada colombiana en Jerusalén junto con el canciller israelí Gideon Sa'ar.

La apertura de la sede diplomática se presenta como parte de una nueva etapa de cooperación bilateral. Ambos gobiernos han planteado oportunidades en áreas como comercio, inversión, innovación y cooperación tecnológica.

La decisión contrasta con la política de la administración de Gustavo Petro, que rompió relaciones diplomáticas con Israel en 2024 durante la ofensiva militar israelí en Gaza. El restablecimiento de los vínculos bajo el Gobierno de Abelardo de la Espriella constituye, por tanto, uno de los cambios más visibles en la orientación internacional del país.

Sin embargo, la apertura de una embajada y el retiro de una alianza multilateral no determinan automáticamente los resultados económicos o diplomáticos que pueda obtener Colombia. Para evaluar sus efectos será necesario observar los acuerdos que se concreten, los mecanismos de cooperación que se establezcan y la evolución de las relaciones bilaterales.

La diferencia entre retirarse de una alianza y abandonar obligaciones internacionales

La decisión de dejar el Grupo de La Haya no debe confundirse con una renuncia general al derecho internacional. Colombia continúa sujeta a las obligaciones que haya asumido mediante tratados y otros instrumentos internacionales vigentes, conforme a sus respectivos términos.

De igual manera, la salida del grupo no equivale automáticamente a un pronunciamiento sobre la legalidad de todas las actuaciones de Israel ni modifica por sí misma las decisiones adoptadas por tribunales internacionales.

La retirada de Colombia de su declaración de intervención en el caso Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia fue una actuación independiente. Según la Cancillería, la Corte confirmó el retiro de esa declaración en septiembre de 2026. El país continúa siendo parte de la Convención contra el Genocidio, de acuerdo con el comunicado oficial.

Esta distinción es relevante porque permite entender qué cambió jurídicamente y qué permanece vigente. Una decisión de política exterior puede modificar la participación del Estado en un mecanismo específico, pero no elimina automáticamente otras obligaciones internacionales.

Reacciones y consecuencias diplomáticas

La salida de Colombia del Grupo de La Haya se suma a las retiradas de Bolivia y Honduras, según la información divulgada por el Gobierno colombiano. El movimiento modifica la composición de la alianza y plantea interrogantes sobre su capacidad para mantener una respuesta coordinada entre los países participantes.

Para Colombia, las consecuencias dependerán de cómo se traduzca el cambio de posición en sus relaciones con Israel, con los países que permanecen en el grupo y con otros socios que mantienen una postura distinta frente al conflicto.

La política exterior debe conciliar intereses nacionales, relaciones bilaterales y compromisos multilaterales. En este caso, el Gobierno ha priorizado un acercamiento con Israel y ha explicado su salida del grupo como un rechazo a su enfoque. La evaluación de los resultados requerirá observar tanto los beneficios concretos de la cooperación bilateral como la manera en que Colombia mantiene sus relaciones con otros Estados y su participación en los espacios multilaterales.

Un cambio que deberá medirse por sus resultados

El retiro del Grupo de La Haya confirma un cambio en la estrategia diplomática colombiana frente a Israel y los mecanismos internacionales relacionados con la guerra en Gaza. La decisión tiene un componente político evidente, pero su impacto también deberá analizarse desde el derecho internacional, la cooperación económica y la posición de Colombia en los organismos multilaterales.

Los próximos meses permitirán evaluar si el acercamiento con Israel produce acuerdos comerciales, cooperación tecnológica u otros resultados concretos, y cómo evoluciona la relación con los países que continúan participando en el grupo.

Por ahora, el hecho confirmado es que Colombia solicitó formalmente su retiro como miembro y copresidente de la alianza. El Gobierno ha defendido la decisión como parte de una nueva orientación diplomática; sus consecuencias de largo plazo dependerán de las decisiones que adopte el país y de la evolución del contexto internacional.