El PIB agropecuario podría caer hasta 3 puntos porcentuales.
El PIB agropecuario podría caer hasta 3 puntos porcentuales por un episodio fuerte de El Niño. Canva

El fenómeno climático podría golpear la producción agropecuaria, elevar los precios de los alimentos y afectar especialmente al sector cafetero. ANIF advierte que el impacto podría representar hasta 3 % del PIB del agro en escenarios de fuerte intensidad.

El campo colombiano enfrenta un nuevo desafío climático. El fortalecimiento del fenómeno de El Niño durante el segundo semestre de 2026 amenaza con afectar la producción agropecuaria, presionar los precios de los alimentos y aumentar los costos para productores y consumidores.

La alerta adquiere mayor relevancia debido a que el IDEAM reportó en septiembre condiciones de El Niño en fortalecimiento y estimó una probabilidad del 90 % de que alcance una intensidad muy fuerte durante el último trimestre de 2026.

El escenario genera preocupación entre los productores, especialmente en regiones donde la agricultura depende en buena medida de las lluvias. La reducción de las precipitaciones y el aumento de las temperaturas pueden disminuir la disponibilidad de agua, afectar los ciclos de cultivo y deteriorar las condiciones para la producción pecuaria.

El agro podría perder hasta 3 % de su PIB

Uno de los principales llamados de atención proviene de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), que ha estimado que un episodio fuerte de El Niño puede generar un impacto significativo sobre la actividad agropecuaria.

La preocupación no se limita a la menor producción. Un choque climático de esta magnitud también puede generar mayores costos de alimentos y energía, aumentar las presiones inflacionarias y reducir los ingresos de los productores.

ANIF ya había advertido que un fenómeno fuerte podría reactivar la inflación en Colombia, principalmente a través de los alimentos y la energía, debido a la menor disponibilidad de agua y a los efectos sobre la producción agrícola.

El impacto dependerá, entre otros factores, de la duración y severidad del fenómeno, así como de la capacidad de los productores y de las autoridades para implementar medidas de adaptación.

El café, uno de los sectores más expuestos

Entre los productos que generan mayor preocupación está el café.

Colombia inicia el año cafetero 2026-2027 en medio de temperaturas elevadas, déficit hídrico y condiciones que pueden favorecer la aparición de plagas y afectar la calidad del grano.

La Federación Nacional de Cafeteros también ha señalado que El Niño representa una amenaza mayor para la producción que otros factores coyunturales. En agosto, su gerente general, Germán Bahamón, explicó que el fenómeno podría afectar los rendimientos debido a las temperaturas anormales y a las alteraciones en las lluvias.

La Federación proyectaba para 2026 una producción cercana a 12,5 millones de sacos de 60 kilogramos, frente a los 13,7 millones registrados en 2025, lo que representaría una reducción cercana al 8 %.

El café tiene además una importancia económica y social considerable: alrededor de 540.000 familias dependen de esta actividad en Colombia.

El café podría registrar una reducción de hasta 14,6%
El café podría registrar una reducción de hasta 14,6% frente a condiciones climáticas normales. Canva

Menos agua, más presión sobre los cultivos

El impacto de El Niño no será igual en todas las regiones del país. Sin embargo, las altas temperaturas y la reducción de las lluvias pueden aumentar el estrés hídrico de cultivos y animales.

El Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) ha advertido que las condiciones asociadas al fenómeno pueden traer temperaturas elevadas, reducción de precipitaciones y mayor presión sobre el recurso hídrico.

La entidad ha señalado que la región Caribe se encuentra entre las zonas con mayor vulnerabilidad y ha recomendado a los productores prepararse con anticipación para proteger cultivos, animales y medios de vida.

El problema puede agravarse en zonas donde existen dificultades para garantizar sistemas de riego o abastecimiento de agua durante los periodos más secos.

El impacto también puede llegar a los consumidores

Las consecuencias no se quedarían en el campo.

Cuando disminuye la oferta de determinados productos agrícolas, los precios pueden aumentar, especialmente si la demanda permanece estable. Por esta razón, un fenómeno de El Niño fuerte puede convertirse también en un problema para los consumidores.

ANIF ha advertido precisamente sobre este canal de transmisión. En episodios intensos anteriores, los alimentos registraron aumentos importantes de precios. El centro de estudios ha señalado que durante El Niño de 2015-2016 los precios de los alimentos llegaron a aumentar considerablemente.

Esto significa que una reducción en la producción puede terminar trasladándose a los mercados y presionando nuevamente el costo de vida de los hogares.

El campo ya venía enfrentando dificultades

La llegada de El Niño se produce además cuando el sector agropecuario ya mostraba señales de debilidad.

Durante el primer trimestre de 2026, el PIB agropecuario cayó 1,4 % en términos reales. Dentro de ese resultado sobresalió la fuerte contracción del cultivo de café, que registró una caída de 30,5 %, según información del Banco de la República.

El comportamiento refleja que el sector ya estaba enfrentando dificultades relacionadas con las condiciones climáticas y productivas antes de que El Niño alcanzara su mayor intensidad.

El Banco de la República también ha señalado que las condiciones climáticas desfavorables habían afectado previamente la cosecha cafetera y retrasado ciclos productivos de otros cultivos, reduciendo la oferta agrícola en algunas regiones.

Un riesgo que trasciende al sector agropecuario

Los efectos de El Niño pueden extenderse más allá de los cultivos.

La menor disponibilidad de agua también representa un desafío para la generación hidroeléctrica, mientras que las altas temperaturas pueden aumentar la demanda de energía. Al mismo tiempo, una menor producción agrícola puede elevar el costo de los alimentos y dificultar la reducción de la inflación.

Por ello, el fenómeno representa un desafío simultáneo para agricultores, consumidores y autoridades económicas.

El Banco de la República ha analizado los posibles efectos de El Niño sobre la economía colombiana y ha señalado que el fenómeno puede afectar distintas variables dependiendo de su intensidad y duración.

El desafío para el Gobierno y los productores

Ante este panorama, la preparación será determinante.

El ICA ha recomendado adoptar medidas anticipadas para reducir las pérdidas, entre ellas fortalecer el manejo del agua, proteger los sistemas productivos y tomar medidas específicas de acuerdo con las condiciones de cada región.

El reto será evitar que una combinación de menor producción, mayores costos y deterioro de la calidad de algunos productos termine generando un impacto más amplio sobre la economía.

Para el sector cafetero, el desafío será especialmente importante durante el nuevo año cafetero. La evolución de las lluvias, las temperaturas, las plagas y la disponibilidad de agua determinarán en buena medida el comportamiento de las cosechas.

Mientras tanto, las autoridades mantienen el monitoreo del fenómeno. De acuerdo con el IDEAM, las condiciones de El Niño se encontraban en fortalecimiento y el escenario más probable para el último trimestre de 2026 era el de una intensidad muy fuerte.

El comportamiento del clima durante los próximos meses será, por tanto, determinante para saber hasta qué punto las advertencias sobre producción, precios y crecimiento del agro terminan materializándose.