La tecnología impulsa la economía colombiana
El desarrollo de software y los servicios tecnológicos amplían su participación en la economía colombiana, mientras las empresas buscan incorporar inteligencia artificial y herramientas digitales para mejorar su productividad. Fedesoft

La industria digital colombiana ha dejado de ocupar un papel exclusivamente complementario dentro de la economía para consolidarse como una actividad que genera ingresos, empleo y oportunidades comerciales. Su expansión refleja la creciente importancia del desarrollo de software, los servicios informáticos y las soluciones tecnológicas para el funcionamiento de empresas de diferentes sectores.

De acuerdo con cifras presentadas por Fedesoft, la industria digital representa aproximadamente el 3,6 % del PIB nacional y alcanzó ventas por $61,7 billones durante 2024, último año de referencia para estos ingresos.

Dentro de ese conjunto, las empresas dedicadas al desarrollo de software y los servicios de tecnologías de la información registraron ventas cercanas a $44,3 billones, equivalentes, según las estimaciones gremiales, al 2,6 % del PIB colombiano.

Los resultados muestran la dimensión económica alcanzada por una actividad que participa en procesos relacionados con servicios financieros, comercio, logística, salud, educación y administración empresarial.

Un sector que también genera empleo

El crecimiento de la industria tecnológica ha estado acompañado por una mayor demanda de trabajadores especializados.

Según las cifras divulgadas por Fedesoft, el sector pasó de aproximadamente 326.000 personas ocupadas en 2018 a más de 406.000 en 2025, un incremento acumulado cercano al 25 %.

La expansión de estas actividades abre oportunidades para profesionales vinculados con programación, análisis de datos, infraestructura tecnológica, ciberseguridad y desarrollo de aplicaciones.

No obstante, el aumento de la demanda también ha puesto de manifiesto dificultades para encontrar determinados perfiles especializados.

La formación de talento constituye uno de los principales desafíos de la industria. Las empresas necesitan trabajadores capaces de responder a los cambios tecnológicos, mientras que las instituciones educativas enfrentan el reto de adaptar sus programas a las competencias requeridas por el mercado.

En este contexto, la articulación entre universidades, centros de formación, empresas y entidades públicas adquiere importancia para sostener el crecimiento del sector.

Las exportaciones amplían las oportunidades

La proyección internacional representa otro componente de la expansión tecnológica colombiana.

Las cifras divulgadas por el gremio indican que las exportaciones de la industria digital alcanzaron aproximadamente US$2.217 millones en 2024, de los cuales US$1.802 millones correspondieron a servicios informáticos.

Estos resultados reflejan la capacidad de las empresas colombianas para ofrecer soluciones a clientes ubicados fuera del territorio nacional.

A diferencia de otras actividades económicas, determinados servicios digitales pueden comercializarse internacionalmente sin requerir el traslado físico de mercancías. Sin embargo, su competitividad depende de factores como la disponibilidad de talento, el dominio de idiomas, la calidad de los productos, la protección de datos y el cumplimiento de estándares internacionales.

Para las compañías colombianas, la internacionalización representa una oportunidad de diversificar ingresos y ampliar mercados, aunque también implica competir con empresas de países que cuentan con ecosistemas tecnológicos consolidados.

El desafío de transformar crecimiento en productividad

El aumento de las ventas y del empleo no garantiza, por sí solo, que toda la economía colombiana esté aprovechando plenamente las posibilidades de la tecnología.

Uno de los principales desafíos consiste en trasladar las capacidades de la industria digital a las actividades productivas tradicionales.

Herramientas como la inteligencia artificial, la automatización, el análisis de información y los servicios en la nube pueden contribuir a mejorar la gestión empresarial, reducir tareas repetitivas y facilitar la toma de decisiones.

No obstante, sus resultados dependen de cómo se implementen.

La adquisición de nuevas plataformas no necesariamente se traduce en mayores niveles de productividad si las empresas no cuentan con personal capacitado, procesos adecuados y objetivos claros.

Esta situación adquiere especial relevancia para las pequeñas y medianas empresas, que pueden enfrentar restricciones financieras y dificultades para incorporar soluciones tecnológicas avanzadas.

Por esa razón, el debate sobre transformación digital está evolucionando hacia una pregunta más concreta: cómo conseguir que la inversión tecnológica produzca mejoras verificables en competitividad, eficiencia y crecimiento.

Cartagena reunirá a representantes de la industria

Este debate tendrá un espacio importante durante SOFTIC 2026, el Congreso Internacional de Software e Innovación, programado del 14 al 16 de octubre en Cartagena.

El encuentro, organizado por Fedesoft, reunirá a representantes de empresas tecnológicas, sectores productivos, Gobierno, academia e inversionistas.

La agenda contempla conversaciones sobre inteligencia artificial, oportunidades comerciales, innovación e internacionalización, con énfasis en la aplicación práctica de la tecnología a las necesidades empresariales.

Además de presentar tendencias, el evento buscará facilitar conexiones entre proveedores de soluciones digitales y compañías interesadas en fortalecer sus operaciones.

Su realización coincide con un momento en el que el sector tecnológico colombiano busca consolidar su crecimiento y ampliar su participación en las actividades económicas del país.

Talento, inversión e innovación: las tareas pendientes

Pese a sus avances, la industria enfrenta obstáculos estructurales.

Fedesoft ha identificado entre sus prioridades el fortalecimiento de la formación especializada, el aumento de la inversión en investigación y desarrollo, la ciberseguridad y la creación de condiciones que favorezcan la competitividad empresarial.

El gremio también ha planteado una agenda de propuestas de política pública orientadas a convertir la economía digital en un componente estratégico del desarrollo nacional.

Estas iniciativas reflejan una preocupación de fondo: el crecimiento tecnológico necesita acompañarse de capacidades institucionales, educativas y empresariales que permitan mantenerlo en el tiempo.

Para Colombia, la oportunidad no se limita a contar con más compañías de software. También consiste en aprovechar sus desarrollos para modernizar otras actividades económicas, impulsar nuevos emprendimientos y facilitar la participación de las empresas nacionales en mercados internacionales.

La evolución de esta industria durante los próximos años dependerá tanto de su capacidad para producir tecnología como de la posibilidad de convertirla en mejoras concretas para el conjunto de la economía.