Una misma tasa, impactos diferentes: las regiones que más sienten el ajuste monetario
El Banco de la República encontró que la minería, el endeudamiento y la informalidad amplifican los efectos regionales de la política monetaria.

La decisión del Banco de la República de elevar su tasa de interés tiene un efecto que va mucho más allá de los créditos de los hogares y las empresas. Un nuevo estudio del Emisor muestra que el impacto de la política monetaria no es uniforme en Colombia: algunas regiones enfrentan contracciones considerablemente mayores en actividad económica y empleo cuando las condiciones financieras se endurecen.
El análisis, publicado por el Banco de la República como el Borrador de Economía No. 1367, estudió los efectos regionales de los choques de política monetaria entre 2008 y 2025. La investigación fue elaborada por Cristian David González-Téllez y Juan Camilo Laborde-Vera.
El hallazgo adquiere especial relevancia después de que la Junta Directiva del Banco de la República aumentara en septiembre la tasa de política monetaria en 25 puntos básicos, hasta 12,25 %, nivel vigente desde el 1 de octubre. Las minutas publicadas este 5 de octubre muestran que cuatro directores votaron a favor del aumento, dos por mantener la tasa y uno por un incremento mayor de 50 puntos básicos.
La Guajira, Meta y Bolívar, entre los más afectados
El estudio encontró que La Guajira, Meta y Bolívar se encuentran entre los departamentos donde los indicadores económicos presentan las mayores contracciones después de un choque inesperado de tasas.
La investigación también identifica una respuesta pronunciada en Cesar, mientras que Tolima y Santander aparecen entre los territorios con efectos más moderados.
La diferencia no significa que unas regiones estén completamente protegidas frente a las tasas altas. El resultado general es que un endurecimiento monetario reduce la actividad económica y el empleo en todas las regiones analizadas, pero la magnitud de esa reducción depende de las características de cada territorio.
¿Por qué la minería aumenta la sensibilidad?
Una de las explicaciones principales está en la estructura productiva.
La Guajira, Meta, Bolívar y Cesar tienen una presencia importante de actividades extractivas y mineras. Estos sectores están particularmente expuestos a los ciclos de la demanda externa, los precios de las materias primas y otros canales internacionales.
Cuando las condiciones financieras se endurecen, estos mecanismos pueden amplificar el ajuste de la economía regional.
El Banco de la República encontró, en particular, que los departamentos con mayor especialización minera registran las contracciones más profundas de la actividad económica. En contraste, las economías regionales con una estructura agrícola o más diversificada presentan respuestas relativamente moderadas.
La codirectora del Banco de la República Laura Moisá explicó que las diferencias también están relacionadas con el apalancamiento financiero, la apertura comercial, la informalidad laboral y la especialización productiva de cada territorio.
El crédito es otro canal de transmisión
El nivel de endeudamiento también importa.
El estudio encontró que las regiones con saldos de crédito bancario superiores a su tendencia histórica son más sensibles a los aumentos de las tasas. Cuando el costo del dinero sube, hogares y empresas con mayor exposición al crédito pueden enfrentar un ajuste más fuerte en sus decisiones de consumo e inversión.
Esto ayuda a explicar por qué el efecto de una decisión nacional puede sentirse de manera diferente en distintos departamentos.
La investigación señala además que las ciudades que experimentan mayores contracciones de la actividad económica también registran mayores caídas del crédito total.
La informalidad también amplifica el impacto
El mercado laboral constituye otro elemento relevante.
El estudio identifica la informalidad laboral como un factor que puede aumentar la sensibilidad de una región a la política monetaria. Las personas que trabajan en la informalidad suelen tener ingresos más inestables y un acceso más limitado al crédito formal y a mecanismos de protección social.
Por eso, un deterioro de la actividad económica puede trasladarse con mayor rapidez hacia los ingresos de los hogares.
El resultado es especialmente importante para Colombia, donde la estructura laboral varía significativamente entre regiones y sectores económicos.
Santander y Tolima muestran otra realidad
El contraste con los departamentos menos afectados ayuda a entender mejor el fenómeno.
Tolima presentó una de las respuestas más moderadas en los tres indicadores analizados: actividad económica, empleo e inflación.
Santander también mostró caídas relativamente moderadas en inflación y empleo. Los investigadores relacionan parte de esta resistencia con una estructura productiva más diversificada, pese a la importancia que tienen allí actividades industriales y de refinación.
La comparación sugiere que la diversificación puede funcionar como una especie de amortiguador frente a determinados choques económicos.
No significa que una economía diversificada sea inmune a las tasas altas, sino que puede distribuir el impacto entre diferentes actividades y reducir su dependencia de un único sector.
Bogotá y otras regiones están cerca del promedio
Entre los departamentos y territorios cuya respuesta se ubicó más cerca del promedio aparecen Antioquia, Atlántico, Bogotá, Boyacá, Casanare, Cundinamarca y Valle del Cauca.
Esto muestra que el efecto de la política monetaria tampoco puede dividirse simplemente entre regiones "ganadoras" y "perdedoras". Cada economía local combina diferentes niveles de deuda, comercio exterior, informalidad y especialización productiva.
Por eso, una tasa nacional puede generar resultados económicos distintos incluso entre territorios con niveles similares de actividad.
La política monetaria no puede ser regional
El Banco de la República establece una única tasa de política monetaria para todo el país. La investigación plantea, sin embargo, que las diferencias regionales deberían ser consideradas al diseñar políticas que complementen la acción del Emisor.
Los autores señalan que los resultados pueden servir como insumo para diseñar herramientas de política fiscal regional que acompañen la política monetaria nacional.
Entre las alternativas mencionadas en el análisis aparecen mecanismos como transferencias focalizadas, apoyo crediticio y políticas laborales para regiones particularmente expuestas.
La lógica es que, si una misma decisión monetaria genera impactos diferentes, las herramientas fiscales y regionales pueden ayudar a amortiguar esos efectos donde la economía tenga menor capacidad de respuesta.
El nuevo escenario de tasas altas
El estudio llega en un momento particularmente relevante para la economía colombiana.
Con la tasa del Banco de la República en 12,25 %, vigente desde el 1 de octubre, el costo del dinero vuelve a ocupar un lugar central en las decisiones de hogares, empresas y entidades públicas.
La Junta justificó su decisión de septiembre en un contexto en el que la inflación anual pasó de 6,0 % en julio a 6,2 % en agosto, mientras que la inflación básica alcanzó 6,1 %. Las mayores presiones provinieron de alimentos y regulados, además del repunte de los servicios.
En ese contexto, el desafío para la política económica consiste en contener las presiones inflacionarias sin ignorar que el costo de ese ajuste no se distribuye de manera uniforme por el territorio nacional.

