Mercado espera nuevo repunte de la inflación en septiembre
La proyección de Citi supera el 6,24 % de agosto, mientras alimentos, servicios, energía y gas mantienen la presión sobre los precios.

La inflación colombiana podría volver a acelerarse en septiembre, de acuerdo con las expectativas del mercado financiero, en un momento en que el comportamiento de los precios continúa alejándose de la meta establecida por el Banco de la República.
La encuesta de expectativas de analistas de mercados financieros de Citi ubica la inflación anual de septiembre en 6,33 %, frente al 6,24 % registrado en agosto.
Sin embargo, este resultado todavía no es oficial. El DANE publicará el dato correspondiente a septiembre el 7 de octubre, por lo que las cifras actuales deben entenderse como una proyección y no como el resultado definitivo.
El mercado espera un aumento moderado
Si se cumple la estimación de 6,33 %, la inflación anual aumentaría 0,09 puntos porcentuales frente a agosto.
La variación sería todavía más significativa cuando se compara con septiembre de 2025, cuando la inflación anual se ubicó en 5,18 %. Bajo el escenario proyectado, el indicador estaría 1,15 puntos porcentuales por encima del nivel registrado un año atrás.
Las estimaciones individuales muestran, además, que existe una dispersión importante entre los analistas.
Bancóldex e Itaú proyectan 6,43 %, mientras Acciones & Valores estima 6,42 %. En el extremo inferior aparecen Banco Agrario, con 6,23 %, Corficolombiana, con 6,25 %, y Anif, con 6,26 %.
La diferencia entre las proyecciones muestra que todavía existe incertidumbre sobre la intensidad con la que los diferentes componentes de la canasta de consumo presionaron los precios durante septiembre.
Educación y alimentos, entre los principales factores
Uno de los elementos que podría explicar el comportamiento de septiembre es la estacionalidad de los precios de la educación.
Los ajustes de matrículas y otros costos asociados al calendario escolar pueden generar presiones particulares durante esta época del año.
A esto se sumarían los alimentos, que ya venían registrando una inflación anual de 6,1 % en agosto y continúan siendo uno de los componentes observados por los analistas.
La combinación de ambos factores puede tener una incidencia importante sobre el costo de vida, debido al peso que tienen dentro del gasto de los hogares.
Los servicios también mantienen la presión
La preocupación del mercado no se limita a los alimentos.
En agosto, la inflación de servicios había alcanzado 7,2 % anual, mientras la inflación básica, que excluye alimentos y regulados, llegó a 6,1 %, su nivel más alto del último año.
Este comportamiento es relevante porque muestra que la inflación no está concentrada únicamente en componentes volátiles.
Los servicios suelen responder con mayor rezago a los cambios de la política monetaria y pueden incorporar mecanismos de indexación, como los ajustes de arriendos y otros contratos.
Por ello, una inflación elevada en este componente puede hacer más lenta la convergencia hacia la meta del Banco de la República.
Energía y gas agregan incertidumbre
Otro factor que comienza a preocupar al mercado es el comportamiento de los precios de la energía y el gas.
Las expectativas incorporan además el riesgo asociado con el Fenómeno de El Niño, cuya evolución durante el último trimestre podría afectar los precios de alimentos y algunos servicios regulados.
El riesgo climático es particularmente importante para Colombia porque una reducción de las lluvias puede afectar tanto la producción agropecuaria como la generación hidroeléctrica.
En consecuencia, un escenario de menor oferta de alimentos o mayores costos energéticos podría añadir presión sobre la inflación en los últimos meses del año.
El cierre de 2026 sigue lejos de la meta
Las expectativas para todo el año tampoco son alentadoras.
La mediana de los analistas consultados por Citi ubica la inflación de cierre de 2026 en 6,91 %.
Esto implicaría terminar el año muy por encima de la meta puntual del Banco de la República, establecida en 3 %, y también por encima del rango de tolerancia de 2 % a 4 %.
De mantenerse ese escenario, Colombia completaría un nuevo año sin converger al objetivo de inflación del banco central.
La distancia frente a la meta también limita el margen de maniobra para una reducción rápida de las tasas de interés.
¿Qué significa para las familias?
Para los hogares, una inflación anual cercana al 6,3 % significa que el nivel general de precios seguiría aumentando a un ritmo considerablemente superior al objetivo del Banco de la República.
Pero eso no significa que todos los productos estén subiendo exactamente 6,33 %.
El IPC es un indicador agregado construido a partir de una canasta de bienes y servicios. Cada familia enfrenta una inflación diferente dependiendo de sus hábitos de consumo.
Un hogar que destina una proporción importante de su presupuesto a alimentos, arriendo, transporte o educación puede sentir una presión diferente a la de otro con una estructura de gastos distinta.
Esta diferencia es especialmente relevante cuando se habla del impacto de la inflación sobre el poder adquisitivo.
El salario mínimo de 2027 entra en el debate
El dato de septiembre también tendrá relevancia en la discusión económica de los próximos meses por su relación con las expectativas sobre el salario mínimo de 2027.
La inflación constituye uno de los elementos que se consideran en la negociación del incremento salarial, junto con otros factores económicos y laborales.
Por esa razón, el dato que publique el DANE el miércoles será seguido no solamente por el Banco de la República y los mercados financieros, sino también por trabajadores, empresarios y Gobierno.
Una inflación más elevada puede aumentar las expectativas de incrementos salariales mayores, aunque el porcentaje definitivo del salario mínimo no puede deducirse directamente del IPC de un solo mes.
El Banco de la República enfrenta un escenario más complejo
El comportamiento de los precios también influye directamente sobre las decisiones de política monetaria.
En su última decisión, la Junta Directiva del Banco de la República aumentó la tasa de política monetaria en 25 puntos básicos, hasta 12,25 %, ante el repunte de la inflación y la persistencia de diferentes presiones sobre los precios.
El banco central señaló entre los factores de preocupación el comportamiento de los alimentos y los precios regulados, así como el aumento de la inflación de servicios.
Si la inflación de septiembre confirma las expectativas del mercado, la presión para mantener una postura monetaria restrictiva continuará.
Esto significa que los hogares y empresas podrían seguir enfrentando costos financieros elevados durante más tiempo.
El dato oficial será la clave
Por ahora, 6,33 % es una expectativa, no el dato definitivo.
La publicación del DANE permitirá determinar si los precios efectivamente continuaron acelerándose durante septiembre y cuáles fueron los componentes responsables del resultado.
La información será particularmente relevante porque permitirá saber si el repunte observado durante los últimos meses continúa consolidándose o si algunos de los factores que han impulsado la inflación comienzan a moderarse.
Para los hogares, el resultado será otra fotografía de una realidad que ya se siente en el presupuesto mensual: los precios siguen creciendo y la recuperación del poder adquisitivo todavía enfrenta obstáculos.
Para el Banco de la República, en cambio, será una nueva pieza de información para decidir cuánto tiempo debe mantener elevada la tasa de interés antes de que pueda comenzar una eventual flexibilización monetaria.

