Olga Lucía Acosta, codirectora de la Junta Directiva Banco República
Olga Lucía Acosta, codirectora de la Junta Directiva Banco República Santiago Granobles - Analdex

El Banco de la República llamó la atención sobre el comportamiento reciente del comercio exterior colombiano, marcado por un fuerte aumento de las importaciones mientras las exportaciones han avanzado principalmente por mejores precios internacionales, una dinámica que está directamente ligada al consumo interno del país.

La advertencia fue planteada por Olga Lucía Acosta, codirectora de la Junta Directiva del Banco de la República, durante el XXXVIII Congreso Nacional de Exportadores de Analdex, al analizar los principales desequilibrios que enfrenta actualmente la economía colombiana.

Acosta explicó que la demanda interna viene creciendo a un ritmo superior al de la capacidad productiva del país, una situación que se ha reflejado directamente en el frente externo a través de un incremento considerable de las compras colombianas al exterior.

Un déficit impulsado por el volumen de las importaciones

Este comportamiento vuelve a poner sobre la mesa la relación entre consumo, producción y comercio exterior. Según explicó la funcionaria, el cierre del segundo trimestre de este año mostró un déficit de cuenta corriente particularmente importante, impulsado especialmente por el volumen de las importaciones registradas durante ese periodo.

"El cierre del segundo trimestre nos dio un déficit muy importante, animado por el volumen de las importaciones. Nuestras exportaciones han crecido fundamentalmente por mejores precios, el petróleo nos ayuda", señaló Acosta durante su intervención ante los exportadores colombianos.

Esta diferencia resulta particularmente relevante, ya que muestra que el crecimiento de las ventas externas del país no necesariamente está acompañado de un aumento equivalente en las cantidades exportadas. En cambio, las compras externas sí están aumentando de manera significativa por mayores volúmenes, lo que evidencia un patrón de comportamiento distinto entre ambos flujos del comercio exterior.

Una demanda interna acelerada desde 2024

La codirectora explicó que esta situación está directamente relacionada con el comportamiento de la demanda interna, que ha mantenido un ritmo acelerado desde 2024. El consumo privado ha sido, según su análisis, uno de los principales motores del crecimiento económico reciente del país.

Ese mayor gasto de los hogares colombianos se ha concentrado tanto en bienes como en servicios, apoyado por mejores ingresos, remesas y otros factores que han fortalecido considerablemente la capacidad de consumo de la población. Al mismo tiempo, el consumo público también ha aportado dinamismo adicional a esta dinámica.

El resultado de todo este proceso ha sido una economía con una demanda interna que supera la capacidad de producción disponible dentro del país. Acosta mostró que esta brecha tiene una expresión directa dentro de la cuenta corriente, donde tanto bienes como servicios registran actualmente una posición deficitaria.

"Desde el 94 hemos la demanda interna ha sido superior a la posibilidad de oferta", afirmó la funcionaria, al presentar la relación histórica entre el crecimiento de la demanda y la capacidad productiva de Colombia durante las últimas décadas.

Combustibles mantienen peso, mientras los servicios ganan espacio

En materia de exportaciones, Acosta destacó que Colombia mantiene una elevada concentración en combustibles, aunque también identificó cambios recientes que podrían abrir nuevas posibilidades para diversificar la oferta exportadora y reducir la dependencia de los productos básicos.

Las manufacturas han perdido participación dentro del total exportado por el país, mientras algunos servicios empiezan a ganar espacio dentro de esta composición. Entre ellos aparecen actividades de consultoría técnica, call centers e informática, sectores que forman parte de los denominados servicios modernos dentro de la economía global.

"Pareciera que hay toda una oportunidad en ese nuevo tipo de servicios ante la debilidad que tenemos en bienes", sostuvo Acosta al referirse a esta transformación que comienza a observarse dentro del comercio exterior colombiano.

Aunque todavía tienen un peso reducido dentro del total, estos servicios comienzan a adquirir mayor relevancia dentro del comercio exterior del país. Esta evolución abre un espacio importante para actividades vinculadas con conocimiento, tecnología y trabajo digital, sectores que podrían complementar la tradicional dependencia de Colombia frente a los productos básicos de exportación.

Un fenómeno que también se observa en las importaciones

Este fenómeno también se observa por el lado de las importaciones del país. Además de los bienes tradicionales, Colombia ha incrementado sus compras de servicios modernos, relacionados con informática, consultoría y actividades digitales, que ya representan cerca del 2% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.

En materia de bienes, el crecimiento de las importaciones ha estado acompañado por una mayor compra de productos de consumo. Entre los rubros mencionados específicamente por Acosta aparecen los vehículos de transporte particular, las motocicletas, los teléfonos, los alimentos y las bebidas.

Este comportamiento coincide directamente con el fortalecimiento del consumo interno y con una reducción de la inflación frente a los niveles observados previamente dentro de la economía colombiana. La mayor capacidad de gasto de los hogares del país ha terminado trasladándose también hacia una mayor demanda de productos importados.

El papel de los términos de intercambio

La funcionaria también destacó el papel que han jugado los términos de intercambio dentro de este panorama. Colombia se ha beneficiado de mayores precios internacionales del petróleo, el carbón y el oro, aunque otros productos de exportación del país han registrado, en contraste, una moderación en sus precios.

Los mejores precios de los productos básicos han permitido sostener parte de la capacidad de compra externa del país. Sin embargo, Acosta planteó que el comportamiento de los precios internacionales, particularmente en el caso del petróleo, sigue sujeto a una elevada incertidumbre dentro del panorama económico global.

En paralelo a esta discusión, el Banco de la República mantiene actualmente un programa de acumulación de reservas internacionales que contempla compras de hasta US$4.000 millones durante un máximo de 24 meses, aprovechando la apreciación reciente del peso colombiano frente al dólar.

Acosta fue enfática al señalar que esta estrategia particular no busca establecer un determinado nivel para la tasa de cambio del país, sino más bien fortalecer la posición externa de Colombia y aprovechar las condiciones favorables que ofrece actualmente un mercado cambiario líquido y profundo.

La caída de la inversión, un factor determinante

El escenario comercial actual también está condicionado, según explicó la funcionaria, por la baja inversión que registra el país. Acosta señaló que la tasa de inversión pasó de un promedio del 22% del PIB entre 2005 y 2019, hasta apenas el 16% en el último dato disponible.

Para la codirectora del Banco de la República, esta caída considerable limita la capacidad futura de crecimiento de la economía colombiana, y dificulta que la producción nacional logre acompañar de manera adecuada una demanda interna que continúa expandiéndose de forma sostenida. La situación, según su análisis, también ayuda a explicar la presión que termina trasladándose finalmente hacia las importaciones del país.

Un reto que va más allá del comportamiento del dólar

En este contexto particular, la discusión que enfrentan actualmente los exportadores colombianos no se limita únicamente al comportamiento del dólar o de los precios internacionales de las materias primas. También pasa, según se desprende del análisis presentado por Acosta, por ampliar la capacidad productiva del país, diversificar la canasta exportadora, y aprovechar de manera efectiva el crecimiento que actualmente muestra el sector de servicios dentro de la economía global.

Con este diagnóstico, el Banco de la República deja sobre la mesa un llamado de atención importante para las autoridades económicas y para el sector exportador colombiano, en un momento en que el país deberá encontrar el equilibrio adecuado entre sostener el consumo interno, fortalecer su capacidad productiva y evitar que el crecimiento de las importaciones termine profundizando aún más el déficit externo que actualmente enfrenta la economía nacional.