De vocero de paz a extraditado: alias Mocho Olmedo enfrenta la justicia de EE. UU. por narcotráfico
Willinton Henao Gutiérrez, señalado cabecilla del Frente 33, también es investigado por presuntos delitos cometidos durante la violencia en el Catatumbo.

Willinton Henao Gutiérrez, señalado cabecilla del Frente 33 de las disidencias de las Farc, fue entregado a las autoridades estadounidenses. Una corte de Florida lo requiere por presuntos delitos relacionados con narcotráfico, concierto para delinquir y lavado de activos. En Colombia también enfrenta investigaciones por graves hechos ocurridos en el Catatumbo.
La extradición de Willinton Henao Gutiérrez, conocido con el alias de Mocho Olmedo, marca un nuevo capítulo en la política del Gobierno de Abelardo De La Espriella frente a los integrantes de organizaciones armadas que participaron en anteriores procesos de diálogo con el Estado.
El Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) confirmó que Henao fue trasladado desde la cárcel La Picota, en Bogotá, para hacer efectiva su entrega a las autoridades de Estados Unidos. El procedimiento se concretó el 22 de octubre de 2026 y fue reportado públicamente el viernes 23 de octubre.
Henao es señalado como uno de los cabecillas del Frente 33 de las disidencias de las Farc, estructura armada con presencia en el Catatumbo, Norte de Santander. Su caso ha llamado la atención porque, durante el Gobierno del expresidente Gustavo Petro, participó como vocero en escenarios de diálogo de paz, mientras las autoridades continuaban investigando su presunta relación con actividades criminales.
Ahora deberá comparecer ante la justicia estadounidense, que lo requiere por cargos relacionados con narcotráfico, concierto para delinquir y lavado de activos. La extradición no equivale a una condena: su responsabilidad penal deberá establecerse en los procesos judiciales correspondientes.
¿Por qué Estados Unidos requiere a alias Mocho Olmedo?
De acuerdo con los reportes publicados por medios nacionales, una corte federal de Florida reclama a Henao por presuntos delitos vinculados con el tráfico de drogas, la asociación para delinquir y el lavado de activos. Las autoridades estadounidenses buscan que responda ante su sistema judicial por esos señalamientos.
La entrega se produjo después de que la extradición fuera autorizada por el Gobierno colombiano. Según la Presidencia, la medida forma parte de una decisión de hacer efectivas varias extradiciones que habían permanecido suspendidas debido a la participación de los requeridos en procesos de paz durante la administración anterior.
El caso refleja uno de los cambios en el enfoque del actual Ejecutivo: priorizar el sometimiento a la justicia de integrantes de organizaciones criminales y no mantener negociaciones con esos grupos bajo el esquema utilizado por el Gobierno anterior.
La decisión también plantea preguntas sobre las condiciones bajo las cuales los integrantes de estructuras armadas pueden participar en conversaciones de paz y sobre los límites entre su papel como interlocutores y las investigaciones penales que puedan existir en su contra.
De vocero de paz a requerido por la justicia estadounidense
La trayectoria de alias Mocho Olmedo adquirió relevancia pública por su participación como vocero del Frente 33 en los diálogos impulsados durante el Gobierno de Gustavo Petro.
Su presencia en esos escenarios no eliminó las investigaciones judiciales en su contra. Las autoridades colombianas continuaron recopilando elementos relacionados con presuntos delitos cometidos en el Catatumbo, una región afectada por la confrontación entre grupos armados ilegales, el desplazamiento de comunidades y el reclutamiento de menores.
El caso volvió a cobrar fuerza cuando la Fiscalía le imputó cargos en septiembre de 2026. Según la información divulgada por el ente acusador y recogida por medios de comunicación, Henao es señalado de presunta responsabilidad en delitos como concierto para delinquir, homicidio en persona protegida, desplazamiento forzado y reclutamiento ilícito. El procesado no aceptó los cargos en la audiencia de imputación.
Estas actuaciones corresponden a investigaciones y señalamientos judiciales. La imputación de cargos no constituye por sí misma una declaración de culpabilidad, por lo que los hechos atribuidos deberán ser examinados por las autoridades competentes.
Los señalamientos por violencia en el Catatumbo
Una de las líneas de investigación en Colombia está relacionada con la violencia registrada en enero de 2025 en distintos sectores del Catatumbo, especialmente en municipios como Tibú y El Tarra.
Según la Fiscalía, Henao sería uno de los presuntos articuladores de la confrontación entre el Frente 33 y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que se intensificó en la región a partir del 16 de enero de ese año.
La investigación también lo vincula presuntamente con el homicidio de un líder comunitario y delegado de una junta de acción comunal en la vereda Guachimán, en Tibú. Además, las autoridades le atribuyen posibles responsabilidades en hechos de desplazamiento forzado y reclutamiento ilícito de menores.
En relación con el desplazamiento, los reportes de la Fiscalía citados por la prensa señalan 31 casos ocurridos entre el 16 y el 20 de enero de 2025, durante los cuales habitantes de distintas zonas habrían recibido amenazas que los obligaron a abandonar sus viviendas. Las autoridades también investigan su presunta participación en el reclutamiento ilícito de 31 menores de edad.
La gravedad de estos señalamientos sitúa el caso en el contexto de la crisis humanitaria que ha afectado a las comunidades del Catatumbo. Sin embargo, la determinación de responsabilidades individuales corresponde a los procesos judiciales, con respeto por las garantías legales de los investigados.
El Gobierno de De La Espriella endurece su postura frente a las disidencias
La extradición se enmarca en la política de seguridad del Gobierno de Abelardo De La Espriella, que ha anunciado el fin de las negociaciones de paz con grupos criminales y una mayor prioridad al sometimiento a la justicia.
En agosto de 2026, la Presidencia informó que el mandatario autorizó hacer efectivas las extradiciones de cinco ciudadanos colombianos cuyos trámites habían sido aprobados previamente, pero permanecían suspendidos por su participación en procesos de paz. Entre los nombres mencionados estaban alias Mocho Olmedo, alias Muñeca y alias Araña.
La entrega de Henao representa la ejecución de una de esas decisiones. El Gobierno sostiene que la participación en diálogos no debe convertirse en un impedimento permanente para responder ante la justicia cuando existen requerimientos judiciales y se cumplen los procedimientos legales para la extradición.
Al mismo tiempo, la decisión reabre el debate sobre el diseño de las políticas de paz, las garantías ofrecidas a los interlocutores y la necesidad de que los procesos de negociación tengan reglas claras frente a las investigaciones penales y la continuidad de las obligaciones judiciales.
¿Qué viene ahora para alias Mocho Olmedo?
Tras su entrega a las autoridades estadounidenses, Henao deberá afrontar el procedimiento judicial correspondiente en ese país. La corte que lo requiere determinará las etapas del proceso, las condiciones aplicables y el trámite de los cargos que motivaron la solicitud de extradición.
En Colombia, por su parte, los señalamientos relacionados con homicidio, desplazamiento forzado y reclutamiento ilícito forman parte de actuaciones judiciales que deberán seguir su curso conforme a las normas aplicables y a las condiciones procesales que correspondan tras la extradición.
El caso concentra dos dimensiones de la respuesta estatal frente a las disidencias: la cooperación judicial internacional para perseguir presuntos delitos transnacionales y la investigación de hechos de violencia que afectan a las comunidades colombianas.
La extradición de alias Mocho Olmedo no cierra automáticamente esos procesos ni resuelve por sí sola los problemas de seguridad en el Catatumbo. Sí representa un avance en el trámite judicial que reclamaban las autoridades estadounidenses y un episodio significativo en el cambio de rumbo de la política del Gobierno frente a los antiguos voceros de paz señalados de mantener presuntos vínculos con actividades criminales.

