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La Encuesta de Opinión Financiera de Fedesarrollo y la Bolsa de Valores de Colombia muestra que la política fiscal se convirtió en el principal factor de atención para los analistas. El déficit, el endeudamiento y las expectativas sobre las cuentas públicas ganan protagonismo en un entorno de presión inflacionaria y tasas de interés elevadas.

La situación fiscal de Colombia se ha convertido en una de las principales preocupaciones para los analistas financieros al momento de evaluar sus decisiones de inversión. Aunque las tasas de interés y la inflación continúan siendo variables determinantes para los mercados, las perspectivas sobre el manejo de las finanzas públicas han adquirido mayor relevancia en las evaluaciones de riesgo y rentabilidad.

De acuerdo con los resultados de la Encuesta de Opinión Financiera (EOF) de Fedesarrollo y la Bolsa de Valores de Colombia (bvc), correspondientes a septiembre de 2026, el 64,2 % de los analistas consultados señaló la política fiscal como el factor más relevante para tomar decisiones de inversión. En la medición anterior, esta variable había sido seleccionada por el 56 % de los participantes.

El resultado refleja una mayor atención sobre la capacidad del Gobierno para administrar el déficit, controlar el gasto y garantizar la sostenibilidad de la deuda pública. Estas variables influyen en las expectativas sobre la economía y pueden incidir en la percepción de riesgo de los inversionistas nacionales y extranjeros.

La política fiscal supera a las tasas de interés

En la encuesta de septiembre, la política monetaria ocupó el segundo lugar entre los factores considerados por los analistas, con el 10,7 % de las respuestas, frente al 20 % registrado en la medición anterior.

Las condiciones sociopolíticas también obtuvieron el 10,7 %, mientras que los factores externos representaron el 7,3 % y las expectativas de crecimiento económico, el 7,1 %. Las condiciones de seguridad y la categoría de otros no recibieron respuestas en esta medición.

La diferencia entre la política fiscal y las demás variables muestra que el debate sobre el rumbo de las finanzas públicas ocupa un lugar central en las evaluaciones del mercado. No significa que las tasas de interés hayan perdido importancia, sino que los analistas están prestando especial atención a los riesgos asociados con el déficit y las necesidades de financiamiento del Estado.

Para los inversionistas, la trayectoria fiscal puede influir en la evolución de la deuda pública, el costo de financiación del Gobierno y las expectativas sobre futuras decisiones económicas. Si aumenta la percepción de riesgo, el país podría enfrentar condiciones de financiación más exigentes; si mejora la confianza en la sostenibilidad fiscal, podrían moderarse algunas de esas presiones.

El déficit y la deuda, en el centro de la discusión

La preocupación de los analistas coincide con las discusiones sobre el Presupuesto General de la Nación para 2027 y las medidas que el Gobierno busca implementar para ajustar sus cuentas.

El tamaño del presupuesto, los compromisos de gasto y el pago de intereses de la deuda representan desafíos para la administración de los recursos públicos. En este contexto, el mercado observa si el Ejecutivo logra adoptar medidas creíbles para reducir el déficit y evitar que las obligaciones financieras limiten cada vez más su margen de maniobra.

La política fiscal comprende las decisiones del Estado sobre ingresos, impuestos, gasto público y endeudamiento. Por ello, los cambios en estos componentes pueden modificar las expectativas de los agentes económicos y las condiciones bajo las cuales se realizan las inversiones.

Un ajuste fiscal puede contribuir a mejorar la percepción de sostenibilidad de las cuentas públicas, aunque sus efectos dependen de su diseño, su viabilidad política y su ejecución. También es importante evaluar cómo se distribuyen las medidas y qué consecuencias tienen sobre la actividad económica y la inversión.

Las tasas de interés siguen siendo determinantes

Aunque la política fiscal concentra la mayor atención, las tasas de interés continúan siendo una variable esencial para las decisiones financieras.

La tasa de intervención del Banco de la República influye en el costo del crédito, el rendimiento de distintos instrumentos financieros y las decisiones de consumo e inversión de empresas y hogares. Cuando las tasas se mantienen elevadas, financiar proyectos puede resultar más costoso y algunos inversionistas pueden preferir activos de renta fija frente a alternativas con mayor exposición al riesgo.

A septiembre de 2026, la Junta Directiva del Banco de la República elevó la tasa de intervención a 12,25 %, en medio de presiones inflacionarias y riesgos para la estabilidad de los precios. En la misma línea, la encuesta de Fedesarrollo reflejó mayores expectativas de inflación para el cierre del año, lo que refuerza la atención sobre las próximas decisiones de política monetaria.

La relación entre las tasas y la política fiscal también es relevante. Un mayor riesgo fiscal puede afectar las condiciones de financiación soberana y repercutir en el mercado de deuda, mientras que una política monetaria restrictiva busca contener las presiones inflacionarias. Ambas variables interactúan y deben analizarse en conjunto.

¿Qué activos están observando los inversionistas?

Los resultados de la encuesta también registraron cambios en las preferencias de los administradores de portafolios. En septiembre aumentó el interés declarado por siete de los doce activos consultados: efectivo, títulos de deuda pública denominados en unidades de valor real (TES en UVR), deuda privada indexada al indicador bancario de referencia (IBR), deuda privada indexada al índice de precios al consumidor (IPC), materias primas, acciones locales y fondos de capital privado.

Estas preferencias reflejan las respuestas de los participantes de la encuesta y no constituyen una garantía de rentabilidad ni una recomendación universal de inversión.

El atractivo de cada activo depende de factores como el horizonte de inversión, la tolerancia al riesgo, las expectativas de inflación, la liquidez y las condiciones del mercado. Por ejemplo, los títulos indexados a la inflación pueden resultar relevantes para inversionistas que buscan proteger el valor real de sus recursos, mientras que las acciones locales ofrecen exposición al desempeño de las empresas y de la economía nacional, con riesgos diferentes.

Confianza y estabilidad, claves para atraer capital

La atención que recibe la política fiscal evidencia que las decisiones de inversión no dependen exclusivamente de las tasas de interés. Los inversionistas también evalúan la previsibilidad de las reglas económicas, la capacidad institucional para cumplir los compromisos financieros y la posibilidad de que las medidas anunciadas se traduzcan en resultados verificables.

Para Colombia, uno de los desafíos será demostrar que puede manejar sus obligaciones fiscales y mantener condiciones que favorezcan la inversión productiva. La evolución del déficit, la deuda pública, los ingresos tributarios y la ejecución presupuestal serán indicadores importantes para evaluar ese proceso.

El Gobierno, por su parte, deberá equilibrar la necesidad de corregir los desequilibrios fiscales con el sostenimiento de la actividad económica y la financiación de sus compromisos. El alcance de las medidas que adopte y la respuesta del Congreso serán factores relevantes para determinar cómo evoluciona la percepción de riesgo.

El rumbo fiscal marca la agenda económica

Los resultados de la encuesta de septiembre muestran que la política fiscal se consolidó como la principal preocupación declarada por los analistas al evaluar decisiones de inversión en Colombia. El aumento de su participación, del 56 % al 64,2 %, contrasta con la reducción del peso relativo de la política monetaria en esa medición.

El resultado no elimina la importancia de la inflación ni de las tasas de interés, pero sí pone de relieve el papel que desempeñan las cuentas públicas en las expectativas del mercado.

En los próximos meses, la evolución del presupuesto, las medidas de ajuste fiscal y las decisiones de financiación del Gobierno serán determinantes para observar si las preocupaciones de los inversionistas se moderan o continúan aumentando. La consistencia entre los anuncios y los resultados será fundamental para la confianza en la economía colombiana.