Oxford Economics señala que el ajuste fiscal es difícil.
Oxford Economics señala que el ajuste fiscal es difícil en el país por las rigideces del gasto público y la resistencia del Gobierno de De La Espriella a aumentar los impuestos. Oxford Economics / Getty Images

La firma internacional estima que el país cerrará 2026 con un déficit primario del 3,2 % del PIB y necesitaría mejorar su balance fiscal en 4,2 puntos porcentuales para estabilizar la deuda. Las rigideces del gasto, el bajo crecimiento y las dificultades para lograr nuevos ingresos complican el proceso.

Colombia enfrenta uno de los mayores desafíos de consolidación fiscal de América Latina. Así lo advierte Oxford Economics en un análisis que señala que el país necesitará varios años de ajustes para estabilizar sus finanzas públicas y reducir las presiones sobre la deuda. Según la firma, el proceso podría continuar más allá del actual periodo presidencial y permanecer incompleto al llegar a 2030.

El informe, elaborado por Joan Domene, economista jefe para América Latina de Oxford Economics, calcula que Colombia registraría un déficit primario equivalente al 3,2 % del producto interno bruto (PIB) al cierre de 2026. Para estabilizar la deuda pública, el país necesitaría alcanzar un superávit primario cercano al 1 % del PIB. La diferencia entre ambos resultados representa un ajuste de aproximadamente 4,2 puntos porcentuales del producto.

La advertencia pone el foco en la capacidad del Gobierno para equilibrar sus ingresos y gastos, contener el crecimiento de las obligaciones públicas y establecer una estrategia fiscal creíble. Aunque la confianza de los inversionistas puede mejorar cuando perciben una orientación económica más favorable al mercado, Oxford Economics sostiene que esa percepción no elimina los desequilibrios estructurales de las cuentas nacionales.

¿Qué significa el déficit primario para Colombia?

El balance primario es la diferencia entre los ingresos del Gobierno y sus gastos, sin incluir los intereses que paga por la deuda. Cuando existe un déficit primario, los recursos obtenidos por el Estado no alcanzan para cubrir sus gastos antes del servicio de la deuda.

Esta medida es importante porque permite evaluar cuánto necesita ajustar el Gobierno para evitar que las obligaciones financieras sigan aumentando. Si el déficit persiste y los intereses de la deuda son elevados, el Estado puede verse obligado a destinar una proporción creciente de sus ingresos al cumplimiento de compromisos anteriores.

De acuerdo con las estimaciones de Oxford Economics, Colombia necesitaría pasar de un déficit primario del 3,2 % del PIB a un superávit cercano al 1 %. Esto no implica que el país deba recortar automáticamente el gasto en esa misma proporción, pues el ajuste puede combinar diferentes medidas: reducción o contención de gastos, mejoras en los ingresos públicos y políticas que impulsen el crecimiento económico.

El tamaño del desafío, sin embargo, evidencia que las medidas aisladas podrían resultar insuficientes. La consolidación fiscal exige una estrategia sostenida que permita mejorar el balance del Gobierno sin generar costos económicos y sociales difíciles de administrar.

Las rigideces del gasto dificultan el ajuste

Uno de los principales obstáculos identificados por Oxford Economics es la dificultad de reducir determinados componentes del gasto público. Una parte importante de las obligaciones estatales está vinculada con compromisos legales, transferencias, pensiones, salud, funcionamiento institucional y otros rubros que no pueden modificarse de manera inmediata.

Estas rigideces limitan el margen de maniobra del Gobierno para disminuir los desembolsos en el corto plazo. Además, los recortes presupuestales deben considerar las consecuencias que pueden tener sobre la inversión pública, los servicios estatales y los programas destinados a la población.

La consultora también advierte que lograr acuerdos políticos para reducir el gasto puede resultar complejo. Aunque el Gobierno de Abelardo De La Espriella cuenta con una mayoría de derecha en el Congreso, esa composición no garantiza que exista consenso sobre qué partidas deben ajustarse ni sobre la magnitud de las reducciones.

El debate fiscal, por tanto, no se limita a definir cuánto dinero debe ahorrar el Estado. También implica decidir qué obligaciones deben priorizarse, cuáles pueden reformarse y cómo distribuir el esfuerzo entre los diferentes sectores de la economía.

Los impuestos y el crecimiento económico, dos factores decisivos

Otro de los puntos señalados en el análisis es la resistencia del Gobierno a incrementar los impuestos. Esta posición restringe una de las posibles vías para aumentar los ingresos públicos, por lo que la administración tendría que concentrarse en mejorar el recaudo existente, revisar beneficios tributarios, contener gastos y promover una actividad económica que amplíe la base de contribuyentes.

Sin embargo, Oxford Economics considera que las reformas destinadas a impulsar el crecimiento difícilmente producirían resultados suficientes para cerrar por sí solas la brecha fiscal.

El crecimiento económico puede contribuir al saneamiento de las finanzas públicas porque una mayor actividad empresarial y laboral puede traducirse en más ingresos tributarios. No obstante, sus efectos dependen de la velocidad de expansión de la economía, la formalización del empleo, la inversión y la evolución de los ingresos de los hogares y las empresas.

Por eso, una estrategia fiscal basada exclusivamente en esperar un mayor crecimiento podría tardar demasiado en generar los recursos necesarios. El reto consiste en combinar medidas que produzcan resultados en el corto plazo con reformas capaces de mejorar las perspectivas económicas de mediano y largo plazo.

El ajuste de las finanzas públicas
El ajuste de las finanzas públicas es hoy uno de los grandes desafíos del país. Illustra - stock.adobe.com

El ajuste podría continuar hasta el final del mandato

Oxford Economics prevé que las finanzas públicas colombianas podrían mejorar gradualmente, pero considera que el proceso de consolidación seguiría incompleto cuando termine el mandato presidencial en 2030.

Esta proyección significa que el país tendría que mantener una política de ajuste durante varios años, independientemente de que algunas variables económicas presenten resultados favorables en el camino. La evolución de las tasas de interés, el crecimiento, los ingresos tributarios y las obligaciones del Estado influirá en la velocidad de ese proceso.

La firma también señala que el aumento de los intereses reales, el bajo crecimiento y la debilidad de la inversión han elevado los superávits primarios necesarios para estabilizar la deuda en diferentes países de América Latina.

En otras palabras, no basta con que el déficit disminuya: el resultado fiscal debe ser suficiente para atender los intereses de la deuda y evitar que su peso siga creciendo frente al tamaño de la economía.

Colombia frente a otras economías de América Latina

El análisis compara la situación colombiana con la de Brasil, México, Chile y Perú. Según las estimaciones citadas por Oxford Economics, Brasil necesitaría un superávit primario cercano al 2 % del PIB para estabilizar su deuda, mientras que México requeriría uno de aproximadamente 1,5 %.

Chile y Perú presentan condiciones fiscales más favorables dentro de la comparación realizada por la consultora. Colombia, en cambio, registra la mayor distancia entre el balance primario proyectado y el necesario para estabilizar la deuda entre las cinco economías analizadas.

Esta comparación ayuda a dimensionar la magnitud del esfuerzo que tendría que realizar el país. Sin embargo, las necesidades fiscales de cada economía dependen de factores particulares, como el nivel de endeudamiento, el costo de financiación, la estructura de sus ingresos, el crecimiento y las obligaciones de gasto.

La posición de Colombia en el análisis no significa que una crisis de deuda sea inminente. Oxford Economics advierte, más bien, sobre el riesgo de que un ajuste insuficiente prolongue el desequilibrio y termine elevando los costos de financiación.

El papel del Fondo Monetario Internacional

El próximo proyecto de ajuste fiscal del Gobierno y la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI), serán momentos importantes para evaluar el rumbo de la política fiscal colombiana.

Estas instancias permitirán examinar las medidas que contempla el Ejecutivo para corregir el déficit, las proyecciones de ingresos y gastos y la forma en que pretende mantener la deuda en una trayectoria sostenible.

El seguimiento de organismos internacionales y analistas económicos puede influir en la evaluación que los inversionistas hacen de la capacidad de pago del país. No obstante, las recomendaciones externas no sustituyen las decisiones fiscales internas: corresponde al Gobierno definir las medidas y al Congreso participar en los trámites legislativos que sean necesarios.

El desafío será demostrar que existe un plan consistente, con metas verificables y medidas capaces de sostenerse en el tiempo.

Saldo primario necesario para estabilizar la deuda
Saldo primario necesario para estabilizar la deuda. Oxford Economics

La confianza de los mercados no elimina los riesgos

Oxford Economics reconoce que las expectativas de políticas económicas más favorables al mercado han contribuido a reducir las primas de riesgo soberano de Colombia. Estas primas reflejan, entre otros factores, la compensación que exigen los inversionistas por asumir el riesgo de financiar al Estado.

Una reducción puede ayudar a mejorar las condiciones de acceso a los mercados de deuda. Sin embargo, no resuelve automáticamente los problemas fiscales ni garantiza que el país mantenga esas condiciones en el futuro.

Si el Gobierno no logra corregir el desequilibrio entre ingresos y gastos, el costo de financiación podría volver a aumentar y limitar el margen presupuestal disponible para otras prioridades. A medida que los intereses consumen más recursos, también puede reducirse la capacidad de financiar infraestructura, servicios públicos y programas sociales.

Por eso, la credibilidad de la estrategia fiscal será tan importante como las medidas concretas que se adopten. Los mercados evaluarán no solo los anuncios oficiales, sino también los resultados que el país consiga en materia de recaudo, gasto y crecimiento.

Un desafío que exige decisiones de largo plazo

La advertencia de Oxford Economics sitúa la sostenibilidad fiscal entre los principales retos económicos de Colombia para los próximos años. La magnitud del ajuste estimado obliga a considerar medidas que vayan más allá de recortes puntuales y que permitan corregir las causas persistentes del desequilibrio.

El Gobierno tendrá que equilibrar la necesidad de controlar el gasto con la continuidad de los servicios estatales, mientras busca alternativas para fortalecer los ingresos y estimular la inversión. Al mismo tiempo, deberá gestionar las expectativas de los mercados y demostrar que puede mantener una política fiscal consistente.

La proyección de un ajuste que podría extenderse hasta 2030 refleja que el proceso no se resolvería de inmediato. Su resultado dependerá de la combinación de decisiones presupuestales, reformas, crecimiento económico y capacidad de construir acuerdos políticos.