Fitch alerta por flujo de caja débil y tasas altas
Fitch alerta por flujo de caja débil y tasas altas en las empresas colombianas Archivo EL TIEMPO

La calificadora Fitch Ratings encendió una alerta sobre la situación financiera de las empresas colombianas, al advertir que sus perfiles crediticios continúan bajo presión por un menor flujo de caja operativo, combinado con condiciones de financiación cada vez más ajustadas.

Un endeudamiento externo que se duplicaría en 2027

Según el análisis de la agencia, el presupuesto del Gobierno nacional asume un endeudamiento externo bruto de US$27.000 millones para 2027, y de US$23.000 millones en términos netos, más del doble de los niveles registrados durante 2026. La razón detrás de este salto, según explicó Fitch, es que los mercados locales de deuda resultan hoy considerablemente más costosos para el Estado colombiano.

El riesgo de acudir a los mercados internacionales

Fitch advirtió que conseguir esos recursos a través de la emisión de bonos "podría ser difícil", y que probablemente se requerirá un apoyo sustancial de instituciones financieras internacionales para completar el financiamiento previsto. Esta afirmación plantea un interrogante relevante sobre la capacidad efectiva del país para acceder a los mercados de capital en las condiciones y montos que contempla el presupuesto para el próximo año.

El costo del dinero, la principal restricción

Para la calificadora, el financiamiento constituye la principal restricción del panorama actual. El Banco de la República elevó su tasa de política monetaria en 75 puntos básicos, hasta 12%, el pasado 30 de junio de 2026, su nivel más alto desde abril de 2024. A ese costo elevado del dinero se suma la situación fiscal: el consenso de inflación para el cierre de 2026 ronda el 6,48%, muy por encima de la meta oficial de 3% fijada por el Emisor.

Un déficit que superaría las proyecciones incluso con el ajuste cumplido

Uno de los hallazgos más contundentes del análisis de Fitch es que, incluso si la Ley de Ajuste Fiscal logra cumplir su meta de recorte equivalente al 2,2% del PIB, el déficit fiscal del país seguiría ubicándose por encima del 7%, superando con amplitud las proyecciones que la propia calificadora había manejado previamente.

La agenda de reformas de la nueva administración

Fitch también hizo referencia a la agenda de reformas que impulsa la nueva administración del Gobierno colombiano, que incluye autorizar el fracking, reabrir el licenciamiento upstream de hidrocarburos, modificar la gobernanza de Ecopetrol S.A. —calificada actualmente por Fitch en 'BB' con perspectiva estable—, reinstaurar el modelo de concesiones viales, y ampliar los programas de vivienda.

Según la agencia, estas medidas podrían mejorar los portafolios de proyectos en los sectores de energía, infraestructura y construcción de vivienda, y aliviar algunas de las restricciones regulatorias y de licenciamiento que hoy pesan sobre las empresas colombianas. Sin embargo, Fitch fue enfática en precisar que el efecto real de estas reformas dependerá, en última instancia, de la credibilidad fiscal que logre construir el Gobierno frente a los mercados.

Una advertencia con eco en la banca española

Este pronunciamiento de Fitch también generó reacciones más allá de las fronteras colombianas. Según reportó Moncloa, el aviso de la calificadora tiene una "lectura directa en Madrid", dado que bancos españoles como Santander y BBVA mantienen exposición relevante en Colombia. La lógica detrás de esta preocupación es que, cuando el costo del dinero se encarece de golpe en una economía emergente, los balances de las entidades financieras tardan en ajustarse, y las provisiones por posible deterioro de cartera suelen aflorar en los trimestres siguientes. Por esa razón, las agencias de calificación observan de cerca indicadores como la cobertura de intereses, y no únicamente el volumen total de la deuda.

Lo que Fitch estará observando de cerca

La calificadora señaló que estará observando específicamente si las medidas anunciadas por el nuevo Gobierno —la autorización del fracking, la reapertura de licencias de exploración, los cambios en la gobernanza de Ecopetrol o el regreso del modelo de concesiones viales— efectivamente se traducen en proyectos reales y ejecutables, en lugar de permanecer únicamente como anuncios de política.

Un contexto de emisiones vigentes por US$39.564 millones

Este análisis se conoce en un momento en que, según el más reciente reporte del Ministerio de Hacienda, con corte al 18 de septiembre de 2026, el Gobierno colombiano mantiene vigentes US$39.564 millones en bonos globales de deuda, equivalentes a aproximadamente $125,7 billones de pesos con la tasa de cambio de referencia de ese informe. Los títulos tienen vencimientos que se extienden desde 2027 hasta 2061, con una parte importante de las obligaciones concentrada en bonos denominados en dólares.

Con esta advertencia de Fitch ya sobre la mesa, el Gobierno nacional enfrenta el reto de demostrar, en los próximos meses, que las reformas anunciadas para los sectores de energía e infraestructura logran materializarse en proyectos concretos, en un momento en que la credibilidad fiscal del país será determinante para acceder, en condiciones razonables, a los US$27.000 millones de endeudamiento externo bruto contemplados en el presupuesto para 2027, y para sostener la confianza tanto de los inversionistas internacionales como de las entidades financieras que mantienen exposición al mercado colombiano.