Gustavo Gómez, presidente de Asoexport
Gustavo Gómez, presidente de Asoexport Asoexport

Asoexport cuestionó la propuesta incluida en la Ley de Rescate Económico, que busca gravar el café verde y los sacos de fique con la tarifa general del IVA. El gremio advierte que la medida podría afectar la liquidez de las empresas, aumentar los trámites para los productores y generar nuevas presiones sobre una cadena de la que dependen más de 550.000 familias colombianas.

Una nueva preocupación surgió en el sector cafetero colombiano tras conocerse los posibles efectos de la Ley de Rescate Económico sobre la comercialización y exportación del grano. La Asociación Nacional de Exportadores de Café de Colombia (Asoexport) advirtió que la propuesta de aplicar un IVA del 19 % al café verde y a los empaques utilizados para su transporte podría obligar a las empresas exportadoras a adelantar cerca de US$708 millones en impuestos mientras esperan que el Estado les devuelva esos recursos.

La alerta se concentra en el impacto que tendría el cambio tributario sobre el flujo de caja de las compañías. Aunque las exportaciones conservarían su tratamiento tributario, las empresas tendrían que asumir el IVA en determinadas compras realizadas dentro del país y posteriormente solicitar su devolución o compensación.

Para el gremio, este procedimiento podría inmovilizar temporalmente recursos importantes y aumentar las necesidades de capital de trabajo de las compañías que compran café a los productores, lo preparan y lo comercializan en los mercados internacionales.

La discusión se produce en medio del trámite del proyecto de Ley 477 de 2026, presentado ante la Cámara de Representantes el 29 de octubre, que contempla una modificación amplia de los impuestos y de los tratamientos preferenciales del IVA.

¿Qué cambiaría con el IVA al café?

La iniciativa plantea eliminar varias exclusiones y tarifas diferenciales que actualmente benefician a productos de la cadena cafetera.

Entre los cambios propuestos se encuentran:

  • Café verde o sin tostar: pasaría de estar excluido del IVA a quedar gravado con la tarifa general del 19 %.
  • Café tostado y extractos: pasarían de una tarifa del 5 % al 19 %.
  • Sacos de fique: perderían su condición de bienes excluidos y quedarían sujetos al IVA del 19 %.
  • Fertilizantes: también perderían el tratamiento de exclusión contemplado actualmente para determinados productos.

Los cambios estructurales del IVA previstos en el proyecto comenzarían a regir desde el 1.º de enero de 2028, si la iniciativa es aprobada en los términos propuestos.

Esto significa que no se trata de un impuesto que ya esté vigente, sino de una modificación tributaria que todavía debe surtir su discusión y aprobación en el Congreso.

¿Por qué los exportadores tendrían que adelantar US$708 millones?

La principal preocupación de Asoexport está relacionada con el funcionamiento del IVA en las operaciones de exportación.

Colombia exporta más del 90 % de su producción cafetera. Según la explicación del gremio, aunque las ventas externas mantendrían su condición exenta, las empresas exportadoras tendrían que pagar el impuesto en las compras nacionales de café verde y otros insumos que quedarían gravados.

Posteriormente, podrían solicitar la devolución o compensación del IVA pagado, pero mientras se resuelve ese procedimiento tendrían que financiar esos recursos con su propio capital.

La cifra de US$708 millones corresponde al cálculo presentado por Asoexport. El gremio tomó como referencia las exportaciones de café verde realizadas entre enero y septiembre de 2026, cuyo valor se aproximó a US$3.730 millones, y estimó el equivalente al 19 % de ese monto.

De acuerdo con la asociación, ese dinero podría quedar temporalmente comprometido mientras se tramitan las devoluciones, lo que generaría presiones financieras para los comercializadores y exportadores.

Los sacos de fique también entran en la discusión

La preocupación no se limita al grano. Los empaques utilizados para almacenar y transportar el café también podrían verse afectados por la modificación tributaria.

Los sacos de fique son un elemento tradicional de la cadena cafetera colombiana y cumplen una función importante en el almacenamiento, manipulación y comercialización del producto.

Si pierden su condición de excluidos y pasan a pagar IVA del 19 %, las empresas tendrían que asumir ese costo en sus compras. Aunque el impuesto podría ser objeto de devolución bajo las reglas aplicables, el gremio advierte que el tiempo necesario para recuperar los recursos puede convertirse en una dificultad financiera.

La situación también podría repercutir en los proveedores de empaques y en otros eslabones que participan en la preparación y movilización del café hacia los centros de comercialización y los puertos.

Preocupación por los pequeños caficultores

Asoexport también advirtió sobre las dificultades administrativas que podrían surgir para los pequeños productores, especialmente aquellos que desarrollan su actividad en zonas rurales alejadas.

Gustavo Gómez, presidente de la asociación, señaló que sería necesaria una labor de pedagogía tributaria para explicar las nuevas obligaciones y los procedimientos relacionados con el IVA.

El gremio considera que incorporar nuevas dinámicas de declaración y trámites tributarios podría resultar complejo para productores que no cuentan con suficiente acompañamiento contable o administrativo.

La preocupación es relevante por la dimensión social de esta actividad. Según las cifras citadas por Asoexport, de la cadena cafetera dependen más de 550.000 familias productoras y el café representa cerca del 10 % de las exportaciones totales del país.

Colombia produce alrededor de 13 millones de sacos de 60 kilogramos al año y se mantiene entre los principales productores mundiales del grano.

La tasa de cambio agrega presión sobre el sector

A las inquietudes tributarias se suma el comportamiento del dólar frente al peso colombiano.

Cuando la moneda nacional se fortalece, los exportadores reciben menos pesos por cada dólar que obtienen de sus ventas internacionales, lo que puede reducir sus ingresos en moneda local si los demás factores permanecen constantes.

En ese contexto, Asoexport considera que tener que anticipar recursos por concepto de IVA podría representar una presión adicional para las empresas, particularmente aquellas que manejan grandes volúmenes de compra y exportación.

El efecto dependerá de los tiempos de devolución, las condiciones de financiación de cada compañía y la capacidad que tenga para absorber temporalmente esos pagos.

¿Qué le está pidiendo Asoexport al Gobierno?

El gremio reconoció la importancia de discutir medidas para mejorar las finanzas públicas, pero pidió evaluar las consecuencias técnicas y económicas que tendría la modificación tributaria sobre la cadena cafetera.

Su principal solicitud es mantener la exclusión del IVA para el café verde y los sacos de fique, con el propósito de evitar que las operaciones de compra y comercialización nacional generen nuevas necesidades de financiación.

Como alternativa, propuso establecer mecanismos de compensación o devolución más ágiles que permitan recuperar los recursos sin afectar la liquidez de las empresas.

La asociación manifestó su disposición a participar en las discusiones del proyecto y aportar argumentos técnicos durante el trámite legislativo.

Una discusión que va más allá de los exportadores

La propuesta abre un debate sobre la manera en que Colombia busca aumentar sus ingresos fiscales sin generar dificultades adicionales para sectores productivos que tienen una participación importante en el comercio exterior y en el empleo rural.

Si la iniciativa avanza, el efecto no se limitaría a las compañías exportadoras. También podría involucrar a productores, proveedores de empaques, comercializadores, tostadores y otros participantes de la cadena.

Por ahora, el aumento del IVA al café verde y a los sacos de fique sigue siendo una propuesta y no una obligación tributaria vigente. Su alcance definitivo dependerá de las modificaciones que se introduzcan durante el debate legislativo.

Mientras tanto, los exportadores insisten en que cualquier cambio debe contemplar las particularidades del negocio cafetero y evitar que los procedimientos para recuperar el impuesto terminen comprometiendo los recursos necesarios para comprar el grano y mantener las operaciones.