El presidente Abelardo De La Espriella.
El presidente Abelardo De La Espriella. Presidencia

Abelardo De La Espriella anuncia guerra sin tregua contra la minería ilegal en Colombia y entrega resultados de un certero golpe: "Mi orden"

El presidente Abelardo De La Espriella no descansa en su lucha por recuperar la seguridad del país desde varios frentes. Este lunes, 28 de septiembre, el primer mandatario anunció una guerra sin tregua contra la minería ilegal, una actividad que tiene azotados a varios departamentos del país.

"¡Mi orden ha sido clara: combatir sin tregua la minería ilegal que depreda nuestros ecosistemas y alimenta el terrorismo!", precisó el mandatario.

El presidente Abelardo De La Espriella.
El presidente Abelardo De La Espriella. Presidencia

La orden presidencial

El anuncio llegó acompañado de un balance concreto. El jefe de Estado presentó los resultados de una operación que, según describió, golpeó directamente la estructura económica de un grupo armado ilegal en el bajo Cauca antioqueño, una de las zonas con mayor presencia histórica de la extracción ilícita de oro.

La Operación Aquiles en el río Nechí

De La Espriella se refirió al sector de Río Viejo, sobre el río Nechí, en El Bagre, Antioquia, donde la Policía, el Ejército y la Armada ejecutaron la Operación Aquiles. La acción combinó a las tres fuerzas en un territorio fluvial de difícil acceso, en el que la maquinaria pesada opera directamente sobre el cauce del río.

La maquinaria inutilizada

Según su reporte, las autoridades "inutilizaron 3 dragones brasileños, 2 excavadoras, 4 dragas tipo buzo y 13 motores industriales usados para extraer oro de manera ilícita". De acuerdo con el material divulgado por el Ejército Nacional, durante la acción también fueron inutilizados un motor industrial y 50 canecas que contenían aproximadamente 2.750 galones de insumos empleados en la minería ilegal.

Lo que producía la mina, según el presidente

El mandatario aportó cifras sobre la magnitud económica de la operación desmantelada. En esa mina, informó, "se extraían aproximadamente 26,5 kilos de oro al mes, valorados en $11.130 millones en el mercado informal". Esa cifra ilustra el volumen de recursos que mueve la minería ilícita a gran escala en el país, con una rentabilidad que, según el reporte, supera la de otras economías ilegales.

La extorsión del Clan del Golfo

De La Espriella dijo que la subestructura Uldar Cardona Rueda, del Clan del Golfo, cobraba una extorsión equivalente al 15 % de esa producción, es decir, cerca de $1.669 millones mensuales. Esa renta, según el planteamiento oficial, alimentaba directamente a la organización criminal.

El golpe a la logística: $6.264 millones

"La inutilización de la maquinaria afectó su cadena logística en $6.264 millones. Cada máquina retirada de este río significa menos contaminación, menos sedimentos y menos daño a su cauce. Seguiremos golpeando las finanzas de los narcoterroristas y defendiendo el río Nechí", detalló el presidente.

El argumento tiene dos dimensiones. Por un lado, la económica: reducir la capacidad financiera de los grupos armados. Por otro, la ambiental: la extracción con dragas y dragones sobre el cauce genera contaminación y sedimentos que dañan los ríos y los ecosistemas que dependen de ellos.

La orden presidencial
Los departamentos del Pacífico colombiano han sido unos de los más afectados por la minería ilegal de oro. Ministerio de Defensa / Especial para El País

Una minería que financia a los grupos armados

Detrás de la minería ilegal a gran escala están los grupos armados. En Antioquia, Chocó, Caquetá y otros departamentos del país, el ELN y las disidencias de las Farc tienen claro que los cultivos de coca no generan la mayor renta económica y, en cambio, se dedican a la extracción de oro junto con los campesinos de estas regiones apartadas, según reportó Semana. Ese cruce entre economía criminal y conflicto armado es uno de los ejes con los que el Gobierno justifica la intensificación de los operativos contra la actividad.

El presidente al frente de los operativos

El gobierno de De La Espriella, en su primer mes y medio, ha desplegado la estrategia de seguridad que prometió en campaña. El jefe de Estado ha insistido en que, así como lo hizo recientemente en ciudades como Santa Marta y Cali, seguirá al frente de los operativos contra los criminales, desde dar de baja a capos del narcotráfico hasta adelantar operaciones contra la minería ilegal.

"Como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas estaré al frente de los operativos, porque es mi deber constitucional y lo haré portando y usando de ser necesario, conforme a la Constitución y la ley, las armas legítimas de la República", dijo De La Espriella en su alocución del domingo 27 de septiembre.

"Yo no me escondo, yo doy la cara, yo pongo el pecho por mi gente, porque creo en eso, en eso me comprometí, por eso votaron por mí, para eso me eligió el pueblo y siempre voy a defender al pueblo colombiano, aun cuando ello signifique peligro para mí", remató el jefe de Estado.

El contexto: Santa Marta, Cali y la ofensiva de seguridad

La Operación Aquiles se suma a una serie de acciones de alto perfil de las últimas semanas: la respuesta militar al paro armado de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada en Santa Marta, la Operación Iron contra las ollas del microtráfico en Cali, la extradición de alias Araña y los golpes contra estructuras del ELN y las disidencias en el Cauca, el Catatumbo y el sur de Bolívar. Con el anuncio de este lunes, el Gobierno añade la minería ilegal como un frente prioritario dentro de su estrategia de asfixia financiera contra los grupos armados.

Nota editorial: las cifras de producción, extorsión y afectación logística corresponden al reporte del presidente Abelardo De La Espriella y no han sido verificadas de forma independiente. La vinculación de la subestructura del Clan del Golfo con la mina es una afirmación del Gobierno.