Crisis de Ueno Bank deja en incertidumbre a 200 trabajadores colombianos: temen quedarse sin salario ni empleo
Empleados vinculados a ITTI, empresa del Grupo Vázquez, denuncian suspensión de actividades, falta de información y posibles retrasos en sus pagos.

La intervención del banco paraguayo comenzó a tener consecuencias en Colombia y habría afectado a cerca de 200 trabajadores vinculados a empresas del mismo conglomerado empresarial. Empleados denuncian suspensión de actividades, bloqueo de computadores, falta de respuestas y dudas sobre el pago de sus salarios.
La crisis financiera que atraviesa Ueno Bank, una de las principales entidades bancarias de Paraguay, comenzó a extender sus consecuencias fuera de ese país y ya genera preocupación entre trabajadores colombianos. Cerca de 200 empleados nacionales vinculados a compañías del mismo grupo empresarial estarían enfrentando un panorama de incertidumbre laboral, luego de que se suspendieran diferentes operaciones tecnológicas relacionadas con la entidad financiera.
La situación afecta principalmente a trabajadores de ITTI, una compañía tecnológica perteneciente al Grupo Vázquez, conglomerado empresarial al que también está vinculado Ueno Bank. Aunque los colombianos no necesariamente tienen contratos directos con el banco, sus actividades laborales dependían, en buena medida, de los servicios tecnológicos que prestaban a esta entidad.
De acuerdo con testimonios recogidos por medios de comunicación, los empleados recibieron instrucciones de detener sus actividades y esperar nuevas indicaciones. Algunos aseguran que sus computadores fueron bloqueados, las reuniones canceladas y los canales de comunicación con sus superiores dejaron de ofrecer respuestas claras.
La principal preocupación está relacionada con el pago de los salarios correspondientes a octubre, la continuidad de los contratos y la posibilidad de que se produzcan despidos o suspensiones sin remuneración.

Cerca de 200 colombianos estarían afectados por la crisis
Según las estimaciones de los propios trabajadores, alrededor de 200 colombianos hacen parte de diferentes compañías vinculadas al conglomerado empresarial. Sin embargo, advierten que no existe un censo completo que permita establecer con exactitud cuántos empleados están involucrados.
La situación ha generado especial preocupación entre quienes trabajan para ITTI, empresa encargada de desarrollar y suministrar soluciones tecnológicas para las compañías del grupo.
Tres trabajadores colombianos consultados por medios de comunicación describieron un escenario de desconcierto, en el que no tienen certeza sobre si conservarán sus empleos, cuándo recibirán el dinero correspondiente a los días trabajados o quién responderá por sus obligaciones laborales.
Una de las empleadas explicó que la instrucción inicial fue suspender todas las actividades, incluidos los trabajos técnicos y las migraciones de sistemas operativos.
Según su testimonio, los trabajadores recibieron la indicación de no continuar con sus labores hasta que existieran nuevas instrucciones. Desde entonces, la falta de información ha incrementado la preocupación entre los equipos.
La situación también es compleja porque existen diferentes modalidades de contratación. Algunos empleados tienen contratos de prestación de servicios directamente con empresas del grupo en Paraguay, mientras que otros cuentan con procesos de contratación y nómina gestionados mediante plataformas internacionales como Deel.
Esta diferencia podría influir en los procedimientos para reclamar salarios pendientes, liquidaciones y otras obligaciones contractuales.
Computadores bloqueados y operaciones suspendidas: así comenzó la incertidumbre
Los empleados aseguran que la noticia llegó de manera inesperada. Algunos comenzaron su jornada laboral como cualquier otro día, pero posteriormente recibieron mensajes de sus superiores informando que debían detener sus actividades.
Uno de los trabajadores relató que, al conocer las noticias sobre la intervención de Ueno Bank, intentó comunicarse con sus compañeros para entender qué estaba sucediendo.
Sin embargo, las respuestas tampoco eran claras. Las reuniones fueron canceladas, los equipos dejaron de recibir instrucciones y posteriormente se encontraron con restricciones para ingresar a sus computadores.
La situación generó una de las principales inquietudes entre los empleados: no estaban trabajando, pero tampoco habían recibido una notificación formal de terminación de sus contratos.
Uno de los testimonios recogidos resume el panorama que enfrentan los trabajadores: se encuentran en una especie de limbo laboral, sin saber si deben continuar disponibles para la empresa, si recibirán sus pagos o si tendrán que comenzar a buscar otro empleo.
La falta de comunicación también ha dificultado conocer qué ocurrirá con los proyectos que estaban desarrollando y con las obligaciones económicas de la compañía frente a sus trabajadores.
La preocupación principal: salarios pendientes y contratos en el aire
Más allá de la posibilidad de perder sus empleos, los trabajadores están preocupados por el dinero que ya deberían recibir por las actividades realizadas.
Algunos empleados señalaron que en las comunicaciones internas se mencionó la posibilidad de que no se efectuara el pago correspondiente a octubre. Esto generó alarma entre quienes dependen de esos ingresos para cubrir sus gastos personales y familiares.
Una de las trabajadoras entrevistadas aseguró que tiene pendientes más de US$3.500, equivalentes a aproximadamente $11,4 millones, entre remuneraciones y otros conceptos económicos que esperaba recibir.
La empleada explicó que ese dinero corresponde a obligaciones derivadas de su trabajo y que no se trata de pagos futuros, sino de recursos que esperaba recibir por actividades que ya había desarrollado.
La preocupación aumenta porque algunos trabajadores tienen hijos, obligaciones financieras, créditos y gastos de vivienda que dependen directamente de sus salarios.
Otros habían realizado recientemente inversiones personales o asumido compromisos económicos contando con la estabilidad de sus contratos.
Ante este panorama, varios empleados comenzaron a actualizar sus hojas de vida, revisar ofertas laborales y modificar sus perfiles profesionales en plataformas como LinkedIn para encontrar nuevas oportunidades.
¿Por qué la crisis de un banco paraguayo afecta a trabajadores colombianos?
La conexión está en la estructura empresarial del Grupo Vázquez.
Este conglomerado tiene operaciones en diferentes actividades económicas, entre ellas el sector financiero y el tecnológico. Ueno Bank es una de sus principales entidades financieras, mientras que ITTI participa en el desarrollo y mantenimiento de soluciones tecnológicas utilizadas por las compañías del grupo.
Por esta razón, la intervención del banco terminó afectando a una empresa que depende de sus operaciones y de los servicios que presta a la entidad.
En otras palabras, aunque los trabajadores colombianos no necesariamente estaban contratados directamente por Ueno Bank, la crisis financiera de esta institución repercutió en la actividad de las compañías para las que prestaban sus servicios.
La dependencia de un cliente principal también representa un riesgo empresarial: cuando una entidad concentra una parte importante de la operación de una compañía proveedora, una interrupción de sus actividades puede afectar directamente los ingresos y la capacidad de mantener los puestos de trabajo.
La intervención de Ueno Bank: ¿qué ocurrió en Paraguay?
El origen de esta situación está en la decisión del Banco Central de Paraguay de intervenir Ueno Bank mediante un proceso de resolución, después de detectar graves problemas en sus indicadores financieros.
La entidad presentó un deterioro de su nivel de solvencia, que llegó al 5,56 %, una cifra inferior al mínimo regulatorio del 12 % exigido por las autoridades financieras paraguayas.
La intervención implicó la suspensión de sus operaciones habituales y dejó temporalmente a millones de clientes sin acceso normal a sus cuentas y depósitos.
Ueno Bank tenía aproximadamente 2,9 millones de clientes y administraba recursos por cientos de millones de dólares, incluidos depósitos de particulares y recursos de entidades públicas.
La decisión también provocó una crisis institucional y judicial en Paraguay, debido a las investigaciones sobre posibles irregularidades financieras y operaciones con empresas relacionadas con el conglomerado empresarial.
Las autoridades comenzaron a revisar las condiciones en las que se otorgaron determinados créditos, la situación patrimonial de la entidad y las responsabilidades de sus directivos.
La crisis no solamente afectó a los usuarios del banco, sino también a otras empresas vinculadas al grupo, cuyos trabajadores comenzaron a experimentar interrupciones en sus actividades.
Los trabajadores también temen quedarse sin prestaciones y liquidaciones
Otro de los puntos que genera preocupación es la situación jurídica de los empleados.
Algunos colombianos tienen contratos de prestación de servicios, mientras que otros fueron vinculados mediante mecanismos de contratación internacional.
Esto significa que no todos necesariamente cuentan con las mismas condiciones laborales ni tienen las mismas vías para reclamar los pagos pendientes.
Los trabajadores que utilizan plataformas como Deel esperan recibir información sobre las responsabilidades de cada empresa involucrada y los mecanismos disponibles para exigir el cumplimiento de sus contratos.
La incertidumbre también está relacionada con posibles indemnizaciones, liquidaciones y otros conceptos que podrían generarse si se produce una terminación de los vínculos contractuales.
Algunos empleados han considerado buscar asesoría jurídica para estudiar posibles acciones individuales o colectivas, especialmente si se confirma que la empresa no realizará los pagos correspondientes.
Sin embargo, varios prefieren esperar una comunicación oficial antes de tomar decisiones definitivas.
El temor a perder el único ingreso familiar
La situación tiene un impacto que va más allá de las oficinas y los proyectos tecnológicos.
Para algunos trabajadores, el salario que reciben de estas compañías constituye su principal fuente de ingresos y permite cubrir gastos básicos como alimentación, vivienda, transporte, educación y obligaciones financieras.
Una de las empleadas entrevistadas manifestó su preocupación por compañeros que recientemente habían formado una familia o adquirido compromisos económicos importantes.
Otros trabajadores señalaron que cuentan con ahorros para afrontar algunos meses sin ingresos, pero reconocen que no saben cuánto tiempo podría extenderse la crisis ni cuánto tardarían en conseguir otro empleo con condiciones similares.
La situación también ha generado preocupación entre los equipos que trabajan desde diferentes países de América Latina, pues la incertidumbre no se limita a Colombia.
En grupos de comunicación internos participan empleados de Paraguay, Argentina y otras naciones, quienes intercambian información y buscan respuestas sobre el futuro de la compañía.
La crisis también golpea a trabajadores de Argentina
El impacto de la intervención de Ueno Bank se ha extendido a otras operaciones internacionales del grupo.
En Argentina, cerca de 940 trabajadores de ITTI también quedaron afectados por las dificultades de la compañía.
De acuerdo con información publicada por medios argentinos, una parte del personal recibió notificaciones de suspensión durante 30 días sin goce de sueldo, mientras que otros empleados fueron instruidos para continuar trabajando de manera remota.
La empresa habría reconocido que no contaba con los recursos necesarios para garantizar el pago de los salarios de octubre y que tampoco tenía asegurados los fondos para cubrir las remuneraciones de noviembre.
Esta situación evidencia que las consecuencias de la crisis financiera paraguaya están alcanzando diferentes áreas del conglomerado y que los problemas no se limitan exclusivamente a las operaciones bancarias.
¿Qué puede pasar ahora con los empleados colombianos?
Por ahora, los trabajadores colombianos permanecen a la espera de información oficial sobre la continuidad de sus contratos, el pago de los salarios pendientes y la reanudación de las operaciones.
Entre las alternativas que contemplan algunos empleados está buscar asesoría jurídica para determinar qué entidad debe responder por las obligaciones económicas y cuáles son los mecanismos disponibles para reclamar los recursos adeudados.
También esperan que la compañía aclare si se trata de una suspensión temporal de actividades o si existe la posibilidad de una reducción definitiva de su operación en Colombia.
Mientras tanto, la crisis de Ueno Bank demuestra cómo los problemas financieros de una entidad pueden tener repercusiones internacionales y afectar a trabajadores que, aunque no pertenecen directamente al sector bancario, dependen de las empresas que prestan servicios a estas instituciones.
Para los cerca de 200 colombianos que, según estimaciones de los propios empleados, estarían vinculados a compañías del conglomerado, la principal preocupación sigue siendo la misma: saber quién responderá por el dinero que ya trabajaron y qué pasará con sus empleos en los próximos días.

