Los cancilleres de Israel y Colombia inauguran la embajada.
Los cancilleres de Israel y Colombia inauguran la embajada en Jerusalén. X/@gidonsaar

Los cancilleres Omar Bula y Gideon Sa'ar encabezaron la apertura de la sede diplomática, una decisión impulsada por el presidente Abelardo de la Espriella que modifica la política exterior del país frente a Israel. El traslado también reaviva el debate internacional sobre el estatus de Jerusalén y las aspiraciones territoriales de israelíes y palestinos.

Colombia inauguró oficialmente este miércoles 14 de octubre su embajada en Jerusalén, en una ceremonia que contó con la participación del ministro de Relaciones Exteriores colombiano, Omar Bula Escobar, y su homólogo israelí, Gideon Sa'ar. El acto marca un nuevo capítulo en las relaciones bilaterales y concreta una de las promesas de política exterior del presidente Abelardo de la Espriella.

La nueva sede diplomática está bajo la dirección de Tania Gilinski, embajadora de Colombia en Israel. Con esta decisión, el país se incorpora al reducido grupo de naciones que mantienen su embajada en Jerusalén, mientras que la mayoría de los Estados conserva sus representaciones diplomáticas en Tel Aviv debido a la controversia internacional sobre el estatus de la ciudad.

Durante la inauguración, Sa'ar calificó la jornada como una fecha histórica para las relaciones entre ambos países y agradeció al mandatario colombiano por cumplir su compromiso de trasladar la representación diplomática. Por su parte, Bula sostuvo que la apertura constituye un paso concreto para reconstruir los vínculos bilaterales, después de las tensiones que marcaron la relación durante el Gobierno de Gustavo Petro.

Un cambio frente a la política exterior del Gobierno anterior

La apertura de la embajada representa un cambio significativo frente a la postura adoptada por la administración de Gustavo Petro, quien rompió las relaciones diplomáticas con Israel en mayo de 2024, en rechazo a la ofensiva militar israelí en la Franja de Gaza y a sus consecuencias humanitarias.

Con la llegada de Abelardo de la Espriella a la Presidencia, el Gobierno colombiano impulsó el restablecimiento de los vínculos diplomáticos y anunció una nueva etapa de cooperación con Israel. La apertura en Jerusalén se convirtió en uno de los principales símbolos de ese viraje.

El traslado también busca ampliar los canales de comunicación entre ambos gobiernos y fortalecer la presencia institucional colombiana en territorio israelí. La Cancillería ha señalado que la nueva etapa estará orientada a promover oportunidades de cooperación, inversión e intercambio de conocimiento.

La decisión, sin embargo, tiene implicaciones que van más allá de la ubicación física de una embajada. La ciudad de Jerusalén ocupa un lugar central en las reivindicaciones nacionales, políticas y religiosas de israelíes y palestinos, por lo que el establecimiento de una sede diplomática allí tiene un significado político considerable.

¿Por qué es polémica la ubicación de la embajada?

Jerusalén es una ciudad cuyo estatus internacional continúa siendo objeto de controversia. Israel la considera su capital, mientras que los palestinos reclaman Jerusalén Oriental como capital de un futuro Estado palestino.

Israel tomó el control de Jerusalén Oriental durante la Guerra de los Seis Días, en 1967, y posteriormente extendió su legislación y administración a esa zona. La anexión no ha sido reconocida por la mayoría de la comunidad internacional, y Naciones Unidas mantiene una posición contraria al reconocimiento de medidas que alteren unilateralmente el estatus de los territorios ocupados.

Por esta razón, durante décadas numerosos países han mantenido sus embajadas en Tel Aviv, evitando trasladarlas a Jerusalén antes de que exista una solución política ampliamente aceptada sobre el futuro de la ciudad.

Colombia ya había tenido su representación diplomática en Jerusalén, pero la trasladó a Tel Aviv hace aproximadamente 46 años. La inauguración de este miércoles devuelve la sede a la ciudad y sitúa al país entre las naciones que han optado por establecer allí su representación ante Israel.

La decisión ha sido recibida por las autoridades israelíes como una señal de respaldo diplomático. Al mismo tiempo, se produce en un contexto regional marcado por el conflicto en Gaza y por las diferencias internacionales sobre el reconocimiento de la soberanía y las fronteras.

Seguridad, tecnología y cooperación económica

La reapertura de la embajada forma parte de una agenda bilateral más amplia. Según la Cancillería colombiana, las conversaciones con Israel buscan impulsar la cooperación en seguridad, inteligencia estratégica, lucha contra el crimen transnacional, ciberseguridad y transferencia tecnológica.

También se contemplan oportunidades en agricultura, salud, ciencia, innovación y comercio. El Gobierno colombiano ha manifestado interés en ampliar y diversificar sus exportaciones, con productos como café, flores, agroalimentos, textiles y productos químicos, además de promover inversiones en sectores tecnológicos.

La visita oficial de Bula a Israel, programada entre el 13 y el 16 de octubre, incluye encuentros diplomáticos y actividades relacionadas con la atención a ciudadanos colombianos y con el fortalecimiento de la relación bilateral.

La agenda se desarrolla en un momento en el que ambos gobiernos buscan recuperar los mecanismos de cooperación que quedaron afectados durante la ruptura diplomática. La nueva representación en Jerusalén pretende facilitar el diálogo institucional y la atención consular, además de servir como plataforma para impulsar los acuerdos entre los dos países.

También se reactivan los vínculos comerciales

La inauguración de la embajada coincide con el anuncio de la recuperación de la relación comercial entre Colombia e Israel. Según informó Reuters este 14 de octubre, el Gobierno colombiano también restableció un acuerdo de libre comercio que había sido suspendido, como parte de una estrategia más amplia para recomponer los vínculos económicos y diplomáticos.

La medida podría abrir una nueva etapa de diálogo sobre el intercambio de bienes y servicios, aunque sus efectos dependerán de la implementación de los compromisos comerciales, las condiciones del mercado y la evolución de las relaciones entre ambos países.

La reactivación económica se suma a los temas de seguridad y tecnología que forman parte de la agenda bilateral. No obstante, los anuncios y los acuerdos deberán traducirse en acciones concretas para determinar su impacto sobre las empresas, las exportaciones y las oportunidades de inversión.

Un paso diplomático con repercusiones internacionales

Con la inauguración de la embajada en Jerusalén, el Gobierno de Abelardo de la Espriella formaliza una de las principales decisiones de su nueva política hacia Israel. La medida fortalece la presencia diplomática colombiana en la ciudad y envía una señal política sobre la orientación que la administración busca dar a sus relaciones internacionales.

Sin embargo, la decisión también coloca a Colombia en el centro de un debate diplomático sensible. El estatus de Jerusalén sigue ligado a las negociaciones sobre el conflicto israelí-palestino, y la posición de los distintos países frente a la ciudad continúa siendo un asunto de relevancia internacional.

El alcance de este cambio dependerá de la capacidad de ambos gobiernos para convertir la apertura de la sede en acuerdos concretos de cooperación y comercio, así como de la manera en que Colombia gestione sus relaciones con otros actores de Oriente Medio.

Por ahora, la inauguración marca el inicio de una nueva etapa en la relación entre Bogotá y Jerusalén, con una agenda que combina diplomacia, seguridad, tecnología y comercio, en medio de un escenario regional complejo y de profundas diferencias internacionales sobre el futuro de la ciudad.