Arturo Calle alerta por suplantación de marca y competencia de Temu y Shein: advierte pérdida de empleos
El empresario aseguró que su compañía ha reducido 1.300 puestos de trabajo y pidió revisar las reglas tributarias, aduaneras y de protección de marcas.

El empresario expuso ante el Congreso los efectos que, según afirmó, están generando las ventas de productos importados a bajo costo y la comercialización de artículos que imitan marcas colombianas. Aseguró que su compañía ha reducido puestos de trabajo en medio de la presión sobre la industria textil.
El empresario colombiano Arturo Calle lanzó una advertencia sobre los desafíos que enfrenta la industria nacional de confecciones ante el crecimiento de plataformas de comercio electrónico como Temu y Shein. Durante una audiencia pública en la Comisión Tercera de la Cámara de Representantes, señaló que la competencia de productos importados a bajo precio y la suplantación de marcas están afectando a las empresas que producen y comercializan prendas y accesorios en el país.
La audiencia fue convocada por iniciativa del representante a la Cámara Jhon Jairo Berrío, de Antioquia, con el propósito de analizar las consecuencias que este modelo de comercio está generando para los fabricantes y comerciantes colombianos.
En la discusión, empresarios del sector pidieron revisar las condiciones tributarias y aduaneras bajo las cuales ingresan al país numerosos paquetes provenientes del exterior. Su preocupación se centra en las diferencias entre las obligaciones que asumen las compañías nacionales y las que pueden aplicarse a determinadas importaciones de bajo valor.

Arturo Calle expuso el impacto en el empleo
Durante su intervención, Arturo Calle compartió cifras relacionadas con los ajustes laborales que ha tenido que realizar su empresa. Según explicó, las plantas de producción ubicadas en Pereira han reducido 1.200 empleos. Además, señaló que en las áreas administrativas se recortaron otros 100 puestos y que existe la posibilidad de eliminar 100 más, aunque aseguró que la compañía continúa buscando alternativas para reducir gastos y evitar nuevas salidas.
El empresario manifestó su preocupación por las consecuencias que esta situación puede tener sobre la producción nacional y el empleo formal. Desde su perspectiva, las empresas colombianas enfrentan dificultades para competir cuando deben asumir costos de fabricación, contratación y operación que no necesariamente recaen de la misma manera sobre todos los vendedores que participan en el mercado.
Sus declaraciones ponen nuevamente sobre la mesa el debate acerca de cómo equilibrar el crecimiento del comercio digital con la protección de la industria manufacturera y los puestos de trabajo que esta genera.
La suplantación de marca, otra preocupación para el sector
Además de la competencia por precios, Calle señaló la comercialización de productos que utilizan de manera presuntamente indebida la identidad de marcas reconocidas.
Como ejemplo, mostró durante la audiencia un bolso que llevaba el sello de Arturo Calle y que, según explicó, se ofrecía en plataformas digitales por aproximadamente $36.934. El empresario contrastó ese precio con los costos que representa para una compañía formal fabricar y comercializar un artículo original.
La situación plantea interrogantes sobre la protección de la propiedad industrial y los mecanismos disponibles para impedir que terceros utilicen nombres, logotipos o elementos distintivos sin autorización. Para las marcas afectadas, estas prácticas pueden perjudicar su reputación, confundir a los compradores y generar pérdidas comerciales.
Es importante distinguir, sin embargo, entre la venta de productos económicos y la falsificación: no todos los artículos comercializados en plataformas internacionales infringen derechos de marca. La presunta suplantación debe evaluarse a partir de las características de cada producto y de las pruebas correspondientes.
¿Qué es el régimen de minimis y por qué genera debate?
Uno de los puntos centrales de la discusión es el denominado régimen de minimis, una figura del comercio internacional que permite establecer umbrales de valor por debajo de los cuales ciertos envíos pueden recibir tratamientos aduaneros simplificados o quedar exentos de determinados tributos, según las normas aplicables.
Los empresarios que participaron en la audiencia cuestionaron el uso de este mecanismo en el comercio electrónico internacional. Argumentan que la entrada de grandes cantidades de paquetes de bajo valor puede generar una diferencia competitiva frente a los importadores tradicionales y las empresas que fabrican en Colombia.
También expresaron inquietudes sobre posibles operaciones de triangulación comercial, mediante las cuales las mercancías pasan por países con acuerdos comerciales para intentar obtener beneficios arancelarios. La aplicación de preferencias depende de las reglas de origen y de los requisitos establecidos en cada acuerdo; por tanto, el tránsito por un país con tratado no garantiza por sí solo una exención.
El debate consiste en determinar cómo deben aplicarse los controles tributarios y aduaneros a las compras digitales sin obstaculizar innecesariamente el comercio legítimo ni trasladar cargas desproporcionadas a los consumidores.
Temu y Shein, en el centro de la discusión
Plataformas como Temu y Shein han ganado presencia entre los consumidores por sus catálogos amplios, la facilidad de compra desde el celular y sus precios competitivos. Este modelo permite acceder a una gran variedad de productos, pero también ha intensificado la discusión sobre las condiciones en que compiten los vendedores internacionales y las empresas locales.
Para el sector textil colombiano, el reto no se limita al precio final de las prendas. También involucra la capacidad de sostener la producción, conservar empleos formales, invertir en tecnología y competir con modelos de venta que conectan directamente a fabricantes extranjeros con compradores individuales.
La preocupación de los empresarios es que, si las diferencias de costos y obligaciones se mantienen, algunas compañías nacionales podrían verse obligadas a reducir operaciones, aplazar inversiones o disminuir sus plantas de personal.
No obstante, el crecimiento de estas plataformas también refleja cambios en los hábitos de consumo. Muchos compradores buscan precios bajos y variedad, por lo que cualquier medida regulatoria deberá considerar tanto la sostenibilidad de las empresas colombianas como los efectos sobre el acceso y el costo de los productos para los hogares.
¿Qué medidas piden los empresarios?
La audiencia pública abrió espacio para discutir posibles ajustes en la vigilancia aduanera, el tratamiento tributario de las importaciones de bajo valor y la protección de las marcas. Los empresarios buscan condiciones que permitan competir bajo reglas más equilibradas y fortalecer los mecanismos contra la comercialización de mercancías falsificadas.
El desafío para las autoridades será evaluar qué medidas pueden mejorar la fiscalización y proteger la producción nacional, sin desconocer los compromisos comerciales del país ni imponer barreras injustificadas a las compras legítimas por internet.
Las advertencias de Arturo Calle reflejan la preocupación de una parte de la industria colombiana ante la transformación del comercio minorista. El debate que ahora se desarrolla en el Congreso podría contribuir a definir cómo responder al avance de las plataformas digitales y, al mismo tiempo, preservar el empleo, la formalidad empresarial y la competitividad de los fabricantes nacionales.

