Colombia busca alivio arancelario con Estados Unidos: así avanza el acuerdo que podría beneficiar a los exportadores
Las conversaciones podrían beneficiar a sectores como el floricultor, aunque todavía no se conocen los productos cobijados ni las condiciones finales del eventual pacto.

El Gobierno busca mejorar las condiciones de acceso de los productos colombianos al mercado estadounidense y reducir los gravámenes que afectan a sectores exportadores. La negociación contempla ajustes arancelarios y compromisos comerciales, pero todavía no se conoce el texto definitivo del acuerdo.
Colombia y Estados Unidos avanzan en las negociaciones de un Acuerdo sobre Comercio Recíproco (ART, por sus siglas en inglés), una iniciativa que busca revisar las condiciones del intercambio comercial entre ambos países y abrir la puerta a mejores condiciones para determinados productos colombianos en el mercado estadounidense.
La negociación es relevante para la economía nacional porque Estados Unidos es uno de los principales destinos de las exportaciones colombianas. Sectores como el floricultor, que depende en buena medida de las ventas internacionales, siguen de cerca los avances de las conversaciones y las posibilidades de reducir los costos asociados a los aranceles.
El objetivo de Colombia es conseguir mejores condiciones para sus exportaciones, mientras que Washington podría plantear compromisos adicionales en materia comercial, regulatoria y de control de mercancías.
Sin embargo, las conversaciones continúan en curso. Por ahora, no se ha divulgado el documento definitivo que permita establecer con precisión qué productos se beneficiarían, cuáles serían las obligaciones de cada país y cuándo entrarían en vigor los eventuales cambios.
¿Qué productos colombianos están pagando aranceles?
Según cifras de AmCham Colombia citadas por Semana, el 20,8 % de los productos que Colombia exporta a Estados Unidos está sujeto a un arancel del 12,5 %. En contraste, el 72,4 % ingresa al mercado estadounidense con arancel cero.
Estas cifras muestran que las condiciones arancelarias no son iguales para todos los bienes colombianos. Por ello, uno de los objetivos de la negociación es identificar oportunidades para mejorar el acceso de los productos que enfrentan gravámenes adicionales.
Entre los sectores atentos al resultado está el floricultor, debido a la importancia del mercado estadounidense para las exportaciones de flores colombianas. Una reducción de los costos arancelarios podría mejorar las condiciones comerciales de las empresas exportadoras, aunque el efecto concreto dependerá de los productos incluidos en el eventual acuerdo y de las condiciones que finalmente se pacten.
Es importante precisar que no todos los productos colombianos pagan el mismo arancel y que las cifras mencionadas corresponden a las categorías reportadas por AmCham. Por eso, no sería correcto afirmar que la totalidad de las exportaciones nacionales está sometida al gravamen del 12,5 %.

¿En qué consiste el Acuerdo sobre Comercio Recíproco?
El Acuerdo sobre Comercio Recíproco es un instrumento mediante el cual los dos países buscan negociar compromisos específicos para facilitar el intercambio de bienes y mejorar las condiciones de acceso a sus respectivos mercados.
La negociación puede abarcar diferentes asuntos, entre ellos:
- Aranceles: revisión de los gravámenes aplicados a determinados productos y posibles ajustes para mejorar su competitividad.
- Acceso a mercados: condiciones bajo las cuales los bienes colombianos pueden ingresar a Estados Unidos y los estadounidenses llegar a Colombia.
- Barreras no arancelarias: revisión de requisitos, controles y disposiciones regulatorias que pueden dificultar el comercio.
- Reglas y controles comerciales: compromisos relacionados con el origen, la producción y la comercialización de mercancías.
- Seguridad económica: medidas orientadas a responder a preocupaciones sobre las cadenas de suministro y las prácticas comerciales.
El alcance definitivo dependerá de los compromisos que acepten ambos gobiernos. En consecuencia, la negociación no garantiza por sí sola que se eliminen todos los aranceles ni que cada sector exportador obtenga beneficios inmediatos.
El trabajo forzoso, uno de los asuntos que entró en la discusión
Uno de los antecedentes importantes de las conversaciones es la preocupación de Estados Unidos por los controles destinados a impedir el ingreso de mercancías elaboradas total o parcialmente mediante trabajo forzoso en terceros países.
El arancel del 12,5 % aplicado a determinados productos colombianos se relaciona con las medidas adoptadas por Washington ante lo que considera insuficiencias en los controles para evitar la importación de bienes producidos bajo esas condiciones.
En respuesta, el Gobierno colombiano expidió a finales de septiembre el Decreto 1444 de 2026, que prohíbe la importación de mercancías producidas total o parcialmente mediante trabajo forzoso u obligatorio.
Esta disposición forma parte del contexto de la negociación, pues apunta a responder a una de las preocupaciones comerciales planteadas por Estados Unidos. No obstante, la eliminación de un arancel específico dependerá de las decisiones que adopte Washington y de las condiciones que se establezcan en el proceso bilateral.
Por esa razón, la expedición del decreto no significa automáticamente que todos los gravámenes adicionales vayan a desaparecer.
¿El nuevo acuerdo reemplazaría el TLC entre Colombia y Estados Unidos?
No. El eventual Acuerdo sobre Comercio Recíproco no sustituye automáticamente el Tratado de Libre Comercio (TLC) vigente entre Colombia y Estados Unidos.
El acuerdo comercial bilateral, conocido formalmente como Acuerdo de Promoción Comercial, entró en vigor el 15 de mayo de 2012 y continúa siendo el marco jurídico principal de la relación comercial entre los dos países.
Ese tratado regula diferentes aspectos del intercambio económico, incluidos el comercio de bienes y servicios, la inversión, las compras públicas y la propiedad intelectual, además de compromisos laborales y ambientales.
El nuevo instrumento tendría un alcance más focalizado en asuntos específicos que ambos gobiernos buscan resolver o renegociar. Su relación con el TLC dependerá de los términos acordados y de los procedimientos jurídicos correspondientes.
La diferencia es importante: no se trata de comenzar desde cero la relación comercial, sino de negociar nuevas condiciones sobre determinados asuntos dentro de un vínculo económico que ya cuenta con reglas establecidas.
¿Qué podría ganar Colombia con la negociación?
Uno de los principales beneficios potenciales sería mejorar la competitividad de las exportaciones colombianas en Estados Unidos. Si determinados productos logran una reducción o eliminación de los aranceles adicionales, podrían ingresar al mercado con menores costos tributarios.
Esto podría favorecer a empresas exportadoras, especialmente en sectores que dependen de precios competitivos y de una demanda internacional estable.
Entre los posibles efectos se encuentran:
- Mejores condiciones para competir con productos provenientes de otros países.
- Menores costos arancelarios para las mercancías que queden cobijadas por los cambios.
- Oportunidades para ampliar las ventas de empresas colombianas en Estados Unidos.
- Mayor previsibilidad para los exportadores, si se establecen reglas comerciales claras y duraderas.
Sin embargo, estos resultados no están garantizados. El efecto real dependerá de los productos incluidos, de los requisitos que deban cumplir las empresas y de la forma en que se implementen las decisiones.
Además, una reducción arancelaria no necesariamente se traduce de inmediato en mayores exportaciones, pues también influyen la demanda estadounidense, la tasa de cambio, los costos logísticos y la capacidad productiva de las empresas colombianas.
¿Qué podría exigir Estados Unidos?
Aunque los términos definitivos todavía no se conocen, las conversaciones pueden incluir compromisos relacionados con el acceso a mercados, las barreras comerciales, los controles sobre el origen de los productos y otras disposiciones regulatorias.
El asunto del trabajo forzoso es uno de los puntos relevantes del contexto actual. Washington busca que existan mecanismos para evitar que mercancías producidas bajo esas condiciones ingresen a su mercado, mientras Colombia debe determinar cómo cumplir los compromisos que eventualmente se establezcan.
Por ahora, no es posible afirmar que Estados Unidos haya impuesto una lista definitiva de exigencias ni que Colombia haya aceptado todas las condiciones que podrían plantearse. La negociación técnica deberá precisar los puntos de desacuerdo y las obligaciones que cada parte estaría dispuesta a asumir.
El resultado también dependerá de cómo se equilibren los intereses de ambos países: Colombia busca mejorar las condiciones para sus exportaciones, mientras Estados Unidos procura atender sus prioridades comerciales y regulatorias.
La negociación entra en una etapa decisiva
El ministro de Comercio, Industria y Turismo, Mauricio Gómez Amín, ha señalado que las conversaciones avanzan y que existe voluntad política para alcanzar entendimientos. A comienzos de octubre, el funcionario anticipó una nueva etapa de reuniones técnicas para revisar los puntos críticos de la negociación.
El Gobierno colombiano busca avanzar hacia un acuerdo que fortalezca la relación económica bilateral y permita resolver las dificultades que enfrentan determinados productos nacionales en el mercado estadounidense.
No obstante, mientras no se publique el texto definitivo, los exportadores deberán esperar para conocer qué bienes quedarán cobijados, cuáles serán los requisitos y desde qué fecha comenzarían a aplicarse los eventuales beneficios.
En conclusión, el Acuerdo sobre Comercio Recíproco representa una oportunidad para revisar las condiciones de acceso de los productos colombianos a Estados Unidos, pero su impacto dependerá de los compromisos que se concreten. La negociación podría aliviar los costos para algunos sectores exportadores; sin embargo, todavía no existe certeza sobre el alcance de las reducciones arancelarias ni sobre todas las condiciones que acompañarían el acuerdo.

