Las finanzas públicas están al filo del precipicio: analistas advierten sobre el nuevo Presupuesto 2027 en Asobancaria

El sector servicios lideró el crecimiento de la economía colombiana
El sector servicios lideró el crecimiento de la economía colombiana en abril, con un aporte clave de actividades como salud, educación y administración pública. Colprensa

En el marco de la Convención Bancaria de Asobancaria, celebrada en Cartagena, analistas del sector económico coincidieron en que el nuevo proyecto de Presupuesto General de la Nación para 2027 abrió serios interrogantes sobre el estado de las finanzas públicas colombianas, el nivel de deuda que el país necesitará y la capacidad del Gobierno para presentar una senda creíble de ajuste fiscal.

Una sorpresa que no fue positiva

César Pabón, de Corficolombiana, afirmó que el monto presentado por el Gobierno fue recibido como una sorpresa frente a las expectativas del mercado. "Es una sorpresa. Realmente hemos oído hablar al ministro de Hacienda de un ajuste, lo cual implicaba que naturalmente esperaba el mercado una reducción del monto de presupuesto, pero por el contrario vemos que el presupuesto incrementó", explicó el analista. Según detalló, el presupuesto inicialmente contemplado era de $574 billones, mientras que la propuesta finalmente presentada asciende a $636 billones, un aumento cercano a $60 billones frente a lo proyectado originalmente por el gobierno anterior.

Pabón sostuvo que parte de la explicación puede estar relacionada con el "sinceramiento" de las cuentas fiscales, un mensaje que —dijo— ha venido transmitiendo el Ministerio de Hacienda. "Si bien el presupuesto previo sugerido inicialmente por el gobierno era de $574 billones, había muchas deudas ocultas y muchos temas por pagar que probablemente están incorporados en este proyecto de presupuesto", señaló. Sin embargo, advirtió que las cifras muestran un margen muy limitado para hacer ajustes, dada la inflexibilidad estructural del gasto público. "Cuando uno ve las cifras presentadas por el Gobierno, realmente estamos en una crisis porque el espacio de maniobra es muy difícil", afirmó, y agregó: "Las finanzas públicas del país están al filo del precipicio y justamente este presupuesto presentado por el Gobierno lo demuestra, lo confirma".

Un déficit que podría acercarse al 9% del PIB

De acuerdo con la lectura de Pabón, sin un ajuste fiscal el déficit del Gobierno Nacional Central podría acercarse al 9% del PIB; con el ajuste planteado en el proyecto, la cifra rondaría el 7,5% del PIB. "En cualquier caso es una cifra históricamente alta. Esto demuestra la alta inflexibilidad, pero más que eso, el problema fiscal tan grande que tiene el país en este momento", sostuvo. El analista también señaló la necesidad de financiar cerca de $150 billones en deuda como uno de los puntos que más seguirán los mercados en los próximos meses, y advirtió que el país "más pronto que tarde" tendrá que abrir la puerta a una nueva discusión tributaria, aunque insistió en no seguir cargando el peso fiscal sobre las empresas formales, sugiriendo en cambio revisar impuestos a sectores que hoy no tributan.

Anif: "La situación es mucho peor" de lo que se pensaba

Por su parte, José Ignacio López, presidente de Anif, coincidió en que el presupuesto refleja la compleja realidad fiscal del país, y destacó que el Gobierno entrante haya decidido sincerar esas cuentas. "Sabemos que el gobierno saliente había producido unas cifras que para este año y para el próximo año no eran creíbles. Los analistas y los inversionistas no creían en las cifras fiscales del saliente gobierno y este gobierno entrante está sincerando esas cuentas fiscales", explicó. No obstante, advirtió que ese ejercicio de transparencia deja ver una situación más difícil de lo estimado: "Al sincerar las cuentas fiscales nos damos cuenta de que la situación es mucho peor y la pregunta es cuál va a ser el esfuerzo fiscal que este gobierno va a tener que hacer en materia de recorte de gasto para producir algo que sea financiable".

López indicó que, con cifras gruesas, el déficit fiscal de 2027 podría llegar hasta $200 billones si no se toman medidas adicionales. Aunque el Gobierno ha planteado una reforma fiscal cercana a dos puntos del PIB, el presidente de Anif advirtió que el déficit "podría superar el 7% del PIB el próximo año", lo que implicaría, a cuentas gruesas, cerca de $120 billones en mayor deuda, "que va a tener un efecto en la economía del país". Consultado sobre si ese recorte de gasto será suficiente, López fue cauto: "No está tan claro que vaya a ser tan fácil financiar un déficit de 7 puntos del PIB", por lo que planteó que el país podría necesitar más instrumentos, ya sea una nueva discusión tributaria —que el Gobierno hasta ahora ha descartado— o un recorte de gasto todavía más ambicioso.

Mercados cautelosos y una deuda que se acerca al límite

López advirtió que los mercados financieros se mostrarán más cautelosos tras conocerse el presupuesto, y que la deuda pública colombiana ya mostró cierto nivel de nerviosismo apenas se conoció la noticia. Si no hay acción de política —ni los recortes de gasto anunciados por el Gobierno ni nuevas fuentes de ingreso—, el país podría terminar 2027 con una deuda cercana a 66 puntos del PIB, un nivel que estaría cerca del umbral de 71% del PIB establecido como referencia en la regla fiscal colombiana. "A partir de allí puede ser muy difícil volver a niveles anteriores e incluso podríamos estar en una situación de insostenibilidad de deuda", advirtió.

Sobre la búsqueda de financiamiento con banca multilateral y organismos como el Fondo Monetario Internacional, López señaló que esa estrategia puede ayudar a diversificar las fuentes de recursos —incluso con costos más bajos—, pero no corrige estructuralmente el déficit. Insistió en que Colombia necesita un plan de ajuste plurianual concreto, que podría tomar entre cuatro y ocho años, y concluyó que el mayor reto del Gobierno será producir un plan fiscal "creíble para los mercados financieros", más allá de lo que en este momento piensen las calificadoras de riesgo, que —dijo— se mantienen "en un compás de espera" a la espera de mayor claridad por parte del Ejecutivo.