Hallan sin vida a tres de las cinco personas secuestradas en Ataco, Tolima
Las víctimas serían tres de los cinco hombres desaparecidos en zona rural del municipio. La Gobernación pidió reforzar la seguridad e investigar los hechos.

El hallazgo de tres cuerpos en el río Saldaña agravó la crisis de seguridad que atraviesa el municipio de Ataco, en el sur del Tolima. Las víctimas serían tres de los cinco hombres reportados como secuestrados en zona rural de esa localidad durante los últimos días, en una serie de hechos violentos que ha llevado a las autoridades departamentales a solicitar medidas urgentes de protección para la población.
La información fue reportada el jueves 29 de octubre por medios regionales y nacionales. De acuerdo con los primeros informes, los cuerpos fueron encontrados en sectores del río Saldaña correspondientes a los municipios de Coyaima y Ortega.
Las víctimas fueron identificadas preliminarmente como Duber Guluma Navarro, Darwin Soto y Robinson Merchán, campesinos que también se dedicaban a la minería artesanal. La identificación y las circunstancias de las muertes deben establecerse mediante los procedimientos de las autoridades judiciales y forenses.
Mientras avanzan las investigaciones, continúa la incertidumbre sobre el paradero de José Albeiro Quintero y Anderson Gutiérrez, las otras dos personas incluidas en el reporte inicial de cinco hombres presuntamente secuestrados.
Una secuencia de hechos violentos
La situación se hizo pública durante el fin de semana anterior, cuando se conocieron los homicidios de Laura Ximena Quintero Soto, de 16 años, y Arquímedes Perdomo González, de 25, en una zona rural de Ataco.
Posteriormente, familiares y habitantes de la región denunciaron la desaparición de cinco hombres. La Gobernación del Tolima señaló al Frente Gerónimo Galeano, perteneciente a las disidencias de las FARC, como presunto responsable de la retención y exigió garantías para la vida e integridad de los afectados.
El hallazgo de los tres cuerpos aumentó la preocupación en la región. Sin embargo, las circunstancias que rodearon cada uno de los homicidios y su posible relación con las desapariciones deben ser esclarecidas por la Fiscalía y las demás autoridades competentes.
La sucesión de estos hechos ha generado temor entre los habitantes de Ataco y las comunidades rurales cercanas, que enfrentan riesgos asociados con la presencia de estructuras armadas ilegales y las disputas por actividades económicas en el territorio.
La Gobernación pide reforzar la seguridad
La gobernadora del Tolima, Adriana Magali Matiz, calificó los hechos como una masacre y pidió al Gobierno nacional adoptar medidas inmediatas para contener la violencia en el sur del departamento.
Presidente @ABDELAESPRIELLA , ¡Ataco y el sur del Tolima están en alerta y necesitamos acciones contundentes YA! pic.twitter.com/biDtDnWNoJ
— Adriana Magali Matiz 🇨🇴 (@AdrianaMatizTol) October 29, 2026
Entre sus solicitudes se encuentran reforzar la presencia de la Fuerza Pública, evaluar la militarización de Ataco y sus principales corredores rurales y disponer nuevamente de unidades de la Fuerza de Despliegue Rápido en el departamento.
La mandataria relacionó preliminarmente la escalada violenta con el avance de la minería ilegal en Ataco, Chaparral y otros municipios del sur del Tolima. Según su posición, las rentas derivadas de estas actividades pueden contribuir al financiamiento de estructuras criminales.
Esta hipótesis deberá ser examinada por las autoridades investigativas. Aunque la minería ilegal ha sido señalada por las autoridades regionales como un factor de riesgo para la seguridad, no es posible atribuirle de manera definitiva la causa de cada homicidio sin los resultados de las investigaciones.
La Gobernación también ha solicitado celeridad en la búsqueda de las personas cuyo paradero continúa sin esclarecerse y coordinación entre las autoridades departamentales y nacionales.
Ayer le pedí al Gobierno Nacional que pusiera sus ojos en Ataco y el sur del Tolima y hoy recibí una llamada directa del presidente de la República @ABDELAESPRIELLA , quien me informó que se está organizando una intervención integral para atender la situación de orden público.… pic.twitter.com/iHOhewpwcz
— Adriana Magali Matiz 🇨🇴 (@AdrianaMatizTol) October 29, 2026
La Defensoría había advertido sobre los riesgos
La Defensoría del Pueblo pidió el 27 de octubre una respuesta institucional urgente ante los homicidios y las denuncias de presunto secuestro en Ataco.
La entidad solicitó a la Fiscalía priorizar las investigaciones, verificar el paradero de las cinco personas reportadas como privadas de la libertad y adoptar medidas para proteger a familiares, testigos y comunidades que puedan estar expuestos a amenazas.
La Defensoría recordó que las autoridades tienen la obligación de prevenir vulneraciones de los derechos a la vida, la libertad, la integridad y la seguridad. También advirtió sobre la necesidad de brindar acompañamiento a las personas afectadas por estos hechos.
La intervención de las instituciones resulta especialmente importante en territorios donde la población civil puede quedar expuesta a intimidaciones, restricciones a la movilidad y otras formas de violencia ejercidas por grupos armados.
El desafío de proteger a la población rural
La situación de Ataco refleja las dificultades de seguridad que enfrentan algunas comunidades del sur del Tolima. En estos territorios, las actividades económicas informales, las disputas por recursos y la presencia de organizaciones armadas pueden coincidir con una capacidad institucional limitada para prevenir la violencia.
Sin embargo, la respuesta no puede limitarse a medidas de fuerza. La investigación judicial, la protección de las comunidades, la atención a las familias de las víctimas y la presencia permanente de las instituciones también son necesarias para reducir los riesgos y evitar nuevos hechos violentos.
La prioridad inmediata es establecer las circunstancias de las muertes, esclarecer quiénes participaron en los secuestros denunciados y determinar el paradero de las dos personas que continúan sin ser localizadas.
Las autoridades deberán informar los resultados de las diligencias de identificación forense y de las investigaciones penales a medida que se conozcan. Hasta entonces, es fundamental distinguir entre los hechos reportados, las hipótesis sobre los responsables y las conclusiones que puedan establecerse judicialmente.
El caso deja una preocupación urgente para el departamento: garantizar que las comunidades rurales puedan desarrollar sus actividades cotidianas sin temor a ser víctimas de secuestros, homicidios o amenazas. La respuesta institucional deberá traducirse en protección efectiva para la población y avances verificables en el esclarecimiento de los hechos.

