Esta es la primera imagen que se conoce.
Esta es la primera imagen que se conoce después del ataque. API

Un grupo armado atacó una instalación militar en el norte del Cauca utilizando artefactos explosivos tipo tatuco. El hecho se suma a una serie de acciones violentas contra la Fuerza Pública que mantienen en alerta a las comunidades de esta zona del departamento.

Un nuevo ataque contra la Fuerza Pública volvió a generar preocupación en el norte del Cauca. Una base militar ubicada en el municipio de Miranda fue blanco de una acción con artefactos explosivos tipo tatuco, utilizados por estructuras armadas ilegales que mantienen presencia en esta región.

De acuerdo con la información conocida sobre el hecho, los responsables utilizaron estos artefactos para intentar afectar las instalaciones y a los uniformados que permanecían en la zona. La situación provocó momentos de tensión y activó los protocolos de seguridad de las tropas.

El ataque ocurre en un departamento que durante los últimos meses ha registrado una intensificación de las acciones armadas contra unidades militares y policiales, particularmente mediante el uso de drones y explosivos improvisados.

Los tatucos, una de las armas utilizadas por los grupos armados

Los denominados tatucos son artefactos explosivos improvisados que han sido empleados durante años por diferentes estructuras armadas ilegales para atacar instalaciones de la Fuerza Pública y otros objetivos.

En el Cauca, las autoridades han identificado la fabricación y almacenamiento de este tipo de elementos como parte de las capacidades utilizadas por las disidencias para desarrollar ataques en diferentes municipios.

En una operación realizada anteriormente en el norte del departamento, el Ejército informó sobre la ubicación de un complejo utilizado para fabricar explosivos. En aquella acción fueron incautados cientos de granadas artesanales, decenas de artefactos explosivos, pólvora y otros elementos empleados para su fabricación.

Según el Ejército, algunos de estos explosivos también son adaptados para ser utilizados mediante drones, una modalidad que se ha convertido en una de las principales amenazas para las tropas desplegadas en el suroccidente colombiano.

Miranda, un territorio golpeado por la violencia

El municipio de Miranda y otros sectores del norte del Cauca han enfrentado durante años la presencia de estructuras armadas ilegales y enfrentamientos con la Fuerza Pública.

En abril de 2026, por ejemplo, se registraron ataques con artefactos explosivos lanzados mediante drones contra una base militar ubicada en el corredor entre Corinto y Miranda. Los hechos estuvieron acompañados de combates y hostigamientos en diferentes sectores, mientras habitantes de la zona tuvieron que refugiarse en sus viviendas.

En mayo del mismo año también se reportaron intensos hostigamientos contra una base militar en la zona rural de Miranda. En ese momento, las autoridades señalaron preliminarmente la posible participación de integrantes del frente Dagoberto Ramos, aunque las circunstancias específicas de cada hecho deben ser establecidas por las investigaciones correspondientes.

Estos antecedentes muestran que el ataque más reciente no constituye un episodio aislado, sino que ocurre dentro de un escenario de violencia persistente en el norte del departamento.

El uso de drones aumenta la amenaza

Una de las principales preocupaciones de las autoridades militares es la evolución de las modalidades utilizadas por los grupos armados.

El empleo de drones permite lanzar explosivos desde distancia y dificulta la identificación inmediata de los responsables. Según cifras divulgadas por el Ejército en mayo de 2026, durante ese año se habían registrado 107 ataques con drones cargados con explosivos, con un saldo de dos militares asesinados y 101 heridos.

La situación ha llevado a las Fuerzas Militares a fortalecer sistemas de vigilancia y capacidades antidrones en diferentes zonas del país.

El Cauca se encuentra entre los departamentos más afectados por esta modalidad debido a la presencia de estructuras armadas que utilizan corredores rurales y zonas montañosas para movilizarse y desarrollar acciones contra las tropas.

Una ofensiva que también ha dejado golpes contra las estructuras ilegales

Mientras los grupos armados han incrementado el uso de explosivos, las Fuerzas Militares también han desarrollado operaciones para afectar sus redes.

En el norte del Cauca, el Ejército ha reportado operaciones contra estructuras de las disidencias, incluyendo capturas de integrantes señalados de participar en la fabricación y distribución de explosivos.

En una de estas operaciones, la institución informó la captura de dos presuntos integrantes de una estructura armada y la incautación de 800 granadas artesanales, 50 artefactos explosivos, cordón detonante, pólvora y otros elementos.

Sin embargo, la continuidad de ataques demuestra que las estructuras ilegales conservan capacidad para fabricar, transportar y utilizar explosivos en diferentes puntos del departamento.

El Cauca mantiene una compleja situación de seguridad

La situación de Miranda se produce en medio de una ofensiva militar más amplia contra las estructuras armadas que operan en el Cauca.

En septiembre, por ejemplo, seis militares resultaron heridos en Caldono durante un ataque con drones cargados con explosivos atribuido preliminarmente a disidencias de las Farc. Según información militar citada por Semana, los uniformados no presentaban heridas de gravedad.

A comienzos de octubre, además, el Ejército informó sobre la localización y destrucción controlada de dos artefactos explosivos instalados cerca de una institución educativa en Cajibío, donde se encontraban alrededor de 25 estudiantes. Las autoridades señalaron a la estructura Jaime Martínez como presunta responsable.

La sucesión de estos hechos mantiene la atención sobre el departamento y sobre la capacidad de las autoridades para proteger tanto a los integrantes de la Fuerza Pública como a las comunidades que viven en las zonas donde operan estos grupos.

Investigación y refuerzo de la seguridad

Tras el ataque en Miranda, las autoridades deberán establecer quiénes participaron en la acción, desde dónde fueron lanzados los artefactos y cuál era exactamente el objetivo de los responsables.

Las investigaciones también permitirán determinar si el hecho está relacionado con alguna de las estructuras armadas que tienen presencia en el norte del Cauca.

Mientras avanzan las verificaciones, las tropas mantienen las medidas de seguridad en el área para prevenir nuevos ataques y garantizar el control del territorio.

El nuevo episodio vuelve a poner a Miranda en el centro de la preocupación por la violencia en el Cauca y evidencia el desafío que representa para las Fuerzas Militares enfrentar una amenaza que combina ataques tradicionales, explosivos improvisados y nuevas tecnologías como los drones.