HUV y Clínica Shaio llevan el monitoreo cardiovascular hasta los hogares
La alianza puso en operación 50 dispositivos conectados a una central clínica 24 horas y extendió el modelo al Hospital de Cartago.

Una alianza entre el Hospital Universitario del Valle Evaristo García (HUV) y la Fundación Clínica Shaio está utilizando tecnología de telemonitoreo para mantener bajo seguimiento a pacientes cardiovasculares que pueden continuar su recuperación fuera del hospital.
El acuerdo surgió como respuesta a una situación extraordinaria: el terremoto registrado el 10 de agosto de 2026 en el Valle del Cauca afectó la infraestructura del HUV y obligó a reducir parte de su capacidad de atención.
Ante esa limitación, ambas instituciones pusieron en marcha un modelo que permite trasladar parte del seguimiento clínico al hogar del paciente. La estrategia comenzó a operar en menos de dos semanas y contempla 50 dispositivos del Programa Sensórica, conectados a una central clínica con operación las 24 horas.
La iniciativa también se extendió al Hospital de Cartago, institución que hace parte de la red del HUV y recibe pacientes provenientes de Pereira y otros municipios.
¿Cómo funciona el sistema?
Los pacientes utilizan dispositivos portátiles que recopilan información sobre diferentes variables cardiovasculares y hemodinámicas.
En el caso del monitor de pecho utilizado por el Programa Sensórica, el dispositivo puede registrar 13 variables hemodinámicas, incluido un trazo electrocardiográfico de una derivación. La información se transmite para ser analizada por profesionales de salud desde una central de monitorización.
El sistema permite realizar seguimiento continuo sin que el paciente tenga que permanecer físicamente dentro del hospital únicamente para efectos de monitorización.
La Clínica Shaio explica que su Programa Sensórica funciona mediante dispositivos portátiles y una central atendida por profesionales que pueden responder a las alertas generadas por las mediciones.
Esto permite que la tecnología funcione como una extensión del cuidado hospitalario, especialmente cuando las condiciones del paciente permiten continuar la recuperación en casa.
Una respuesta ante la reducción de capacidad hospitalaria
El terremoto del 10 de agosto introdujo un desafío adicional para el sistema de salud del Valle del Cauca.
Cuando una institución hospitalaria pierde temporalmente parte de su capacidad instalada, la presión no necesariamente desaparece: algunos pacientes siguen necesitando controles, seguimiento y vigilancia después de procedimientos o durante la recuperación.
En este escenario, el telemonitoreo permite separar dos necesidades que tradicionalmente se concentran en el mismo espacio físico: la atención clínica y la vigilancia permanente de determinadas variables del paciente.
No todos los pacientes pueden ser atendidos de esta manera. La utilización del sistema depende de la condición médica, del criterio del equipo tratante y de que el paciente sea apto para continuar su recuperación fuera del hospital.
Por eso, el modelo no sustituye la atención hospitalaria convencional ni las urgencias. Funciona como una herramienta complementaria para determinados casos.
Tecnología que ya existía, aplicada a una emergencia concreta
Uno de los elementos interesantes de esta alianza es que la tecnología utilizada no fue desarrollada específicamente después del terremoto.
El Programa Sensórica de la Clínica Shaio ya cuenta con experiencia en monitorización remota y utiliza dispositivos capaces de registrar variables cardiovasculares de manera continua. La institución explica que su programa está diseñado para pacientes hospitalizados y ambulatorios, así como para procesos de recuperación y seguimiento.
La emergencia permitió trasladar esa capacidad tecnológica a una necesidad concreta del sistema público de salud.
En otras palabras, el terremoto no creó la herramienta: aceleró su aplicación en un contexto en el que la infraestructura física estaba limitada.
Una alianza entre una institución pública y una privada
La cooperación también tiene un componente institucional relevante.
El HUV es una institución pública de referencia para el suroccidente colombiano, mientras que la Clínica Shaio aporta la tecnología y experiencia especializada en monitorización cardiovascular.
Para el gerente del HUV, Irne Torres Castro, esta articulación permite continuar el manejo de pacientes utilizando información objetiva y oportuna mientras la capacidad física de la institución permanece afectada.
Por su parte, Gilberto Mejía, director general de la Fundación Clínica Shaio, señaló que la tecnología permite mantener la vigilancia de pacientes cardiovasculares incluso cuando una institución enfrenta restricciones de infraestructura.
La experiencia plantea así un modelo de cooperación que podría ser útil para otras situaciones en las que hospitales enfrenten interrupciones parciales de su capacidad.
El Hospital de Cartago también entra en el modelo
La estrategia no se limita al HUV.
La alianza extendió acciones al Hospital de Cartago, que hace parte de la red del Hospital Universitario del Valle. La incorporación de esta institución amplía el alcance geográfico del sistema de telemedicina cardiovascular y permite llevar la herramienta a otros puntos del departamento.
Esto resulta relevante en un territorio donde los pacientes de municipios diferentes a Cali pueden enfrentar mayores dificultades para acceder regularmente a servicios especializados.
El telemonitoreo no elimina la necesidad de desplazamientos cuando se requiere una consulta presencial, un procedimiento o una atención de urgencias, pero sí puede reducir algunas de las necesidades de permanencia o traslado asociadas al seguimiento clínico.
El reto de convertir la telemedicina en una solución permanente
La experiencia también deja una pregunta más amplia: ¿puede este tipo de tecnología convertirse en una herramienta permanente para descongestionar hospitales y acercar servicios especializados a regiones apartadas?
La respuesta dependerá de varios factores.
Primero, se requiere infraestructura de conectividad que permita transmitir los datos de manera confiable. Segundo, es necesario contar con personal médico y de enfermería que pueda interpretar las alertas y responder oportunamente. Y tercero, deben existir protocolos claros que determinen qué ocurre cuando los datos muestran una alteración que requiere atención presencial.
La tecnología por sí sola no reemplaza el sistema de salud. Su utilidad depende de que exista una estructura clínica capaz de convertir los datos en decisiones.
La propia Clínica Shaio señala que Sensórica combina los dispositivos tecnológicos con un equipo de profesionales que realiza vigilancia y responde al sistema de alertas.
Más allá de la emergencia
La experiencia entre el HUV y la Clínica Shaio nació de una situación excepcional, pero podría dejar aprendizajes para la atención sanitaria en condiciones normales.
La posibilidad de monitorizar a pacientes desde sus hogares puede ser especialmente relevante para enfermedades cardiovasculares que requieren seguimiento continuo, pacientes posoperatorios y personas que viven lejos de los grandes centros urbanos.
También puede convertirse en una herramienta para que hospitales con limitaciones temporales de infraestructura mantengan algunos servicios de seguimiento sin concentrar todos los pacientes dentro de sus instalaciones.
El verdadero alcance del modelo, sin embargo, deberá medirse con resultados clínicos, número de pacientes atendidos, capacidad de respuesta ante alertas y continuidad de la atención.

