Abelardo de la Espriella saluda a miembros de la Policía
Abelardo de la Espriella saluda a miembros de la Policía Nacional de Colombia. Presidencia de Colombia EFE

La política de seguridad se ha convertido en uno de los principales ejes del Gobierno del presidente Abelardo De la Espriella, que desde sus primeros días ha presentado operativos militares y policiales, capturas e incautaciones de drogas como parte de su estrategia contra las organizaciones criminales.

Sin embargo, las cifras oficiales utilizadas para mostrar esos resultados también han abierto un debate sobre qué tan diferentes son los resultados actuales frente a los registrados durante los gobiernos anteriores.

Un análisis publicado este martes por El País encontró diferencias entre algunos de los indicadores presentados por el Gobierno y los registros disponibles de la Fuerza Pública.

Menos droga incautada que el promedio reciente

De acuerdo con el análisis, entre el 7 de agosto y el 19 de septiembre las autoridades reportaron la incautación de 94.868 kilogramos de droga.

La cifra representa aproximadamente un 45 % menos frente al promedio registrado durante los cuatro años anteriores para un periodo comparable.

El dato no significa necesariamente que las operaciones contra el narcotráfico hayan disminuido en todos los frentes, pero sí muestra que uno de los indicadores utilizados para medir resultados presenta un comportamiento diferente al discurso de una ofensiva sin precedentes.

Las incautaciones dependen, entre otros factores, de la actividad operativa, la información de inteligencia, los métodos de tráfico utilizados por las organizaciones y la cantidad de operaciones realizadas.

También hay diferencias en decomiso de armas

El análisis también encontró una reducción en los decomisos de armas frente al promedio de años anteriores.

Las cifras disponibles muestran una disminución aproximada del 11,6 % en ese indicador frente al promedio reciente.

Como ocurre con las incautaciones de droga, un menor número de decomisos no necesariamente significa por sí mismo un deterioro de la seguridad, porque las cifras operativas pueden variar según el tipo de delito, la estrategia utilizada y las prioridades de la Fuerza Pública.

Por eso, los indicadores deben analizarse conjuntamente con homicidios, secuestros, extorsión, desplazamiento, presencia territorial de grupos armados y otros factores.

Gobierno destaca las capturas

El Gobierno también ha utilizado el número de capturas como uno de los principales indicadores de su estrategia de seguridad.

Sin embargo, El País encontró diferencias entre las cifras divulgadas por el Ejecutivo y los registros de la Policía y la Fiscalía.

Las diferencias pueden estar relacionadas con la metodología, los periodos utilizados y la forma en que se contabilizan las operaciones.

Por esta razón, no resulta adecuado interpretar una cifra aislada como una medición definitiva del éxito o fracaso de una política de seguridad.

El Gobierno defiende su estrategia

La administración de De la Espriella sostiene que sus primeros resultados demuestran una ofensiva contra estructuras armadas y redes de narcotráfico.

El presidente ha difundido periódicamente balances de operaciones que incluyen capturas, incautaciones de droga, decomiso de armas y destrucción de infraestructura utilizada por organizaciones criminales.

La administración también ha aumentado la presencia militar en diferentes regiones y ha planteado una estrategia de mayor presión sobre grupos armados.

El debate está en cómo medir los resultados

La discusión no se limita a determinar cuántas personas fueron capturadas o cuántos kilos de droga fueron decomisados.

Expertos en seguridad suelen utilizar varios indicadores para evaluar el comportamiento de la violencia y la capacidad de las organizaciones criminales.

Entre ellos están la tasa de homicidios, los desplazamientos, el secuestro, la extorsión, el control territorial y la capacidad de los grupos para mantener sus economías ilícitas.

Por eso, las cifras presentadas por el Gobierno deben ser comparadas con series históricas y con los registros de las entidades encargadas de consolidar la información.

Una discusión que apenas comienza

El Gobierno tiene todavía un periodo relativamente corto para demostrar los resultados de su nueva política de seguridad.

Los datos iniciales permiten identificar tendencias, pero no necesariamente establecer conclusiones definitivas sobre el comportamiento de la criminalidad durante toda la administración.

La discusión continuará a medida que se conozcan nuevos balances oficiales y se consoliden las estadísticas de homicidio, narcotráfico, extorsión, secuestro y otros delitos.

Por ahora, el debate está entre el discurso oficial de una ofensiva de seguridad y unas cifras que, en algunos indicadores, muestran más continuidad con periodos anteriores que una ruptura completa con el pasado.