MinDefensa reafirma transparencia y rigurosidad técnica en la elección del
MinDefensa reafirma transparencia y rigurosidad técnica en la elección del Gripen para Colombia MinDefensa

El Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella puso bajo revisión el contrato para adquirir 17 aviones de combate Gripen destinados a la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC), una operación acordada durante la administración de Gustavo Petro por aproximadamente $16,5 billones. La revisión contempla las condiciones financieras y contractuales del negocio, así como los compromisos y beneficios que deberá recibir Colombia.

El comandante de la FAC, mayor general Juan Jaime Martínez Ossa, confirmó el jueves 1 de octubre que existe un contrato firmado y que el Ejecutivo está evaluando diferentes aspectos de la negociación con Saab, la compañía sueca fabricante de las aeronaves. Hasta la publicación de esta noticia, no se había anunciado una cancelación del acuerdo.

El comandante de la FAC confirma la revisión

Durante sus declaraciones, Martínez Ossa explicó que el proceso se encuentra en manos del Gobierno nacional y que las conversaciones buscan examinar las condiciones pactadas.

"El proceso de contratación de los Gripen tiene un contrato firmado. Es un contrato que se está evaluando en los diferentes aspectos y este es un tema de Gobierno", afirmó el oficial, según declaraciones recogidas por Infobae y otros medios nacionales.

El comandante también señaló que las conversaciones incluyen los compromisos económicos, el esquema de pagos y los beneficios que deben materializarse para el país. La decisión sobre eventuales modificaciones corresponde al Ejecutivo, mientras que la FAC participa desde su responsabilidad técnica e institucional.

La revisión se produce en un contexto de restricciones fiscales y de discusión sobre las prioridades de gasto público. Sin embargo, las declaraciones conocidas no establecen que el Gobierno haya decidido abandonar la adquisición ni permiten concluir que exista un incumplimiento contractual.

Un contrato por 3.135 millones de euros

La adquisición fue formalizada en noviembre de 2025, cuando Saab anunció la firma del contrato con el Gobierno colombiano por un valor aproximado de 3.100 millones de euros. La operación comprende 17 aeronaves: 15 Gripen E, de un solo puesto, y dos Gripen F, de dos puestos.

De acuerdo con la información publicada por Saab, el acuerdo incluye armamento, equipos asociados, entrenamiento y servicios. También contempla dos acuerdos de compensación industrial, conocidos como offsets, que establecen un marco de cooperación en áreas como aeronáutica, ciberseguridad, salud, energía sostenible y tecnologías para la purificación del agua.

El valor de $16,5 billones corresponde a la equivalencia en pesos colombianos reportada al momento de la negociación. No debe interpretarse como una conversión al tipo de cambio actual ni como una cifra que, por sí sola, permita establecer si el contrato tiene sobrecostos.

La comparación de costos requiere examinar el alcance completo de la operación: número y configuración de las aeronaves, armamento, mantenimiento, entrenamiento, soporte logístico, transferencia tecnológica y condiciones de financiación.

¿Por qué Colombia necesita renovar los Kfir?

La compra de los Gripen forma parte del proceso de renovación de la capacidad de combate de la FAC. Las aeronaves están destinadas a reemplazar los aviones Kfir, incorporados a la flota colombiana hace décadas y cuya sustitución se ha discutido durante varios años.

El comandante Martínez Ossa sostuvo que la necesidad de renovar las capacidades de la Fuerza Aeroespacial no corresponde a una decisión exclusiva de una administración, sino a una planificación institucional de largo plazo, con proyección hacia 2042.

Este punto resulta relevante para evaluar el alcance de la revisión: el debate no se limita al costo de una adquisición, sino que también involucra la continuidad de las capacidades de defensa aérea, los tiempos de entrega y las alternativas disponibles si se modifican las condiciones originalmente pactadas.

La evaluación del Gobierno deberá considerar, por tanto, tanto las obligaciones económicas como las necesidades operacionales de la Fuerza Pública.

Los pagos y los beneficios para el país

Uno de los componentes centrales de la revisión es la estructura financiera del contrato. Según las declaraciones del comandante de la FAC, el Gobierno busca examinar los pagos acordados y los beneficios previstos para Colombia.

El entonces ministro de Defensa, Pedro Sánchez, había defendido la adquisición durante la administración anterior y señalado que la operación respondía a una necesidad de defensa nacional. El Ministerio de Defensa también destacó que el contrato incorporaba cooperación industrial, transferencia tecnológica y proyectos sociales.

Estos compromisos forman parte de la evaluación que deberá realizarse sobre el acuerdo. Para determinar su estado de ejecución será necesario consultar los documentos contractuales, el cronograma de pagos, las obligaciones de cada parte y los informes oficiales sobre el cumplimiento de los acuerdos de compensación.

Hasta que esa información se conozca en detalle, no es posible establecer qué componentes podrían renegociarse, qué consecuencias tendría una modificación o si alguna de las partes tendría derecho a reclamar compensaciones.

Las críticas y las dudas sobre el costo de la operación

La adquisición de los Gripen también ha sido objeto de cuestionamientos relacionados con la transparencia de la contratación y la comparación de su costo con otras compras internacionales de aeronaves de combate.

Parte de las críticas ha girado en torno a la comparación con operaciones realizadas por otros países. Sin embargo, una comparación válida debe considerar las diferencias entre los paquetes contratados, las condiciones de financiación, el armamento incluido, los servicios de mantenimiento y los compromisos industriales.

El Ministerio de Defensa defendió anteriormente el proceso de selección y sostuvo que la negociación fue respaldada por evaluaciones técnicas, económicas y jurídicas.

Por su parte, la revisión anunciada por el nuevo Gobierno no demuestra por sí misma que haya existido una irregularidad. Para establecerlo sería necesario examinar los documentos contractuales y las conclusiones de los organismos de control, si los hubiera.

¿Qué puede pasar con el contrato?

El escenario inmediato es la revisión de las condiciones acordadas y las conversaciones entre el Gobierno colombiano y Saab. De acuerdo con las declaraciones del comandante de la FAC, se busca construir una solución que responda a las necesidades del país.

El contrato anunciado por Saab contemplaba entregas entre 2026 y 2032. La continuidad de ese cronograma, así como cualquier modificación en los pagos o en los compromisos asociados, dependerá de las decisiones que adopten las partes y de las condiciones establecidas en el acuerdo.

Por ahora, hay tres cuestiones centrales por resolver: si la revisión conducirá a cambios contractuales concretos, cómo se garantizará la renovación de las capacidades de combate de la FAC y qué efecto tendrán las decisiones sobre las finanzas públicas.

La información disponible permite confirmar que el contrato está bajo evaluación, pero no que haya sido cancelado ni que sus condiciones hayan cambiado formalmente.

El resultado de las conversaciones será determinante para conocer cómo busca el Gobierno equilibrar las necesidades de defensa nacional con las restricciones presupuestales y los compromisos adquiridos por el Estado colombiano.