Mujer mirando la factura de energía de su casa.
Mujer mirando la factura de energía de su casa. Montaje de SEMANA con fotos de Getty Images

El aparato eléctrico que puede disparar el consumo de energía en la casa cuando se usa todos los días

Los electrodomésticos se han convertido en aliados habituales en la casa, ya que facilitan tareas cotidianas como cocinar, limpiar y conservar los alimentos. Por esta razón, algunos aparatos se utilizan todos los días e incluso permanecen conectados de forma permanente, dependiendo de las necesidades de cada persona. Sin embargo, ese uso constante trae consigo un efecto directo sobre la factura mensual de energía que muchos hogares pasan por alto.

Un consumo que empieza incluso sin usar el aparato

La nevera, la lavadora, el televisor, el horno y el aire acondicionado, entre otros equipos, necesitan electricidad para funcionar. Sin embargo, mantenerlos conectados durante largos periodos también puede representar un consumo de energía, incluso cuando no están en uso. Este detalle, muchas veces ignorado, puede marcar una diferencia notable en el recibo de energía al finalizar el mes, especialmente en hogares donde varios equipos permanecen enchufados de manera simultánea.

El "consumo fantasma": la trampa de los electrodomésticos en espera

Esto ocurre, por ejemplo, con el llamado consumo fantasma. Apagar un aparato no siempre significa que deje de recibir electricidad, pues algunos equipos permanecen en modo de espera para mantener determinadas funciones activas o responder rápidamente cuando vuelven a utilizarse. Este fenómeno afecta principalmente a dispositivos con pantallas, relojes internos, sensores de movimiento o control remoto, que necesitan mantener cierto nivel de energía disponible incluso en su estado de reposo.

A esto se suma la frecuencia con la que se utilizan. Cada vez que un dispositivo entra en funcionamiento necesita energía para realizar la tarea para la que fue diseñado y, cuanto más tiempo permanece activo, mayor puede ser el consumo acumulado durante el mes. Por eso, dos electrodomésticos con la misma potencia nominal pueden generar facturas muy distintas si uno se usa con mucha más frecuencia que el otro.

Los dos factores que determinan el gasto

El gasto depende principalmente de dos factores: la potencia del aparato y el tiempo de uso. Un aparato que requiere una mayor cantidad de electricidad y funciona durante varias horas al día puede representar un gasto mensual superior al de otro con menor potencia que solo se utiliza durante unos minutos. Esta combinación es clave para entender por qué, en muchos hogares, no es necesariamente el electrodoméstico más grande el que más pesa en la factura, sino aquel que permanece encendido durante más tiempo.

La lavadora, uno de los mayores consumidores del hogar

En ese sentido, de acuerdo con La Casa del Electrodoméstico, uno de los aparatos que puede representar un consumo importante en el hogar, además de la nevera, es la lavadora. Este equipo puede gastar alrededor de 255 kWh al año, aunque la cifra varía según la frecuencia de uso, la duración de los ciclos y el programa seleccionado.

A diferencia de la nevera, que permanece conectada durante todo el día, la lavadora concentra su gasto principalmente durante los periodos en los que está funcionando, debido a la potencia que requiere. Esta diferencia en el patrón de consumo hace que sea especialmente importante prestar atención a la frecuencia y duración de los ciclos de lavado que se programan a lo largo de la semana.

Los ciclos que más electricidad demandan

Por ello, algunos ciclos pueden demandar más electricidad, especialmente aquellos que utilizan agua caliente o realizan procesos de lavado más intensos. Los programas que calientan el agua internamente, en lugar de tomarla directamente de la red, tienden a ser los que más energía consumen, ya que el calentamiento representa uno de los procesos que más electricidad demanda dentro del ciclo completo de lavado.

La eficiencia energética marca la diferencia

La eficiencia energética también puede influir. Según la información proporcionada por la fuente, una lavadora con clasificación energética A podría reducir el gasto hasta en 180 kWh al año frente a modelos menos eficientes. Esta diferencia, acumulada durante todo un año de uso regular, puede representar un ahorro considerable en la factura de energía, especialmente en un contexto de tarifas eléctricas al alza como el que atraviesa actualmente el país.

Mujer configurando la lavadora.
Mujer configurando la lavadora. Getty Images

Cómo calcular el consumo de cualquier electrodoméstico

Para calcular de manera aproximada cuánta energía consume un electrodoméstico, se puede aplicar una fórmula sencilla que relaciona la potencia del equipo con el tiempo que permanece en funcionamiento:

  • Energía consumida = Potencia eléctrica × Tiempo de utilización

De esta forma, un aparato con mayor potencia y un uso prolongado tenderá a registrar un consumo energético más alto. Esta operación permite hacer una estimación del gasto de equipos como la lavadora, la nevera, el televisor o el computador y entender cuáles pueden tener una mayor incidencia en la vivienda.

Recomendaciones para reducir el gasto en casa

Conocer estos factores permite a los hogares tomar decisiones más informadas sobre cómo y cuándo usar sus electrodomésticos. Entre las medidas más sencillas para reducir el impacto en la factura están: optar por ciclos de lavado con agua fría cuando sea posible, evitar dejar equipos en modo de espera de forma prolongada, revisar la clasificación energética al momento de comprar un nuevo electrodoméstico, y concentrar el uso de los aparatos de mayor consumo en horarios donde no se sumen a otros picos de demanda del hogar. Estas prácticas cobran especial relevancia en el actual contexto de tarifas eléctricas en Colombia, marcado por la presión que ejerce el fenómeno de El Niño sobre la generación de energía en el país.