Fasecolda propone un esquema público-privado de seguros frente a desastres naturales, como en México y España
La iniciativa busca articular al Gobierno, las compañías de seguros y el mercado reasegurador para fortalecer la protección financiera del país.

Fasecolda le pide al gobierno poner en marcha un esquema público-privado de aseguramiento en Colombia
En un país expuesto a desastres naturales, la preparación frente a ellos debe contemplar la prevención y la atención de las emergencias, así como la disponibilidad de recursos para financiar la recuperación, dijo Gustavo Morales, presidente de Fasecolda, en la Convención Internacional de Seguros.
La propuesta en la Convención Internacional de Seguros
Y por eso le propuso al Gobierno avanzar en la creación de un programa público-privado de aseguramiento frente a riesgos catastróficos, que permita articular las capacidades del Estado, las aseguradoras y el mercado reasegurador internacional para fortalecer la protección financiera del país.
Cómo funcionaría el esquema: el Estado y las aseguradoras, cada uno en su rol
Bajo este esquema, las aseguradoras privadas asumirían los riesgos que estén en capacidad de cubrir, mientras que el Estado mantendría un papel fundamental frente a aquellos que, por su naturaleza o magnitud, exceden las posibilidades del mercado asegurador.
Más allá del aseguramiento: información, resiliencia y prevención
También contempla fortalecer la información sobre la exposición y vulnerabilidad de los territorios, promover infraestructuras públicas y privadas más resilientes y desarrollar soluciones de aseguramiento que faciliten la disponibilidad de recursos después de una catástrofe.
El objetivo es avanzar hacia un modelo en el que el Estado y el sector asegurador articulen sus capacidades para proteger los bienes y las actividades económicas expuestos a los grandes desastres, reduciendo la vulnerabilidad financiera de las personas, las empresas y las entidades públicas.
El reto regulatorio y tributario
El desarrollo de estas propuestas requiere un entorno regulatorio y tributario que reconozca las particularidades de la actividad aseguradora, fortalezca su capacidad financiera y facilite la creación de nuevas soluciones de protección.

La particularidad del negocio asegurador
A diferencia de otras actividades económicas, el seguro administra riesgos que pueden materializarse en el largo plazo y exige mantener recursos suficientes para responder por las obligaciones adquiridas frente a los asegurados.
Por esta razón, Fasecolda plantea la necesidad de contar con disposiciones prudenciales, contables, tributarias y corporativas que respondan a la naturaleza del negocio asegurador y no trasladen automáticamente exigencias diseñadas para sectores que cumplen funciones diferentes.
El gremio considera que una regulación rigurosa debe reconocer estas particularidades y preservar las condiciones que permiten a las compañías mantener su capacidad de asumir y transferir riesgos, proteger el patrimonio de sus asegurados y contribuir a la estabilidad económica del país.
El desafío técnico de la NIIF 17
En este escenario, la implementación de la Norma Internacional de Información Financiera 17 (NIIF 17) y la evolución de los esquemas de regulación prudencial y solvencia representan importantes desafíos técnicos, operativos y financieros para la industria.
Los riesgos del futuro: IA, medicina personalizada y transición energética
Los desafíos de la industria aseguradora no se limitan a los riesgos que actualmente enfrentan los colombianos. El desarrollo de la inteligencia artificial, los avances en medicina personalizada, las amenazas cibernéticas y la transición energética están transformando las necesidades de protección de las personas, las empresas y los gobiernos.
Estas transformaciones plantean nuevos desafíos para la industria, que deberá adaptar sus productos, fortalecer sus capacidades tecnológicas e identificar nuevas oportunidades de aseguramiento frente a riesgos cada vez más complejos.
La inteligencia artificial, entre oportunidad y nuevo riesgo
La inteligencia artificial, por ejemplo, abre posibilidades para mejorar la atención al cliente, optimizar los procesos y desarrollar soluciones de protección más personalizadas, pero también plantea interrogantes sobre los nuevos riesgos que podrían ser objeto de aseguramiento.
Los avances médicos y el envejecimiento de la población transformarán las necesidades de protección en salud, vida y rentas vitalicias, mientras que los riesgos cibernéticos y la transición energética demandarán nuevas capacidades para proteger las actividades productivas y acompañar las inversiones del futuro.
Junto con la protección frente al cambio climático, la gestión de los riesgos catastróficos y la inclusión financiera harán parte de las discusiones de la Convención Internacional de Seguros 2026.
Una agenda para las próximas generaciones
Uno de los principales desafíos de la industria es contribuir a que las próximas generaciones cuenten con mayores herramientas para enfrentar los riesgos del futuro.

