Colombia redefine su posición diplomática internacional
Colombia confirmó su retiro como Estado miembro y copresidente del Grupo de La Haya, plataforma internacional creada en 2025 para promover medidas coordinadas relacionadas con el derecho internacional y la situación del pueblo palestino. La decisión marca un cambio en la estrategia diplomática del Gobierno frente a Israel. Imagen de Referencia

El Gobierno colombiano confirmó el martes 27 de octubre de 2026 el retiro oficial del país como Estado miembro y copresidente del Grupo de La Haya, una plataforma internacional creada en enero de 2025 para promover medidas diplomáticas y jurídicas coordinadas en relación con la situación del pueblo palestino y el cumplimiento del derecho internacional.

La decisión fue anunciada por el Ejecutivo del presidente Abelardo de la Espriella y representa un cambio en la orientación diplomática que Colombia había mantenido frente al conflicto palestino-israelí durante la administración anterior. El Gobierno argumentó que la política exterior debe responder a los intereses nacionales y al respeto por la soberanía de los Estados, y rechazó lo que considera una utilización del grupo para aislar a Israel.

El anuncio del 27 de octubre formalizó una decisión cuyo trámite había sido comunicado por la Cancillería el pasado 15 de octubre, durante la visita oficial del ministro de Relaciones Exteriores, Omar Bula, a Israel.

¿Qué es el Grupo de La Haya?

El Grupo de La Haya se estableció el 31 de enero de 2025 con ocho países fundadores: Bolivia, Colombia, Cuba, Honduras, Malasia, Namibia, Senegal y Sudáfrica. Su propósito declarado es impulsar acciones coordinadas para respaldar al pueblo palestino y promover el cumplimiento de las obligaciones internacionales relacionadas con los territorios palestinos ocupados.

Entre sus iniciativas se encuentran medidas diplomáticas y jurídicas relacionadas con las decisiones de la Corte Internacional de Justicia y los procedimientos ante la Corte Penal Internacional. También ha promovido acciones coordinadas sobre el transporte y suministro de material militar que pueda contribuir a las operaciones israelíes en los territorios palestinos.

Colombia participó en la creación del grupo y ejerció la copresidencia junto con Sudáfrica. Su salida supone el abandono de ese espacio de coordinación y el fin de su participación en las actividades que desarrolla como miembro.

El grupo surgió en un contexto de creciente presión internacional por la guerra en Gaza y las denuncias sobre violaciones del derecho internacional humanitario. Sus integrantes han defendido la necesidad de adoptar medidas colectivas para respaldar los derechos del pueblo palestino y promover la rendición de cuentas.

Las razones del Gobierno colombiano

La Presidencia justificó la decisión al señalar que Colombia no debe participar en plataformas que, a su juicio, se utilicen para atacar o aislar sistemáticamente a otros Estados soberanos.

El Ejecutivo sostuvo que las relaciones internacionales deben orientarse a la cooperación, la construcción de acuerdos, el fortalecimiento de la seguridad y la apertura de oportunidades económicas. También afirmó que el retiro del grupo no implica renunciar al multilateralismo ni al compromiso con el derecho internacional.

La posición del Gobierno se relaciona con el acercamiento diplomático a Israel que ha caracterizado a la nueva administración. En octubre, Colombia avanzó en la normalización de sus relaciones con ese país y desarrolló actividades diplomáticas dirigidas a fortalecer los vínculos bilaterales.

La salida del Grupo de La Haya debe entenderse, por tanto, dentro de una revisión más amplia de las prioridades internacionales del Gobierno. No se trata únicamente de abandonar una organización, sino de modificar los espacios en los que Colombia decide coordinar determinadas iniciativas diplomáticas.

Una decisión que genera debate internacional

El retiro puede suscitar cuestionamientos entre los sectores que consideran que el Grupo de La Haya constituye una herramienta para exigir el cumplimiento del derecho internacional y proteger los derechos de la población palestina.

Desde esa perspectiva, la participación de los Estados en iniciativas coordinadas puede contribuir a aumentar la presión diplomática y a impulsar el cumplimiento de decisiones judiciales internacionales.

En contraste, el Gobierno colombiano sostiene que la política exterior debe evitar plataformas que considere orientadas contra un Estado específico y privilegiar espacios multilaterales más amplios, en particular el sistema de las Naciones Unidas.

Estas posiciones reflejan una diferencia sobre la manera de ejercer la diplomacia: mientras unos defienden mecanismos coordinados de presión jurídica y política, otros priorizan la interlocución entre Estados y la búsqueda de acuerdos en foros internacionales de alcance general.

El debate también pone de relieve la distinción entre retirarse de un grupo diplomático y abandonar las obligaciones internacionales de un país. La salida del bloque no elimina por sí misma los compromisos jurídicos que Colombia tenga en virtud de tratados, convenciones y otras normas internacionales aplicables.

¿Qué cambia para Colombia?

En términos inmediatos, Colombia deja de participar como miembro y copresidente del Grupo de La Haya. La decisión modifica su presencia en esa plataforma y la forma en que el país se relaciona con las iniciativas colectivas que promueve.

Sin embargo, no supone automáticamente la terminación de todas las obligaciones internacionales de Colombia relacionadas con Palestina, Israel o el derecho internacional humanitario. El alcance de cualquier cambio jurídico concreto debe evaluarse a partir de los compromisos específicos del país y de las decisiones formales que correspondan.

Tampoco puede concluirse, únicamente a partir del retiro, que Colombia haya abandonado su participación en los organismos multilaterales ni que haya dejado de reconocer las obligaciones derivadas del derecho internacional.

La Cancillería ha reiterado que el país continuará participando en espacios internacionales, especialmente dentro del sistema de las Naciones Unidas, para contribuir a la paz, la justicia y la solución pacífica de controversias.

La salida del Grupo de La Haya se convierte así en una señal del rumbo que el Gobierno busca imprimir a la política exterior colombiana. Sus efectos se medirán no solo por el retiro formal, sino también por las decisiones posteriores del país en los escenarios diplomáticos y jurídicos relacionados con el conflicto palestino-israelí.