El petróleo caro es una buena noticia para Ecopetrol, pero una mala para el fisco colombiano
El alza del crudo mejora los resultados de Ecopetrol y los ingresos estatales, aunque aumenta la presión sobre el Fepc, las finanzas públicas y los consumidores.

El alza sostenida del precio del petróleo, impulsada por el conflicto en Medio Oriente entre Israel y Estados Unidos contra Irán, y las tensiones alrededor del estrecho de Ormuz, produce un efecto que los propios analistas describen como una paradoja para la economía colombiana: Colombia exporta crudo, pero también lo subsidia. Cuando el barril sube, el país gana por un lado y pierde por el otro.
El lado que gana: Ecopetrol
El repunte del precio del petróleo ya se refleja en los resultados financieros de la petrolera estatal. En el segundo trimestre de 2026, Ecopetrol reportó ingresos de $40,2 billones, un Ebitda de $17,7 billones y una utilidad neta de $6,1 billones, cifras que representaron variaciones de 35%, 59% y 235%, respectivamente, frente al mismo periodo del año anterior. Se trata de los mejores resultados financieros de la compañía desde el cuarto trimestre de 2022.
El entonces presidente encargado de Ecopetrol, Juan Carlos Hurtado, atribuyó buena parte de este resultado a un aporte cercano a $5,6 billones proveniente de factores de mercado, entre ellos el mayor precio del Brent —de referencia para Colombia— y mejores diferenciales de productos refinados. Ese efecto positivo se vio compensado en parte por una menor tasa de cambio promedio, el deterioro de los diferenciales del crudo, presiones inflacionarias, y un impacto de $1,2 billones por la sobretasa del impuesto de renta y el reconocimiento parcial del impuesto al patrimonio.
El lado que pierde: el fisco y el bolsillo de los colombianos
Sin embargo, el mismo fenómeno que impulsa las utilidades de la petrolera estatal presiona en sentido contrario a las finanzas públicas y al costo de vida de los colombianos. Según explicaron el presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), Bruce Mac Master, y el profesor Sergio Cabrales, consultor del sector minero-energético, el encarecimiento del crudo impacta a la economía colombiana por dos vías simultáneas: eleva los ingresos de la Nación por regalías, exportaciones, impuesto de renta y utilidades de Ecopetrol, y al mismo tiempo encarece insumos, gasolina, diésel y transporte para el resto de la economía.
Esta discusión, planteada públicamente el 14 de septiembre, se centró específicamente en el papel del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Fepc), el mecanismo estatal que absorbe parte de la diferencia entre el precio internacional de los combustibles y el precio interno que pagan los colombianos en el surtidor. Cuando el petróleo sube en los mercados internacionales, ese fondo debe cubrir una brecha cada vez mayor si el Gobierno decide no trasladar el alza completa al consumidor final.
Un fondo bajo presión
El Gobierno nacional incluyó $9,6 billones en el presupuesto para cubrir los subsidios de los combustibles correspondientes a 2026, a través del Fepc. Sin embargo, analistas del sector energético han advertido que estos recursos podrían resultar insuficientes si se mantiene la actual brecha del diésel y persisten las condiciones adversas de los mercados internacionales derivadas del conflicto en Medio Oriente.
De hecho, el propio Gobierno anunció que mantendría sin aumentos, durante septiembre de 2026, los precios de referencia de la gasolina corriente y el ACPM, una medida orientada precisamente a evitar que los mayores costos internacionales del petróleo se trasladaran de inmediato al bolsillo de los consumidores. Esta decisión, sin embargo, no elimina la presión de fondo: simplemente traslada el costo desde el surtidor hacia las cuentas fiscales del Fepc.
Un impacto que no se limita al fondo de estabilización
Según advirtieron los analistas consultados a mediados de septiembre, el impacto del petróleo caro no se limita únicamente al Fepc. La situación también genera presiones sobre la caja y mayores necesidades de endeudamiento de la propia Ecopetrol, en un momento en que la compañía ya enfrenta un nivel de deuda considerable y compromisos importantes de distribución de dividendos y regalías hacia el Estado colombiano, propietario mayoritario de sus acciones.
Una paradoja que sigue sin resolverse
Con este panorama, Colombia enfrenta una tensión estructural difícil de resolver mientras persista el conflicto en Medio Oriente: cada alza adicional en el precio internacional del petróleo mejora los resultados de Ecopetrol y los ingresos fiscales por regalías y exportaciones, pero al mismo tiempo encarece los subsidios a los combustibles, presiona el Fondo de Estabilización de Precios, y eleva el riesgo de que ese costo termine trasladándose, tarde o temprano, al precio de la gasolina, el diésel y el transporte que pagan directamente los colombianos.





















