Inteligencia militar: la estructura Carlos Patiño, de las disidencias de Mordisco en el Cauca, está ”significativamente degradada”
La pérdida de mandos, los sometimientos y el decomiso de armas y explosivos han afectado a la disidencia, aunque las autoridades advierten que conserva capacidad de violencia.

La radiografía secreta de la estructura Carlos Patiño: los golpes que están debilitando a uno de los brazos de Iván Mordisco
La ofensiva militar contra los ilegales en el Cauca no se detiene. La estructura Carlos Patiño, de las disidencias de las Farc bajo el mando de alias Iván Mordisco, no atraviesa su mejor momento. La pérdida de sus principales cabecillas, la desmovilización de otros tantos y los golpes contra sus depósitos de armas, municiones y explosivos han obligado a esta organización a mantenerse en un proceso permanente de recomposición, pero este le ha resultado difícil.
Una ofensiva que no se detiene en el Cauca
Se trata de una de las regiones más golpeadas por el conflicto armado en el país, donde durante años distintos grupos ilegales disputaron el control del territorio, las economías ilícitas y las rutas de movilidad hacia el Pacífico. En ese escenario, la estructura Carlos Patiño fue considerada uno de los principales brazos armados de la facción liderada por alias Iván Mordisco, con presencia histórica en zonas de alta complejidad para las autoridades.
Semana conversó con un alto oficial que lleva más de seis años realizando labores de inteligencia sobre los grupos armados en Colombia, quien hizo una radiografía del difícil momento que atraviesa esta facción ilegal desde que la Fuerza Pública se tomó El Plateado, en octubre de 2024.
El diagnóstico de la inteligencia militar: qué significa "degradación progresiva"
"La estructura Carlos Patiño, uno de los principales componentes armados de la facción de alias Iván Mordisco en el Cauca, atraviesa un proceso de degradación progresiva de sus capacidades de mando, componente humano y sostenimiento logístico, producto de la presión operacional mantenida desde el ingreso de la Fuerza Pública a El Plateado, en octubre de 2024, y profundizada durante 2025 y 2026", señaló el oficial.
Según explicó, el debilitamiento no se limita a la baja o captura de individuos. "Los resultados acumulados muestran que la afectación ha trascendido la pérdida individual de integrantes: se ha ejercido presión sobre su liderazgo, depósitos logísticos, capacidad explosiva y permanencia de sus miembros", precisó.

El cañón del Micay, el corazón del conflicto
El cañón del Micay es clave para la confrontación entre los grupos ilegales, ya que allí convergen las actividades al margen de la ley y es donde esta estructura tenía el poder absoluto. Recuperar presencia estatal en esa zona ha sido, por eso, uno de los ejes de la estrategia militar de los últimos dos años.
Pese a los resultados, el miembro de la inteligencia militar advirtió que sería prematuro hablar de una estructura desarticulada, porque aún tiene capacidad para ejecutar atentados terroristas y otros episodios violentos, como el uso de drones cargados con explosivos.
El golpe a la cadena de mando: la salida de alias Kevin y alias Giovanny
De acuerdo con la inteligencia militar, en 2025 se entregó alias Kevin, quien era el principal cabecilla de la estructura Carlos Patiño. Luego, lo hizo alias Giovanny, identificado como segundo cabecilla.
"Significó la salida de personas con experiencia de mando y conocimiento de la dinámica de la organización, generando la necesidad de redistribuir responsabilidades y recomponer su conducción", sostuvo el informe.
Entre sometimientos a la justicia, capturas y bajas en operaciones militares, el Ejército contabilizó al menos 53 afectaciones. La reorganización le ha costado a la estructura porque no tiene un perfil que pueda asumir todas las responsabilidades que demanda la facción.
Un liderazgo en duda: alias Zamora y las resistencias internas
Semana conoció que a alias Zamora no le vieron el talante para asumir ese liderazgo y que existirían resistencias internas relacionadas con su menor trayectoria dentro de la estructura. Ese vacío de mando, según la fuente, ha profundizado las dificultades de la organización para definir un rumbo claro tras la salida de sus principales figuras.
El hallazgo de Honduras, El Tambo: un arsenal desmantelado
Al corregimiento de Honduras, jurisdicción de El Tambo, llegó la presión de las Fuerzas Militares y, en agosto de 2025, el Ejército y la Policía dieron con un sector que funcionaría como centro de almacenamiento y distribución de armamento, municiones, explosivos y material de intendencia.
Hallaron más de 250.000 cartuchos, cerca de 5.000 proveedores, más de 200 partes de fusil, 400 detonadores, 180 artefactos explosivos improvisados, 83 minas antipersonal y 78 artefactos explosivos adaptados para drones. También encontraron material destinado a la fabricación de nuevos elementos explosivos.
El balance de 2025: municiones, granadas y explosivos incautados
"Durante 2025, en el marco de las operaciones contra la Carlos Patiño, el Ejército reportó más de 290.000 municiones incautadas, 23 armas largas, 19 armas cortas, 223 granadas y 705 detonadores, además de 429 artefactos explosivos improvisados destruidos", agregó el oficial.
Para la inteligencia militar, estos resultados permiten dimensionar que el impacto no se ha producido exclusivamente sobre el componente humano, sino también sobre los recursos utilizados por la organización para mantener su capacidad de violencia.
2026: la presión llega a los niveles inferiores
Si 2025 estuvo marcado por la afectación de la cadena de mando, durante 2026 la presión comenzó a reflejarse con fuerza en los niveles inferiores de la estructura.
Sometimientos y menores recuperados
En abril, el Ejército confirmó inicialmente la entrega voluntaria de 13 integrantes de la Carlos Patiño. Meses después, el balance divulgado en septiembre elevó la cifra a 41 integrantes sometidos individualmente a la justicia durante 2026. A esto se suma la recuperación de nueve menores de edad.
"La Carlos Patiño llega al segundo semestre de 2026 significativamente degradada, con pérdida de sus principales cabecillas, salida progresiva de integrantes y afectaciones sostenidas sobre sus capacidades logísticas y explosivas. Sin embargo, conserva capacidad de violencia, especialmente mediante explosivos y drones, lo que impide hablar de una estructura totalmente desarticulada", detalló.
Asimismo, informó sobre la "ruptura y recomposición de la cadena de mando; disminución progresiva de integrantes; afectación de capacidades logísticas y explosivas; y presión permanente sobre las áreas donde históricamente ha ejercido influencia".
Los drones, la amenaza que persiste
Frente a este grupo, a las Fuerzas Militares también les preocupa el uso de drones en sus actividades violentas contra las comunidades e integrantes de las instituciones armadas que lo combaten.
"Otra de las capacidades persistentes es el empleo ilícito de aeronaves no tripuladas. El balance del Ejército de 2025 reportó, en el contexto de las operaciones en el cañón del Micay, 1.456 drones detectados y 579 inhibidos, mostrando la dimensión adquirida por esta amenaza", precisó.
Solo en mayo fueron capturados en Popayán dos presuntos integrantes de la Carlos Patiño que, de acuerdo con las investigaciones de las autoridades judiciales, estarían relacionados con un componente especializado en el empleo delictivo de drones.
Un desafío doble: presión militar y salidas a la legalidad
"El desafío operacional consiste ahora en mantener la presión sobre sus capacidades remanentes, mientras se protege a la población civil y se amplían las condiciones para que más integrantes abandonen la organización y retornen a la legalidad", señaló el oficial.
Esa segunda parte del desafío se conecta con la política del Gobierno frente a los grupos armados. Tras cerrar las mesas de diálogo heredadas de la Paz Total, la administración de Abelardo De La Espriella prepara un proyecto de ley de sometimiento que, según ha explicado el ministro de Justicia, Iván Cancino, contempla rebajas de pena de hasta 30% para líderes y de hasta 50% para otros rangos, sin estatus político, sin cese al fuego y sin suspensión de órdenes de captura o extradiciones. La iniciativa admite el sometimiento individual o colectivo, y su diseño busca precisamente ofrecer una ruta a quienes decidan abandonar las estructuras armadas.
El contexto nacional: una ofensiva que se libra en varios frentes
La presión sobre la Carlos Patiño se da en medio de una ofensiva más amplia contra las disidencias de Mordisco y otras organizaciones criminales. En las últimas semanas, el Gobierno ha reportado operaciones contra el frente Carolina Ramírez en el Guaviare, golpes contra estructuras del ELN en Norte de Santander y Bolívar, y megaoperativos urbanos como el de Cali, además de la respuesta militar al paro armado de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada en Santa Marta.
Lo cierto es que la estructura Carlos Patiño no tiene un norte definido. Mientras lo define, por orden presidencial de Abelardo De La Espriella, la están atacando con toda la fuerza del Estado.
Nota editorial: las valoraciones sobre el estado de la estructura provienen de una fuente de inteligencia militar consultada por Semana; las cifras corresponden a balances del Ejército Nacional. Los datos de contexto sobre el proyecto de ley de sometimiento y otras operaciones fueron tomados de declaraciones oficiales y reportes previos.





















