Dos tragos al día podrían implicar un riesgo de uno en 25 de morir por causas relacionadas con el alcohol

Los estadounidenses que consumen en promedio 14 tragos de alcohol a la semana, o dos al día, enfrentan un riesgo estimado de uno en 25 de morir a lo largo de su vida por una enfermedad o lesión causada por el alcohol, según el estudio sobre consumo de alcohol y salud publicado en el Journal of Studies on Alcohol and Drugs. Consumir hasta siete tragos semanales se relacionó con aumentos pequeños del riesgo en la mayoría de las enfermedades.
El estudio apareció por primera vez en internet en junio y volvió a llamar la atención el 25 de octubre, cuando un resumen circuló en ScienceDaily. Su origen le da especial peso: el Gobierno federal de Estados Unidos encargó inicialmente el trabajo para orientar las Guías Alimentarias para los Estadounidenses 2025-2030, que ahora recomiendan limitar el consumo de alcohol, pero no fijan una cantidad específica.
El hallazgo se refiere directamente a un hábito común. Las guías federales anteriores consideraban moderado que los hombres consumieran hasta dos tragos al día y las mujeres uno. La nueva estimación sugiere que dos tragos diarios implican un riesgo relevante para ambos sexos.
Cómo se calculó el riesgo de uno en 25
Investigadores de Estados Unidos y Canadá, dirigidos por Kevin Shield, de la Universidad de Toronto, revisaron más de 7.200 publicaciones sobre enfermedades y lesiones relacionadas con el alcohol. Según informó NBC News, el equipo terminó basándose en 56 revisiones sistemáticas. Los investigadores aplicaron esas estimaciones de riesgo a grandes bases de datos estadounidenses de salud y mortalidad y luego utilizaron modelos estadísticos para proyectar el riesgo a lo largo de la vida según distintos niveles de consumo.
Las cifras son promedios poblacionales, no predicciones individuales. Shield señaló que el riesgo de cada persona depende de factores como la genética, el estilo de vida, los patrones de consumo y otras circunstancias.
También importa qué se considera un trago. Según el Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo, un trago estándar en Estados Unidos contiene unos 14 gramos de alcohol puro. Esa cantidad equivale a 12 onzas de cerveza corriente con cerca de 5 % de alcohol, 5 onzas de vino con alrededor de 12 % o 1,5 onzas de licores de 80 grados proof. Una cerveza artesanal de 16 onzas y mayor graduación puede equivaler a dos tragos o más.
El riesgo aumenta después de siete tragos semanales
De acuerdo con la información de NBC News sobre el estudio, los hombres que consumían más de 6,5 tragos semanales y las mujeres que superaban los siete alcanzaban un riesgo de uno en 1.000 de morir por causas relacionadas con el alcohol a lo largo de la vida. Por encima de 8,5 tragos semanales, el riesgo superaba uno en 100 para ambos sexos. Con 14 tragos, llegaba aproximadamente a uno en 25.
"Incluso los niveles bajos de consumo de alcohol conllevan riesgos para la salud", afirmó Shield en el comunicado del estudio. El equipo no encontró un efecto protector significativo en ningún nivel de consumo. Beber poco se asoció con un menor riesgo de enfermedad coronaria isquémica y accidente cerebrovascular, pero esos posibles beneficios fueron superados por los riesgos de cánceres de boca, esófago y mama, enfermedad hepática y lesiones, incluso con siete tragos semanales.
Jürgen Rehm, coautor e investigador de la Universidad de Toronto, dijo a NBC News: "Uno en 25 es un riesgo muy alto".
Los autores sostienen que los datos respaldan un límite de no más de un trago al día tanto para hombres como para mujeres.
La lista de cánceres asociados es extensa. Según un informe de NBC Boston sobre el estudio, incluso un trago diario se relacionó con un mayor riesgo de morir por cánceres de boca, garganta, esófago, colon e hígado; cáncer de mama en mujeres; cirrosis hepática y lesiones. El posible beneficio cardíaco de un consumo bajo desapareció cuando las personas bebían en exceso ocasionalmente. Rehm señaló que quienes tienen antecedentes familiares importantes de enfermedad cardíaca o cáncer pueden valorar esos riesgos y beneficios de otra manera.
Un informe federal que quedó por fuera de las guías
En un editorial adjunto, Robert M. Vincent, exadministrador asociado de la Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias, escribió que el informe fue solicitado para orientar las recomendaciones federales sobre el alcohol, pero que "sus hallazgos fueron relegados", según un comunicado de la revista distribuido por AlphaGalileo. Un portavoz del Departamento de Salud y Servicios Humanos dijo a NBC News que las guías reflejan el conjunto de la evidencia científica y no un solo informe.
El desacuerdo se refiere a la manera en que se evaluó la evidencia, no a si el alcohol implica riesgos. Tanto las antiguas como las nuevas recomendaciones federales apuntan a reducir el consumo.
Limitaciones de la evidencia y medidas prácticas
Se trata de un estudio de modelación basado en investigaciones observacionales, por lo que estima riesgos, pero no demuestra que una cantidad determinada de tragos vaya a causar la muerte de una persona en particular. Los autores reconocen que aún hay preguntas abiertas, entre ellas el posible papel del alcohol en el cáncer de páncreas. El estudio fue encargado con fondos públicos y sus autores son investigadores académicos.
¿Quiénes enfrentan el mayor riesgo? Las personas que beben grandes cantidades en una sola ocasión, quienes tienen antecedentes familiares de cánceres relacionados con el alcohol o enfermedad hepática y quienes toman medicamentos que interactúan con el alcohol.
Las medidas prácticas son sencillas. Cuente los tragos según la medida estándar, no según el vaso. Christopher Kahler, coautor e investigador de la Universidad Brown, recomendó a los consumidores "procurar no superar nunca los tres tragos en un día". Consulte a un médico sobre su riesgo personal, especialmente si tiene una enfermedad hepática, antecedentes de cáncer o toma medicamentos.
Los pequeños cambios se acumulan. Alternar las bebidas alcohólicas con agua, elegir porciones más pequeñas o bebidas de menor graduación y establecer días sin alcohol cada semana ayuda a reducir el consumo total. Las personas que beben todos los días no deberían suspender el consumo de manera abrupta sin orientación médica si presentan temblores, sudoración o ansiedad al reducirlo, ya que el síndrome de abstinencia puede ser peligroso.
Entre las señales de alerta que requieren ayuda profesional están necesitar cada vez más alcohol para sentir sus efectos, fracasar en los intentos por reducir el consumo o beber de una manera que interfiera con el trabajo o la familia. La Línea Nacional de Ayuda de SAMHSA, en el 1-800-662-4357, ofrece remisiones gratuitas y confidenciales las 24 horas del día.
La conclusión: un estudio elaborado para orientar las recomendaciones nacionales estima que dos tragos al día implican un riesgo de uno en 25 de morir por causas relacionadas con el alcohol a lo largo de la vida. La cifra no predice el destino de una persona específica, pero ofrece a los consumidores un dato más claro para evaluar el riesgo.
Lo que los lectores quieren saber
¿Qué significa la cifra de uno en 25? Entre las personas que consumen en promedio 14 tragos semanales durante toda la vida, se estima que cerca de una de cada 25 moriría por una enfermedad o lesión causada por el alcohol.
¿Beber moderadamente es bueno para el corazón? El estudio concluyó que los posibles beneficios cardíacos de un consumo bajo fueron superados por los riesgos de cáncer, enfermedad hepática y lesiones.
¿Qué cuenta como un trago? Aproximadamente 14 gramos de alcohol: 12 onzas de cerveza con 5 % de alcohol, 5 onzas de vino con 12 % o 1,5 onzas de licores de 80 grados proof.
¿Qué dicen las guías actuales de Estados Unidos? Las guías 2025-2030 recomiendan limitar el consumo de alcohol, pero no establecen una cantidad diaria.
¿Esto se aplica personalmente a mí? No exactamente. Las cifras son estimaciones poblacionales y el riesgo personal depende de la genética, el estado de salud y los patrones de consumo.
¿Dónde puedo obtener ayuda para reducir el consumo? Hable con un médico o llame a la Línea Nacional de Ayuda de SAMHSA al 1-800-662-4357.
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